martes, 14 de febrero de 2017

Tuya a medianoche (Los Hathaway 1), Lisa Kleypas


Cuando una herencia inesperada eleva a su familia al rango de la aristocracia, Amelia Hathaway descubre que cuidar a sus hermanas menores y a su difícil hermano era algo fácil comparado con moverse en las complejidades del mundo de los privilegiados. Pero aún más complicado es lidiar con la atracción que siente por el alto, oscuro y peligrosamente apuesto Cam Rohan. Dueño de una riqueza incalculable, Cam está cansado de las absurdas restricciones de la sociedad londinense y anhela volver a sus raíces gitanas. 
Cuando la deliciosa Amelia acude a él en busca de ayuda, intenta ofrecerle sólo su amistad pero las intenciones no bastan para contener el deseo que ciega a ambos. Sin embargo, ¿puede un hombre que desprecia las costumbres inglesas verse tentado por algo tan tradicional como el matrimonio?


Pues ya estábamos tardando en meterle mano *ejem* a esta serie, que tanta fama tiene y a la que nosotras hemos guardado un sitio privilegiado en nuestras partes pudendas estaterías. En un ejercicio de vaguería suprema me voy a autocitar nuestra reseña de El diablo en invierno (grrrrrrrrrrr) para que sepáis con qué ánimo cogía yo esta novela...

Y la Kleypas, además, nos regala aquí otra de sus habilidades: la de colarte en un libro a otro secundario que te llama la atención y se abre hueco en tu agenda negra maromial. En éste es Cam Rohan, medio romaní medio irlandés (ay madre lo que puede salir de ahí...) que consigue robarle parte del protagonismo a Sebastian y querer hacerte un sandwichito con los dos. ¿¿¿Le veremos en el siguiente libro??? Porque está claro que Cam ha nacido para ser maromo de los que MeCaben y ya le tengo reservado el huequecito. 

Espera que me recupere que Sebastian me ha dejado fina

Pues ya me he recuperado y MeCabes, chato.


Los Hathaway son una familia cuyo segundo apellido debería ser Mala-Suerte (no son dos, es compuesto, ejem). Se podría pensar justo lo contrario ya que Leo, el hermano, ha heredado recientemente el título de vizconde (con todo lo que eso conlleva) pero parece que la mala vida que gasta le va a hacer perderlo (básicamente porque tiene grandes probabilidades de estirar la pata). Su solterona hermana Amelia es la que intenta que no abandone este lado de la vida y, en una de sus aventuras al rescate de Leo, acaba en Jenner's y bajo la sagaz mirada de Cam Rohan, el romaní que nos robó las enaguas que Sebastian dejó vivas en El diablo en invierno y que, con la primera mirada que le echa, nota en sus genes gitanos que no va a ser eso lo único que le eche a Amelia, IYKWIM.

Con estos movimientos te voy a echar de tó menos de la cama

Por una serie de desdichados acontecimientos (cosa del segundo apellido claramente), los Hathaway acaban recibiendo una ayuda más que generosa de sus vecinos de Stony Cross Manor. ¿Y recordáis quiénes son los que viven en tan rico casoplón...? ¡Los Westcliff! ¿Y quiénes están relacionados con ellos...? ¡Los St. Vincent y, por tanto, Cam Rohan! *inserte usted aquí multitud de croquetas de la felicidad* *inserte usted aquí a unos enfermeros buenorros que han tenido que recoger a Kim del suelo tras la mención a Sebastian St. Vincent*. Amelia puede que no esté tan feliz como nosotras al saber que tiene que compartir más espacio con Cam del que su cabeza quiere pero nosotras sabemos que su ovarios bailan tres sarandongas con la repentina situación. Y Cam ni puede aplacar los calores de su sangre romaní (o la tendencia al vicio de su sangre irlandesa), ni puede evitar desplegar su magia con Amelia. Porque, queridas mías, lo que Cam despliega a su alrededor es una onda expansiva de calores bajeriles capaces de arrasar más que el caballo de Atila y, además, es capaz de llenar las páginas del libro con magia pura y dura (aunque para dura su *censored*).


Cam suelta magia y nosotras, fluídos

Tanto Cam como Amelia tienen la necesidad (aunque no lo sepan) de pertenecer a algún sitio, de sentirse parte de algo. Cam pertenece a dos mundos y, a la vez, a ninguno y Amelia cree que el momento para encontrar su lugar ha pasado y debe estar en casa velando por sus hermanos, desorientados ahora que no tienen padres. Al final su hogar lo van a tener más cerca de lo que pensaban, claro, pero mientras ellos descubren eso, nosotras vamos descubriéndolos a ellos y, la verdad, Amelia nos da un poco igual, mientras que Cam... *emojis de ojitos con corazoncitos*. A Cam ya lo teníamos fichado pero aquí profundizamos en él *tose*, lo que es un pequeño regalo porque cada vez que descubres algo de él se te caen un poquito más las bragas (tiene un tatuajeeeeeeeeeeeeeee -¡y misterioso!-). Y es que cuando aparece, nosotras estamos en plan "Aladdin me lleva a dar una vuelta en la alfombra mágica y me canta Un mundo ideal en la oreja mientras nosotras ronroneamos"Sus sentimientos se narran con una sensibilidad especial, envolviendo todo en un halo mágico, distinto y especial. Vamos, como que cuando habla de vivir libre como su pueblo se te olvida hasta que durmiendo al raso te pueden entrar bichos por los prietos canales (por ahí nos tiene que entrar otra cosa, grrrrrrrrrrrrrr). Pero, a pesar de la maravillosidad que despliega Cam, Amelia es reticente y no quiere dar su brazo a torcer (para unas cosas, que para otras no tiene tantos miramientos la jodía) y es una pena porque se pierde frescura al quedarse la cosa atascada por el "llámale pichotismo, llámale cabezonería" de Amelia.

De verdad, chica, así me tienes

Para que no nos saturemos con Amelia tenemos al resto de los Hathaway, que se nos presentan en esta novela y parecen bastante interesantes (a ver cómo se las gastan en el resto de la serie). Leo es un tontolaba y, sinceramente, me cae mal. Está traumatizado por la muerte de su novia Laura y ha decidido que, si la muerte no viene, ya la va a buscar él a través de todo lo que pille (salir, beber, el rollo de siempre, que diría Extremoduro). Realmente ya esquivó el otro barrio cuando lograron salvarle de la escarlatina que lo dejó sin churri. A él y a Winnifred, otra de las hermanas, a la que Merripen, el misterioso pseudohermano gitano que tiene la familia, mira de un modo especial... No, si con razón dice Amelia que son unos raros, parece que la Kleypas ha ido escogiendo personajes pintorescos al azar, los ha agitado y, ale, ahí tenéis a los Hathaway (no es una crítica, eh, es un pensamiento que he tenido a bien compartir con vosotras, generosa que es una). La crítica viene ahora, cuando os digo que, a través de la historia de Leo, Lisa Kleypas introduce trama sobrenatural que, si bien al principio me ha llamado la atención, me ha acabado molestando y, encima, se resuelve mal. 

Me interesa más hacer esto que la historia fantasmona

El libro se lee bien hasta que Cam decide que Amelia es su churri forever and ever y, para mí, se estanca. No sé qué esperaba de este libro pero sí algo más de lo que me ha dado. Además, como leo sin mirar sinopsis ni saber si los libros están relacionados, pues viene Lisa a hacerme un Kleypas y me llevan los demonios (bueno, ahora ya estoy muy acostumbrada así que los demonios no pueden conmigo). Tú lees dándote cuenta de que entre unos personajes puede haber tomate y "uy a ver qué interesante" y "anda mira que aquí hay gato encerrado con Cam" y de repente se termina el libro y te quedas con cara de panoli porque esperas una historia de amor secundaria que se intuye pero no se llega a dar y, que deduzco, será la del siguiente libro. No os digo esto como algo malo, pero sí para que vayáis sobre aviso.


ESTE LIBRO TE DEJA A MEDIAS, COMO UN MAROMO QUE AÚN NO LO HA CATADO

De todos modos, te puede gustar o disgustar lo que cuenta pero no cómo lo cuenta, porque Lisa Kleypas es una virtuosa de las palabras. Tuya a medianoche es tiene momentos divertidos, tiene guiños a los fans de las Wallflowers, tiene unas secuencias sjadgfjkashdfkjashf extensas y muy hot pero caminando en esa fina línea entre lo guarro y lo amoroso sin decantarse por ninguna pero teniendo un poquito de cada... ¡Y encima hay breves apariciones de Sebastian St. Vincent que han hecho que ésta que os escribe dé palmas con todas las partes de su cuerpo que puedan abrirse y cerrarse! A esto hay que sumar la adorafollabilidad de Cam, que me ha hecho la lectura más feliz, porque si llega a ser por la prota... No deja de quedarme la sensación de que Cam se merecía una historia mejor. ¡Esperemos que el siguiente libro sea más redondo! (Kleypas, te tengo en la mirilla).

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...


3'5. Cam, cabalgar tu pooka es mi destino

martes, 7 de febrero de 2017

La primera estrella de la noche (Chicago Stars 8), Susan Elizabeth Phillips



Piper Dove es una mujer con un sueño: convertirse en la mejor detective de Chicago. ¿Su primer trabajo? Seguir al antiguo quarterback de los Chicago Stars, Cooper Graham. ¿El problema? Que Graham se da cuenta y eso no le hace nada feliz... Piper pronto se encuentra trabajando para él pero no como su guardaespaldas, algo que él necesita y se empeña en no tener. En su lugar, la contrata para vigilar a los trabajadores de su exclusivo club. Pero la vida de Coop puede estar en peligro y Piper está decidida a protegerlo, lo quiera él o no. Si además no tuviera que lidiar con un grupo de princesas de Oriente Medio, una sirvienta pakistaní en busca de su libertad, una adolescente que sólo quiere encajar y una anciana vecina que quiere que Piper encuentre a su difunto marido... Y además está el propio Cooper Graham, un legendario héroe deportivo que siempre consigue lo que quiere, incluso si lo que quiere es a una guerrera detective que pelea de modo incansable por demostrar que es tan dura como él. Dos personas que no pueden soportar perder se podrán a prueba para descubrir qué es lo que más les importa...


¡Qué regalito de Dior nos ha caído con un nuevo libro de nuestro equipo favorito de la NFL -como si conociéramos otro-, los Chicago Stars! Lo acogimos en nuestras entretelas más profundas con alegría suprema porque aquí adoramos el suelo que Susan Elizabeth Phillips pisa y lo que sus manitas escriben. Tras tantos años de ausencia de nuestros jugadores favoritos, ¿habrán vuelto con renovadas fuerzas a meternos un buen touchdown...?


¡Que nos lo metan, que nos lo metan!

Piper Dove es una mujer con una misión: tirarse encima de Cooper Graham, el antiguo quarterback de los Chicago Stars. Pero no en el sentido en el que lo haría yo, en plan hacerle el salto del tigre y convertirme en su calzoncillo favorito, IYKWIM, sino en el sentido de ser su sombra e informar de lo que hace, que para eso es una intrépida detective privada realizando su trabajo. El problema es que Coop se da cuenta de que Piper le sigue y no sólo logra que deje de hacerlo sino que la contrata para trabajar para él 💃💃💃💃💃 (monigotes que reflejan el poderío de Coop). Pero Piper no es una chica normal y combina su trabajo de tocahuevos-de-los-empleados-de-Coop con el de detective, chófer, defensora de causas perdidas, machote con la cola más larga que nadie...


Venga, Coop, vamos a ver quién gana

Y es que Piper no es una frágil damisela. Su padre la educó para ser lo menos femenina y más autosuficiente posible, para luego protegerla como si fuera una figurita de cristal de Bohemia, lo que hace que el cerebro de Piper sea difícil de comprender hasta para ella misma. Y precisamente esa ausencia de supuesto moñismo femenino es lo que la hace tan irresistible para los hombres. Y Coop es un hombre muy hombre que siempre consigue lo que quiere, así que cuando su 🐍 señala a Piper como su próximo reto a conquistar...


Y donde Coop pone el mapache...

Queridas, ya os lo hemos mencionado al principio, un nuevo libro de SEP es celebrado por estos lares con más fanfarria que la llegada del Rey Arturo a tu casa. Así os podéis imaginar el chasco que ha sido para mí tenerle que dar 3 Gandys y encima siendo generosa...



Pues sí, no quiero ni recordarlo porque me dan ganas de tirarme por el puente más cercano. Por vosotras haré el esfuerzo para que cuando lo leáis (porque los libros de SEP hay que leerlos sí o sí) sepáis que yo he disfrutado y he sufrido (y esta vez no por los personajes sino por lo poco que me gustaba el libro) y os deseo que vosotras tengáis mucho de lo primero y poco de lo segundo (o un buen whiskazo a mano para sobrellevarlo mejor). Bien, venga, Kim, que tú puedes, hazlo rapidito como la depilación y ya.


Lo que he adorado del libro

-Tiene un inicio surrealista e hilarante al más puro estilo SEP, de ésos de descojonarte hasta el dobladillo de la falda. Si hay una cosa que busco en un libro de esta mujer es el humor y aquí he tenido una primera parte tan llena de momentos de saltarme las lágrimas que ya veía que no ganaba para rímel. Además, hay uno de los mejores momentos de ridículo y vergüenza ajena de toda la serie que, encima, tiene como protagonista al machote de Coop...

¡Te hago la ola, SEP!

-Estupenda protagonista. Piper y Coop han sido unos maravillosos compañeros de viaje. Piper es totalmente adorable, es una tía independiente con dos ovarios por peineta, que no se amedrenta ante nada y con unas cotas de competitividad tan altas como las de Coop, que es un ganador nato. Piper no es una damisela que considera su vida incompleta porque no tiene churri, ella quiere ser la mejor en su trabajo, ser independiente y tener éxito. Por eso no cae rendida ante los (muchos) encantos de Coop, no la dominan sus sentimientos hacia otra persona sino los suyos hacia sí misma (que tienen su miga, todo sea dicho). Y yo te digo ole tu xixi, Piper que, a pesar de todas las cosas y del modo en el que te educó tu padre y de la agresividad del mundo que te rodea, eres una persona alegre, inteligente y ladrona de pro... 

-Maromo made in SEP. Lo que para mí significa made in heaven (es que a mí MeCaben Dan Calebow y todos los demás, también). Es un machote de los que SEP acostumbra a regalarnos, bien pagado de sí mismo aunque majo e inteligente (pero si tiene un jardín con hortalizas en su casa y todoooooooooooo -lleno de nabos y berenjenas, sí #AplausosParaElChisteFácil-). Es tan adorablemente chulesco que hasta consigue darle la vuelta a la mayor vergüenza que pasa un jugador de los Stars y lograr salir con más chulería aún (aunque con el ego algo tocado). 

-¡Apariciones estelares de Heath Champion! Que se paren las máquinas cuando sale este hombre porque melocó y melofó ahora mismo, ¡cómo lo adoro! Heath es el representante de Coop y que aparezca es un regalito que SEP me hace (sí, a mí nada más, ¡apartad, perracas!) para que me monte un sandwichito supremo maromial. My body is ready!


Kim calienta para el ejercicio sandwichil

-No hay pueblito maravilloso ni personaje que nos recuerde los valores tradicionales de la vida. Y yo lo celebro, porque, aunque SEP escriba esas cosas como nadie y te den ganas de abandonar tu vida urbanita para irte al pueblecito canijo pero encantador, a veces me da la impresión en casi todos estos libros (salvo en Tenías que ser tú) de que nos quiere transmitir que para ser feliz quiero un camión debes huir de la ciudad y eso en este libro no pasa, aquí se puede ser feliz disfrutando de la ciudad. Lo mismo a vosotras esto os la pela pero a mí, que me encanta la ciudad y me sale urticaria cuando piso el pueblo, me ha encantado. 


Lo que no me ha gustado (lo escribo 😭)

-Creo que SEP es una absoluta maestra en mezclar palotismo con sentimientos y, no nos vamos a engañar, tú esperas encontrar eso en uno de sus libros. ¿Lo encontramos aquí? ¡NO! SEP hace que los personajes se aislen tanto de sus sentimientos que logra que la parte amorosa sea fría. ¿Qué digo fría? ¡Ausente! No esperaba yo que se vieran y sonaran campanas de boda pero alguna chispa, alguna mariposa en el estómago, algún piticlín en los bajos. Pues NOTHING. Como SEP ha decidido que la protagonista no es convencional, la historia de amor tampoco lo es y no hay instalust, ni instalove ni Sopinstant, NA-DA. Sabes que se gustan porque alguna pista te va dejando (nos ha jodido, a ver quién es la guapa que se resiste a los encantos de Coop) pero no existe ese volcán de sentimientos/palotismo que va subiendo y subiendo hasta que culmina en un épico descorche. ¿Y qué es eso de no enseñarnos ni los polvetes ni los momentos de conversación que les hacen darse cuenta de que tienen conversación sin fin y son fantásticos y se llevan genial y hacen que a mí se me ponga la sonrisa de pava? ¡Que eso lo queremos vivir, no queremos que nos lo cuenten! MAL MAL.


¡Que no me quites palotismo ni amor que no respondooooo! 

-Vamos a ver, Susan Elizabeth Phillips, te lo digo con los dedos en las manos: ¿qué es eso de crear un personaje tan distinto y estupendo como Piper y luego cargártelo? Entiendo que nos quieras mostrar su bloqueo en relación a sus sentimientos pero no me convence que eso le haga ser tan tonta como para dejar escapar el amor que tan claramente se le manifiesta delante. Y ese final, ¡ESE FINAL! No me vendas una mujer moderna e independiente para acabar metiéndome la dichosa moralina de siempre. SPOILER (que si quieres leer tendrás que seleccionar con el cursor): ¡que no es necesario en esta vida casarse y tener hijos para ser feliz, copón! ¡Que no me escribas un personaje que lo tiene claro en ese aspecto y luego te lo cargues todo a las primeras de cambio! ¡Que no, SEP, QUE NO! #IndignaciónDeHaggard. FIN DEL SPOILER

-Todo lo secundario es un gran MÑE. Muchos personajes secundarios que no valen para nada, tramas secundarias que lo único que hacen es para liarte, malos que salen de la nada, personajes que te dejan así 😒... ¿WTF te ha pasado aquí, SEP? ¡Y sin historia secundaria de amor! ¿¡Pero qué me estás contando!? 

Así supero yo escribir estas cosas sobre SEP

De verdad, queridas, no me indignaría tanto si éstos no fueran mis adorados Chicago Stars y si Susan Elizabeth Phillips no se hubiera inventado unos maravillosos ingredientes, los hubiera empezado a mezclar de un modo estupendo y al final nos haya servido un churro con ketchup. La primera parte del libro es muy cómica y disfruté mucho, hasta la falta de amor/romanticismo/tensión sexual/conquista no me importó. Pero cuando el tema sexual se vuelve más serio entre ellos, el castillo de naipes de la risa se cae y el libro bordea el sinsentido, te quedas con un personaje maravilloso como Piper que cada vez te pone de más mala leche y una cara de tonta que no puedes con ella. Y sin nuestras adoradas dosis amorosas made in SEP de ponernos 😍. A ver, amor hay, claro, pero a mí no me gusta cómo nos lo muestra y mucho menos cómo lo termina, así que me he quedado con un sabor de boca bastante agridulce. Al menos las secuencias son breves y el libro se lee bastante bien -si encima fuera eterno, lo iba a leer Rita y no la de nuestro reto precisamente-. En fin, que no hay nada peor que tener las expectativas altas y llevarte la hostieja que me he llevado yoNo creo que Susan Elizabeth Phillips haya perdido su toque porque gran parte de este libro tiene su sello (¡pero si parece Cázame si puedes con toques de Heaven, Texas!) pero sí que parece oxidada y a mí no ha logrado conquistarme como siempre hace. 


Y así, amigos míos, se me ha quedado el cuerpecito

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Coop, arrímate que tengo tierra fértil para que plantes la berenjena