martes, 12 de diciembre de 2017

Amor en la tarde (Los Hathaway 5), Lisa Kleypas


Aunque ha asistido a varios actos sociales en Londres y posee una belleza clásica y un espíritu libre, Beatrix Hathaway nunca se ha enamorado. ¿Habrá llegado el momento de que la Hathaway menos convencional se conforme con un hombre ordinario sólo para evitar permanecer soltera?
El capitán Christopher Phelan planeaba casarse, al regresar de la guerra, con Prudence Mercer. Pero el campo de batalla ha hecho mella en su alma, y tiene dudas... Beatrix decide ayudar a su amiga Prudence redactando las respuestas a las cartas de Christopher. Entonces, ocurre lo inesperado...



Una parte de tu corazoncito lector llora lágrimas de tinta cuando llegas al final de una serie que te ha hecho pasar estupendos momentos y eso es justo lo que me está pasando al cerrar las páginas de Amor en la tarde, el último libro de nuestros locos Hathaways. ¡No quiero despedirme de Leo ellos! Pero hay que ser valiente y ponerse por última vez a escribir sobre esta familia. A no ser que dentro de unos años Lisa Kleypas decida hacernos un Gabriel St. Vincent y sacarse de la manga otra serie con los hijos de esta saga...

Ahí te lo dejo, Lisa, gratis y todo

¿Qué pasaría si el más bello y elegante pura sangre estuviera sometido durante años a terribles tratos y crueles experiencias? Probablemente se volvería un animal salvaje incapaz de volver a exhibirse y a relacionarse como antes lo hacía. Pues eso es lo que le pasa a Christopher Phelan, encantandor pichabrava enagüil que fue destinado a la Guerra de Crimea, lo que hizo que por el camino se dejara la picha brava (¡¡¡no literalmente, por Dior!!!) y el gusto por los placeres mundanos. Lo único que le mantiene con esperanza es casarse con la bellísima Prudence Mercer, amiga de Beatrix Hathaway y destinataria de sus cartas desde el frente. Pero cuando la petarda bella de Prudence no sabe qué contestar al valiente capitán, Beatrix decide ayudarla... ¿Y es que quién es la única capaz de taimar al más conflictivo de los animales? Nuestra Hathaway más peculiar (y la única soltera que queda, ejem). Y así carta tras carta se va entablando una relación cada vez más estrecha entre Christopher y Beatrix. ¡Ay, que no, que las cartas las firma Prudence!

¡Terror supremo!

Jijijijiji, buenos pistos ha decidido regalarnos Lisa Kleypas en el último de esta serie. Y, sin embargo, esto que os he comentado es únicamente el comienzo... Hay mucho más dentro del nadismo de esta serie y, sinceramente, teniendo en cuenta que Beatrix era la Hathaway que menos me gustaba, cogí el libro con muy pocas expectativas y creo que por eso lo he disfrutado más. No llegamos a conocer al Christopher pichabrava pero sabemos que no sentía especial cariño por Beatrix, de la que comentó que no debería salir de los establos. Lógicamente, Beatrix le hubiera dado una coz si fuera habitante de los mismos. Por eso su amor no se llegaría a dar si uno de los dos no cambia y aquí es Christopher el que lo hace, no motu proprio sino obligado por sus vivencias de la guerra, que le dejan de regalito su estupendo cuerpazo surcado de cicatrices y un trauma similar al de Damien en Corazón de hielo (así que ya sabes, si tu lema lector es Traumaditos are the best, aquí tienes uno que además es muy adorafollable). 


¡Me ponga usted tres!

Eso sí, no penséis que este libro va a ser de cartitas y equívocos porque NEIN. Christopher vuelve de la guerra y se lanza sobre Prudence como yo sobre David Gandy y dejo a vuestra imaginación si es capaz de enterarse de algo o la cola le nubla la vista y únicamente tiene ojos para la petarda de Prudence. Nuestra querida Beatrix debe aprender a convivir con el lío en el que ella misma se ha metido y sin comentarlo con nadie, sabiendo encima que Christopher y Prudence van a comprometerse. ¡Ah, frputa vida! Menos mal que Lisa Kleypas no es autora perversa y aquí no vamos a estar llorando por los rincones por un amor imposible. Bien pronto nos da con las cartas en la cara y nos cuela una historia de amor sencilla y bonita, con pocos guarrerismos bien narrados (#ChorreosFree) y con un protagonista que lleva el peso de la novela. Y todo esto me hizo dar vueltas croquetiles y, a la vez, retorcer el morrete.

No entiendo ni jota, Kim

Me encantó que Lisa Kleypas no centrara toda la novela en las cartas (que adoré) o en el equívoco de la autoría de las mismas y me merendé casi literalmente el resto del libro. ¿Cuál fue el problema? Pues que era un punto de partida tan estupendo para haberlo estirado algo más... ¡Lisa Kleypas, que te lo pules bien rápido! Luego nos queda un nadismo estupendo que no quiere hacer más intenso explotando el trauma de Christopher, lo que me parece bien (porque bastante ha sufrido y, además, fastidiaría el tono general de alegría que destilan tanto el libro como Beatrix) y, a la vez, mal (porque es otra oportunidad perdida de hacer el libro menos plano). Con mis hombreras tamaño jugador de los Chicago Star en la mano os tengo que decir que es un libro en el que prácticamente no pasa nada, que lo poco apocalíptico que pasa se desarrolla rápido y mal (¡ese final!) y que, si me descuido, me lo leo en un día de lo ricamente que estaba con él entre mis piernas manos.


Esto... Nada, que no me entero

Es la realidad, queridas, no puedo negarlo: he disfrutado mucho de este libro a pesar de que antes de cogerlo no esperaba nada y de que al empezar a leerlo, me esperaba algo más intenso #VivaKimLaCiclotímica. Es gratificante leer un nadismo de la Kleypas y más para finalizar esta serie porque Beatrix se merecía un maromo tan adorafollable como Christopher que, además, le permitiera volcar todo su amor curativo en un humano. Ciertamente creo que la historia podría haber sido más intensa en todos los aspectos pero Beatrix no se merecía los sufrimientos que han pasado sus hermanos y Lisa Kleypas no se los ha querido dar. Lo que sí nos ha dado a nosotras son unos protagonistas estupendos y unos momentos familiares de los Hathaway que me han hecho disfrutar tantísimo como siempre. No va a ser la historia que más recuerde de la serie pero no puedo negar que me lo he pasado genial mientras la leía. 


👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Aplaudamos que Kim no se entiende ni ella misma

En definitiva, Amor en la tarde es el reposo de la guerrera familia Hathaway, el remanso de paz tras las locuras de toda la familia. Es un libro extremadamente fácil de leer y tan poco complicado que lo devoras sin darte cuenta. En su sencillez reside su grandeza, queridas. Me despido con la lagrimilla en mis ojazos azules y con la alegría en el corazón de haber conocido a esta familia de adorables locos. 

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


Christopher, si tu soldadito está herido con besitos te lo cuido


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martes, 5 de diciembre de 2017

El guardaespaldas, Suzanne Brockmann


Cuando Alessandra Lamont despierta en su casa y descubre que está en llamas, sabe que la amenaza del jefe de la mafia, Michael Trotta, se ha hecho realidad. Su exmarido, que acaba de ser asesinado, le debía un millón de dólares, y Trotta parece estar dispuesto a todo para recuperarlos. Pero en el último momento aparece Harry O'Dell, un agente del FBI que libra una guerra a muerte contra el crimen organizado, y le salva la vida. A partir de ese momento, Alessandra necesitará de su protección constante si quiere sobrevivir, pero pronto descubrirá que hay otros peligros con los que no había contado y que la acosan cada vez con más insistencia: la creciente atracción que siente por Harry, el miedo a sucumbir a una pasión que les arrastra a los dos a un mundo desconocido...


Continuemos para bingo leyendo libros de Reto Rita (el cual, para vergüenza y deshonor de sus creadoras, no vamos a ser capaces de terminar a tiempo). Hoy le toca a uno de ésos con sonido de saxofón de fondo, penumbras apenas iluminadas por la luz de la luna, héroes desaliñados y heroínas que huelen a Chanel incluso cuando se lavan con el gel de baño de un euro del Mercadona. Preparaos, queridas, para la reseña de un...



Alessandra Lamont ha sido una mujer trofeo durante siete años y ahora es una viuda trofeo, ya que los turbios negocios de su marido Griffin han terminado con él en una cuneta y con ella siendo hostigada por el malvado Michael Trotta, responsable de su nuevo estado civil. Cuando el FBI entra en juego, Alessandra se ve obligada a perder su identidad y a ser vigilada constantemente por Harry O'Dell, un agente que tiene la vida patas arriba y cuya su obsesión por Trotta llega a límites insospechados. Tener que proteger a Alessandra no es lo que más quiere en este momento pero cuando ejerces de guardaespaldas de una mujer que te vuelve la boa loca no puedes evitar protegerle todos los flancos del modo más cercano y concienzudo...


Harry te va a proteger hasta los interiores repetidas veces

Ay de verdad, cómo me gustan los teleflíns, no lo puedo evitar. A falta de esa famosa entrada en el diccionario haggardiano explicando lo que es (¡a Dior pongo por testigo de que algún día la haré!) os comento que teleflín es el modo haggardiano de llamar al telefilm, la película de sobremesa del fin de semana, de dudosa calidad y más que cuestionable argumento. Los hay de muchos tipos pero aquí nos referimos a los que tienen un maromo uniformado (policía, detective, bombero-torero) y a una damisela en apuros que irremediablemente acaban ejercitándose de modo horizontal. Pues eso, que El guardaespaldas es un teleflín de tomo y lomo y yo me preparaba para zampármelo y disfrutarlo como cochinillo en charca de barro y, ay queridas, me he llevado un chasco.


Kim leyendo este libro (y sí, Kim es la que recibe)

Ya sé que hay cosas que son tan imprescindibles para esta clase de historias como para mí salir pintada como una puerta de casa, los personajes estereotipados, la trama de suspense evidente, la clara atracción sexual entre los protagonistas... Yo sé que me voy a encontrar esto y lo acojo entre mis pechos como a un maromo descarriado porque mi horterismo es feliz con estas cosas. Peeeeeeeeeeeeeero lo que no me gusta es que, con esos ingredientes, me acabes plantando delante un churro. ¡Pero si un teleflín ya es casi por definición un churro! Pues churro doble en este caso. Puede que me esperara uno de Pamela Clare, puede que me imaginara yo otra cosa, no sé queridas, el caso es que me parecía que este libro tenía un planteamiento teleflinesco estupendo pero ha tenido un desarrollo mñeísta y un eyaculafinal precoz.


Mi cara de satisfacción al terminar

Ay, soy tan exagerada como mi cardado, lo sé, pero es que me da rabia que este libro tenga una buena base y al final se pierda. El planteamiento es interesante, una mujer que está acostumbrada a tenerlo todo y a ser valorada únicamente por su aspecto físico que, de repente, se ve sola, es acosada por un mafioso y conoce a un policía de vuelta de todo cuya obsesión es el susodicho mafioso y que, si bien de cintura para arriba rechaza a esa mujer, de cintura para abajo piensa muy distinto. A esto hay que sumarle un par de tramas secundarias con diferentes ramificaciones amorosas que acaban influyendo en la trama principal y una tensión sexual entre los protagonistas que puedes cortar con cuchillo y tenedor¡Ole ahí el pisto de suspense y de folleteo! Quedaba desarrollarlo bien y ahí es donde me parece que Suzanne Brockmann pincha en hueso. Primero, la relación entre ellos avanza a trompicones. Lo de Alessandra y Harry es volcanismo sexual desde la primera mirada y te vuelan las enaguas en el primer trocotró que se echan (taaaaaaaaaaaan peliculero que me encanta) pero luego la cosa se estanca, un pasito p'alante, María, un pasito p'atrás y te quedas con cara de 😕. Además, me cuesta creer el enamoramiento, algo estupendo en una novela romántica, ¿verdad? Llega porque estamos leyendo una novela romántica y en algún momento alguno tiene que pensar "¡co*o, que me he enamorado!" pero no hay nada que indique que se ha llegado a ese punto. Bueno, sí, los pensamientos de ellos, los eteeeeeeeeeeeeernos pensamientos. En este libro deben tener la cabeza del tamaño del lago Michigan de todo lo que piensan


Harry en el transcurso del libro

Hablar y actuar ya les da más pereza y así pasa, que la trama de suspense acaba quedando en un segundo plano, la historia amorosa se estanca y cobran más interés los personajes secundarios (de los que he adorado a Shaun). La parte del compañero de Harry tuvo para mí un inicio 😑, un desarrollo 😲 y un final 😠 (y no me tiréis de la lengua que cambio 😠 por 😡) y la parte familiar de Harry ha sido tan superficial... Puede que con una mayor longitud se hubiera podido dedicar a todo el tiempo necesario. Tengo que ser justa y decir que el libro tampoco me ha parecido un petardo, no es que tenga nada especial pero tampoco se lee mal, va todo muy rapidito y, aunque es muy simple, estás enganchada leyendo. Me ha gustado ver la evolución de los personajes y sus relaciones, Harry y Alessandra parecían huecos y acabas descubriendo que no lo son (especialmente me ha gustado ella, que era poco menos que una muñeca y acaba siendo una mujer independiente y fuerte). Sin embargo, el tramo final estropea el libro porque se soluciona todo por arte de magia y, lo peor, sin verlo. La trama de suspense se resuelve sin que tú la vivas, ¡te enteras de todo a posteriori y porque los personajes lo cuentan! Es como si en esa parte de rodaje del teleflín se hubieran quedado sin dinero y el director dijera: "Ale, esto que lo cuente Rita". Sí, la Cantaora, que debía llevar un buen moco encima para que este libro se llevara uno de sus premios.


Rita preparándose para entregar un galardón

Y ya os digo que no es que sea un petardo de libro pero me ha parecido una historia menor, simplona y únicamente recomendable para cuando quieres algo rapidito y con pocas pretensiones. Estoy segura de que Suzanne Brockmann no se ha hecho un nombre dentro del suspense romántico escribiendo libros como éste y por eso estoy deseando ponerme con su serie Troubleshooters, que tampoco este libro ha sido tan malo como para que no quiera leer nada de ella. Eso sí, El guardaespaldas, para mí, es perfectamente prescindible.

Por eso le damos en nuestro Gandymetro...

Harry, a tu pistola la falta pólvora


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martes, 28 de noviembre de 2017

Amor con condiciones (Solteronas 2), Laura Lee Guhrke


Prudence Bosworth es una humilde costurera cuya vida podría cambiar si lograra hacerse con la herencia de su padre. Para conseguirla, deberá casarse antes de que pase un año. Ella siempre soñó con encontrar el verdadero amor y desde que contempló los seductores ademanes del duque de Saint Cyres, está convencida de que sólo él podrá conquistarla. Rhys de Winter confía en que su ingenio y su impresionante sonrisa bastarán para cautivar a una rica heredera que solucione sus problemas económico y Prudence es una víctima perfecta para él…


Ya sabéis que con Laura Lee Guhrke no empecé con buen pie y luego le regalé hasta mis empastes así que cogí este libro sin saber muy bien lo que me iba a encontrar. ¿Y qué encontré? Pues uno de mis temas favoritos, un noble palote y una chica modosita, ¡a mí los aires de croqueta enagüil!


Echa el freno, Macareno, que aquí no tienes croqueta

Prudence Bosworth vive en Little Russell (era compañera de piso de Emma, la protagonista de Y entonces él la besó *suspiro*) y trabaja como costurera ya que, tras perder a su madre, prefirió vivir sola y trabajar en Londres antes que tener que aguantar los desprecios de sus tíos. Las posibilidades de vivir otra vida son nulas así que se conforma con ver cómo otras disfrutan de bailes y vestidazos mientras ella se tira al suelo a coserles la jareta. Un día, en semejante labor, irrumpe un duque palote en la habitación y la deslumbra con su pelo rubio, su sinvergonzonería y su encanto. Una pena que ese hombre esté fuera de su alcance ya que Rhys de Winter, duque de St. Cyres, es el noble palote más desesperado de la historia y necesita urgentemente casarse con una rica heredera que salve su bella cara de los acreedores. Prudence siempre ha soñado con tener dinero y una vida cómoda en la que pudiera rebozarse codearse con alguien como Rhys pero a veces los deseos no deberían hacerse realidad...


Come to mama, planteamiento maravilloso

Mola, ¿eh? Pues éste es el punto de partida de la nueva aventura de las solteras que habitan Little Russell. Por arte de posibles mágicas herencias Prudence se convierte en la chica de moda de la temporada en Londres y Rhys pone sus ojos sobre ella, con la esperanza de poder poner después sus manos sobre su dinero y sobre sus curvas. Sí, es un interesado y lo sabe todo Penry, básicamente porque Rhys no lo esconde, siempre ha sido un palote despreocupado y huyó de Londres para vivir la dolce vita despilfarrando su dinero allende los mares. Ahora ha vuelto a casa para responsabilizarse del ruinoso ducado y afrontar sus horribles recuerdos y, como contra ellos no puede hacer nada salvo intentar olvidarlos, dedica sus esfuerzos a la caza y captura de la rica heredara que le salve los cataplines, lo que pone a la nueva Pru en lo más alto de su lista de partidazos. Sin embargo, cuando la conoció ella era una tímida costurera que le hipnotizó con sus ojazos y su actitud y ya en ese momento su radar palotil le hubiera metido un buen meneo. Y esto justo es que lo hace que Rhys camine por el lado correcto de nuestro beneplático y no lo consideremos un rastrero hijueputa malparido mentiroso así se te caiga la picha a trozos. 


Un duque sin picha, ¡noooooooo!

Laura Lee Guhrke se cuida mucho las espaldas al introducir antes ese detalle porque definitivamente Rhys es un hombre con un comportamiento repugnante, que engaña deliberadamente a Prudence de mala manera y extiende el engaño casi casi lo mismo que le mide la boa (que es mucho, obviamente, grrrrrrrr). Es tan sencillo odiarle que o ves que tiene sentimientos hacia la chica/es buena persona/tiene traumita o motivos para actuar de ese modo o no entras en el libro. Ya sé que no todos los días nos podemos encontrar con un Sebastian St. Vincent (mierda tó) pero Rhys estaba muy cerquita de poder serlo. Y ahí se queda, cerca.

Rhys es un wannabe

Rhys es un noble palote sinvergonzón de buen fondo ideal para conquistarme pero que no lo ha llegado a hacer. Es un encantador de serpientes y tiene una serpiente que nos encanta a todas y yo no he sido la excepción en la primera parte del libro, donde me ha tenido medio pava (ojo lo que me gusta a mí un acercamiento palotil que no llega a nada salvo a incendiarme las enaguas), pero iba leyendo con la mosca del engaño tras la oreja y eso ha supuesto un nubarrón negro que no me dejaba disfrutar adecuadamente. Cuando esa situación se alargaba y veía a Pru atontolinada por el amor y el pisto que se iba montando he ido perdiendo entusiasmo por la lectura. Ya sé que el tomate de estos pistos son los engaños, el dramita que subyace, pero aquí me parecía que se iba liando todo y que el berenjenal era tan grande que, al final, me iba a acabar estropeando todas las buenas sensaciones del principio, justo lo que ha pasado.


Explicación del proceso lector de este libro

Que a la Guhrke el tema modosita trabajadora + noble palote le gusta es algo evidente. Que a mí es un tema enagüil que me encanta, también, lo digo cada vez que tengo ocasión, por eso acojo este tipo de libros y a sus maromazos en mis entretelas con mucha ilusión. Pero tal vez ya he leído demasiado (y eso que llevo poco por este género) porque a cada momento se me venían a la cabeza personajes de otras autoras o libros parecidísimos pero mejor llevados (ay, si lo pilla la Kleypas...). Un planteamiendo arriesgado y buenísimo que no se lleva del todo bien y que al final se desinfla, con unos personajes majos pero planos, que parecen más de lo que son. Él no me ha enamorado y lo mismo tengo que decir sobre Prudence. Empezó estupenda, todo bondad e ilusiones, y me ha terminado pareciendo más tonta que mear para arriba de tan inocente/ilusa como es. Despierta, claro que sí, pero lo hace excesivamente tarde y para mí el libro a esas alturas ya no puede remontar. En general ése me parece el gran error del libro, extender mucho la parte para luego pegar el petardazo muy tarde y resolver todo deprisa y corriendo. Menos engaño y más mala leche de Pru hubieran logrado un libro mejor. Bueno, ése es uno de los errores. El otro es que no hay Dior que se trague la base del engaño, que un noble palote que busca rica heredera no se entere en cero coma de que hay una nueva disponible y de que esa chica piense que, dentro de una sociedad que no tiene otra cosa que hacer que no sea cotillear, el más desesperado de los nobles no sepa que ella va a estar forrada. No soy yo de pedir credibilidad a las premisas que mueven estos libros pero es que aquí me ha tenido con los ojos rotando sobre sí mismos. Reconócelo, Pru, tú lo que querías era darle alegría a tu macarena y te has hecho la tolai.


Esas enaguas piden desencaje caderil

El libro, eso sí, está escrito en el tono ágil, sencillo y destinado a devorar los párrafos al que nos tiene acostumbradas Laura Lee Guhrke. Que tú puedes estar todo el rato negando con la cabeza, pensando que esos detalles no te gustan, que si los personajes son algo planos, que si parecen más calores bajeriles que amor, pero mientras sigues leyendo sin parar gritando "este libro es droja, drojaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa". Sí, es un libro que flojea, que tiene partes estupendas y otras que no lo son tanto, pero es de los que coges y no puedes soltar lo que, para mí, es siempre un incentivo que me hace coger con ansiedad un libro. Por eso voy a seguir queriendo a Laura Lee Guhrke, porque conecta con mi lectora más nadista que únicamente pide un buen rato y un libro que no pueda cerrar.


Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

3'5. Rhys, deja tanto engaño y ven a hacerme un apaño


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martes, 21 de noviembre de 2017

Una noche nada más (Cala Espinada 1), Tessa Dare


Bienvenidos a Cala Espinada, un lugar en el que las mujeres de salud delicada disfrutan de la brisa del mar y donde los hombres en la flor de la vida… brillan por su ausencia. ¿O no?
Cala Espinada es el destino preferido de cierto tipo de damas bien educadas: muchachas enfermizas, escandalosas o muy tímidas; jóvenes esposas desencantadas con el matrimonio o jovencitas demasiado encantadas con hombres inadecuados. Pero también es un paraíso para los que viven allí.
Victor Bramwell, teniente coronel del Ejército británico, alejado del servicio por una herida de guerra, está dispuesto a cualquier cosa con tal de recuperar su comisión. Incluso a convertirse en el conde de Rycliff y a crear a toda costa una milicia en Cala Espinada. Por supuesto, ése no es lugar para alguien como él; allí sólo hay solteras… y ovejas. Aunque también está la exquisita Susanna Finch, una mujer decidida a llevar a cabo su utopía personal y salvar un ejército de damas, reivindicativas, modernas, de las garras de los hombres de Bram.
Se ha declarado la guerra entre los dos bandos y ninguno de ellos está dispuesto a ceder.



¡Oh, el Reto Rita la Cantaora, qué gran excusa para leer libros pendientes! Y yo tenía muy muy muy pendiente el siguiente de esta serie pero nunca me ponía con el primero. Y ahí ha llegado Rita a darme el empujón necesario para bañarme en Cala Espinada. ¿Estará el agua tan calentita como para no querer salir nunca de ella?

¡Allá que voy!

Si vas a Cala Espinada es porque no eres una muchacha común. No es que tengas tres cabezas pero sí eres objeto de miradas raras porque estás enferma/eres un poco casquivana/no hay Dior que haga carrera de ti. Es un lugar perfecto, alejado y tranquilo, y Susanna Finch se va a encargar de hacerte sentir persona de nuevo dándote justo lo que más necesitas: libertad para ser tú misma. Y parte de esa libertad viene dada porque los hombres allí brillan por su ausencia (haberlos, haylos pero son los imprescindibles para el funcionamiento diario -y no va en el sentido guarro de la expresión-). Pero esa tranquilidad se va a romper cuando llegue Victor Bramwell, teniente coronel del ejército británico que, tras ser herido en una rodilla, quiere volver a su puesto a toda costa. Por desgracia sus intereses chocan frontalmente con unas ovejas los de Susanna, con lo que ya tenemos el pisto servido. Y por chocar frontalmente nos referimos tanto literal como metafóricamente, porque su primer encuentro es...

¡Ña!

Y así la paz de Cala Espinada se va a ver alterada definitivamente, igual que la de Susanna, cuya vida tranquila se pone patas arriba ante los rudos modales y el instapalotismo de Bram. Ella no puede dejarse vencer por las pasiones porque de su estabilidad y credibilidad depende la seguridad de las desamparadas mujeres de Cala Espinada, pero ve y dile tú eso a la boa de Bram, que actúa sin el consentimiento de su dueño y se pone como una locomotora cada vez que ve a la bella moza. Y es que Bram tiene una misión en la vida, que es volver al ejército, a pesar de su maltrecha rodilla y de lord Payne, el calavera palote de su primo Colin, y en su vida no hay espacio para el amor. Lo tenemos claro, ¿verdad, Bram? Pues vamos a actuar en consecuencia.

¡Ña again!

Y yo creo que con esto os he resumido lo principal de la novela. Sumadle una milicia de risa, un sorpresivo título nobiliario, un par de chicas con verdadero potencial, un padre como el de Bella de La bella y la bestia pero en pichote... y os he resumido la novela entera. Y es que, a pesar de las referencias a la situación política y tres cosas más, este libro es un nadismo que quiere y no puede. Tiene muy buenas intenciones, empieza genial con unos momentos buenísimos de risa pero poco a poco se va desinflando y no llega a triunfar en ninguna de las tramas que plantea (ni en mi corazón). ¿Cuál ha sido el problema? Los protagonistas, básicamente.

Así no vamos por buen camino, chata

Sí, cuando ves que no conectas con los protagonistas es que hay un problema. A ver, puede que no lo sea si estás leyendo American Psycho pero, por Dior, esto es una novela romántica, ¡conectar con los protagonistas es de necesidad vital! Pues ya puedo yo rellenar mi necesidad vital con otra cosa (así a bote pronto se me ocurre que con cierta parte de Colin *ejem*) porque con la conexión con ellos, no. No me malinterpretéis, Susanna y Bram son muy majos y te suben los calorcillos y ay qué pena si no pueden acabar juntos y blablabla pero me han parecido faltos de encanto e incoherentes. Ambos tienen muy claro que el otro es un impedimento para lo que quieren pero, en cuanto tienen la oportunidad, no se cortan lo más mínimo en darle a la lujuria activa (no es que nos salgan las secuencias guarras por las orejas, eh, pero a mí me han parecido excesivas para lo que aportan). Que me parece estupendo como 🔥🔥🔥 profesional que soy pero una esperaría que, a pesar de las ganas que tienen de darle al tema, tuvieran un poco más de autocontrol a la hora de pasarse sus propias normas por el forro. Así, la tensión sexual que tanto disfrutamos en los libros de "enemigos en dirección a la cama" desaparece rápidamente, no hay apenas conflicto entre ellos. Se llega muy rápido al punto de entendimiento (y quien dice entendimiento dice roce) y, salvo por una cosilla al final, la relación deja pronto de llamarte la atención. Yo creo que ya venía un poco revenida por su primer encuentro, en el que pasa algo que me parece innecesario.

No, hombre, tanta alegría al cuerpo no le da el Macareno

Cuando lo principal no te motiva, te entretienes con lo secundario y aquí hay de todo, como en botica (menos historia de amor secundaria). La trama de la milicia me ha parecido entretenida pero un poco descafeinada y todo lo relacionado con el padre directamente me ha molestado. Él me ha caído mal, el trato hacia su hija ha puesto en peligro la integridad de mi carótida y me he pasado todo el libro pensando que por qué no se moría (una tiene esos pequeños pero deliciosos momentos de maldad). Sin embargo, los acompañantes de Bram me han parecido mucho más interesantes. Thorne puede tener una historia estupenda. Y Colin... Si hay un calavera palote, allá que van mis enaguas. Lord Payne (Colin) me llama como la luz a las polillas. Sinceramente, por las primeras cosas que se comentan de él pensaba que era un tolili (al estilo Bertie de Abandonada a tus caricias) pero no, lo que le pasa es que es un noble palote cuya boa no se ejercita y, claro, eso hace que el cerebro a veces no le funcione bien. Según avanza la novela le vamos descubriendo el encanto, vemos que es inteligente y que tiene una historia traumática (o, al menos, importante en el pasado) sobre la que quiero ya poner mis zarpas. Sobre la historia. Ejem.  

Lo juro, palabrita de Kim

Tessa Dare no escribe de un modo especialmente brillante pero aprueba (al parecer doy notas y ni lo sabía...) en mi listado de escritoras. Crea momentos y diálogos graciosos pero no de los que te encandilan y te dejan con la sonrisa de tonta, lo que es una pena porque de verdad que se dan situaciones surrealistas que mejor desarrolladas me hubieran hecho saltar lágrimas de la risa y que, aquí, lo que han conseguido es que sonría y poco más. En cuanto a sus secuencias akjdhfakjshfjkashg me han parecido algo flojas y no todo lo perraquiles que a mí me gustaría (y, extrañamente en mí, me ha sobrado alguna). Pero, ey, conocer una serie y a una nueva escritora muchas veces es algo extraño, así que yo estoy dispuesta a darle un voto de confianza a Tessa Dare porque creo que esta serie tiene muy buenas posibilidades (¡ay qué parejas se vislumbran!) y, a pesar de lo todo lo que he comentado, Una noche nada más me ha resultado una lectura bastante entretenida

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...

Bram, yo te enderezo la rodilla y lo que te cuelga cerca


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martes, 14 de noviembre de 2017

Come Alive (Experiment in Terror 7), Karina Halle

[Libro no publicado en español]
Una cosa es tener de nuevo en tu vida a la mujer que quieres y otra cosa es mantenerla en ella. Para Dex Foray, convencer a Perry Palomino de que se abra y se sienta cómoda en su nueva relación ha sido más desafiante que cazar fantasmas, pelear contra demonios y rastrear al Yeti todo junto. Añade a esto que el único modo que tienen de seguir con Experiment in Terror es contar con un tercer miembro en el equipo (nada menos que el misterioso Maximus Jacobs) investigando, a la vez, unos siniestros casos de vudú en Nueva Orleans y tienes la receta perfecta para el desastre. Afortunadamente, Dex no es de los que retroceden, incluso cuando su vida (y su corazón) están en juego.


Siete libros llevamos ya de la serie Experiment in Terror (¡SIETE!) y no sabe ya una ni qué poner, así que os voy a adelantar el final de la reseña: este libro tiene 5 Gandys como cinco meneos le daba yo ahora mismo a Dex Foray.


Voy a calentar para mis ejercicios horizontales con Dex...

Terminamos el libro anterior con las bragas pegadas al techo de la emoción, como no podía ser menos teniendo en cuenta lo que pasa. Ahora se nos muestra un mundo nuevo delante de nosotras porque, claro, ¿en qué punto están Dex y Perry? ¿Mirarán para otro lado como si no hubiera pasado nada? ¿O irán "los dos cogidos de la mano/por las calleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeees"? (Espero que hayáis notado mi estupenda imitación de Alejandro Sanz, ejem...) Pues eso, que estaba yo con las hormonas en todo lo alto cuando, de repente, empiezo a leer y sigo leyendo ¡y me doy cuenta de que este libro es enterito desde el punto de vista de Dex! ¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh!!


Yo al enterarme. Sí, así de sencilla leo a Dex

Ahí Karina Halle me ha pillado por donde más duele, por la gomilla del sujetador, porque ya sabéis que yo adoro a Dex por encima de todo y disfruto como una enana cuando está él. ¡Y este libro te garantiza Dex en todas las páginas! Pues con este subidón nos vamos a Nueva Orleans a cazar 👻 con Dex y con Perry. Y con Max.


😱😱😱😱😱😱😱😱😱😱

Resulta que al jefe de Dex y Perry se le han hinchado los cataplines ante lo que siempre comentamos, que esta gente vivirá aventuras sin fin pero luego no tiene material para hacer nada decente. Y claro está, si los niños no pueden estar solos, pues necesitan alguien que les haga entrar en vereda y les diga lo que tienen que hacer. Y para eso está Max, que de tocar los cataplines a todo el mundo y molestar sabe un rato. Siempre hemos sentido una tirria especial por este personaje y, a la vez, se nos ponían los pelos de punta con él. Y en este libro por fin vamos a descubrir su secreto.... Muajaajajajajajaja. Que, por cierto, yo me lo olía y he dado en el clavo.


Me regodeo en mi acierto cual cochinillo en el barro

Con nuestro trío lalalá vamos a Nueva Orleans, ciudad que, como todo el mundo sabe, es conocida por ser un remanso de paz mayor que cualquier idílico pueblo de SEP 😒. Así, mientras van a cazar 👻, se cruzan con una vieja, una guarronaca y unos señores muy apañados que nunca duermen porque, hey, los muertos es lo que tienen, que el sueño eterno les da muchas ganas de salir de juerga.


¡Venga, peña! ¡Que rule ese calimocho!

Y a toda esa fiesta sin fin hay que añadir que Dex tiene sueños/visiones de cag*rte en los pantalones y que va a conocer algo que le va a joder la vida y a nosotras nos va a dejar 😱😱😱😱 de nuevo. ¡A ver si creíais que esto iba a ser una balsa de aceite! Dex no reacciona como nos hubiera gustado y nos debatimos entre quererle mucho de hacerle guarrerías sin fin o querer pasarle las manos por el cuello para estrangularle un poquito. Aquí Karina Halle ha mezclado sorprendentemente bien todas las tramas, lo que pasa con Dex, su relación con Perry y con Max, los zombies, su fruta madre... Todo visto desde los ojos de Dex, lo que para mí es el gran acierto de este libro, ya que con eso nos garantizamos amor/sexo/humor adorablemente guarros y nos evitamos las eternas comeduras de cabeza que tiene Perry que siempre me ponen 😒. Para mí este cambio de narrador ha sido de lo más refrescante y me ha hecho la lectura muchísimo más amena y rápida que los anteriores, le da un ritmo muy ágil, lo que combinado con que la Halle se ha marcado un libro bastante decente ha hecho que haya quedado muy satisfecha con esta lectura. Y ojo al sustómetro:



No está mal dentro de la tónica general de esta serie. Mieditos no hay muchos y esta mujer sigue sin lograr para mi gusto una atmósfera que me tenga acojonadita toda la lectura pero con uno de los primeros sustos casi me engancho a la lámpara. Y es que lo que Dex ve para mí es muchísimo más acojonante e inquietante que lo que ve Perry...


No entiendo que digas eso cuando conmigo te lo pasas pirata

Salvo Max, no hay ningún secundario que nos importe especialmente. Es un libro que nos da lo que queremos, mucho Dex, poca Perry y dramita, todo aliñado con una historia que nos da un poco igual pero que nos mantiene en vilo en la última parte. Y, sorprendentemente, poco más tengo que añadir. Siempre encuentro alguna cosilla que me hace ladear mis carnosos labios, como que Perry, a pesar de haber evolucionado mucho, siga teniendo esa mierda de autoestima y me enerve o que la Halle no sepa rematar las tramas de suspense como debe ser (aquí se le ve el plumero desde el principio) pero, como siempre os digo, yo leo esto por Dex y sus cositas y en este libro me he hartado de lo que yo quería: guarronismo, amor, dramita y misterio misterioso para lo que nos queda de serie (¡aún dos libros! ¡Esto es más largo que un día sin un Martini!). 

Y, como en el país de los ciegos, el tuerto es el rey y cuando recibo mi dosis de Dex se me descontrola el fangirlismo, Come alive se lleva en nuestro Gandymetro...


Dex, tu encanto parece magia y me afloja hasta la faja


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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