martes, 21 de marzo de 2017

Todo por un beso (Serie Canallas 4), Loretta Chase


Lydia Grenville es la autora de un exitoso folletín de aventuras. Vere Mallory, el Duque de Ainswood, hace honor a su estirpe y cultiva una fama de hombre disipado. Lydia ha iniciado una campaña en prensa contra el auge de la prostitución en Londres, y cuando Vere la conoce no puede evitar enamorarse perdidamente, aunque intente disfrazarlo de simple lujuria. Entre ambos nace una chispeante justa amorosa mientras a sus espaldas se cierne la amenaza de un enemigo secreto.


Os podría decir que ya tenía yo ganas de pillar este libro pero sería más falso que el diamante que me regaló mi tercer ex. Yo el que tenía ganas de leer era el anterior, Abandonada a tus caricias y, cuando lo leí, pues a otra cosa mariposa, ni caso a éste. Pero me quedó el "come come" de no tener la serie completa y de repente me vi leyendo una novela corta que hay tras la historia de Dain y Jess (La novia del conde loco) y volví a caer bajo el influjo de estas enaguas. Total, que me puse a leer este libro y a indignarme al ver que lo han titulado Todo por un beso cuando se llama The last hellion (El último demonio). ¡WTF supremo con estas traducciones! Además que da una imagen errónea de lo que vamos a leer, porque tú te imaginas unas enaguas dulces y bailongas y realmente nos encontramos con tremendo demonio...


Y es que con este movimiento no queda f(p)ruta con enagua puesta

Porque Vere Mallory es un verdadero demonio. Es el colmo del noble disoluto, lo tiene todo: mujeriego, pendenciero, borrachuzo... Iba camino de terminar la vida rápido y sin dejar huella si no llega a ser porque la muerte, a la que ciertamente debería estar ya acostumbrado, le regala el título de Duque de Ainswood, al que hace honor como mejor sabe: desatendiendo sus obligaciones, bebiendo y zorreando todo lo que puede y poco más. Y en uno de sus paseos por Londres tiene la gran desgracia de cruzarse con Lydia Grenville, una periodista y escritora de folletines cuya mayor obsesión es luchar contra la prostitución y, en concreto, evitar que una japuta que tiene localizada secuestre jóvenes inocentes y abuse de ellas, las prostituya... Efectivamente, queridas, a pesar de tener duque palote, estas enaguas no son de bailes y morreacos en el jardín, son de bajos fondos, de tabernas ruidosas, de traumados y de mujeres con ovarios tan grandes como las campanas de la catedral de Santiago. 


Adoramos a los duques palote y a las mujeres con enaguas de acero

Y es que desde el principio se ve aquí que la normalidad debió salir por la puerta el día que Loretta Chase se puso a escribir esta novela. Menudo arranque tiene, que te dan ganas de salir por la ventana tú también. Normal que Vere le dé al bebercio después de enterrar a media familia en diez años... ¡Además resulta que es amigo de Dain y ya lo conocíamos! Aunque, bueno, liarse a hostias con él no habla muy bien del tipo de amistad que tienen, ejem. Y Lydia, desde su primera aparición, ya nos hace ver que no es para nada la damisela habitual de un libro de enaguas. Ella no entiende de nobles ni de bailes, entiende de destapar las injusticias del mundo a través de su labor periodística, de tener como bff a una prostifruta, de desayunar con las lindezas que te brindan sus competidores. Por supuesto, el hecho de ser una mujer trabajadora, independiente y soltera hace de Lydia el blanco de críticas pero ella se lo pasa todo por el forro de las enaguas, está preparada para eso y más. Pero nada la prepara para Vere y, sobre todo, para su insistencia. Y es que Vere la conoce y le coge una manía tan intensa que únicamente puede terminar en palotismo extremo.


Arrímate, Lydia, que vamos a hacer fuego por frotamiento

Ay queridas, es que para Vere no hay nada más tentador que Lydia, una gigantona (¡es altísima!) a la que no impresiona que él sea noble, que le dobla el lomo a las mínimas de cambio y que tiene un comportamiento tan misterioso que es una invitación a perseguirla por todo Londres. Pero sin dejar de odiarla, claro está, qué clase de hombre sería si no le tuviera tirria a una mujer (género al que considera inferior e inútil -salvo para el supremo arte del folletisco-) que no le muestra respeto y que le imita y ridiculiza. Vere, por supuesto, tampoco se queda corto y le reserva apelativos tan cariñosos como Sucio Ataque por Sorpresa Grenville, Iván el Terrible Grenville, señora Melodramática, Reina Gitana y Dragona, entre otras lindezas. ¡Que no nos falten los duelos dialécticos de alta calidadY es que Lydia y Vere son una pareja tremenda. Mientras se odian y tienen batallas de intelecto, también tienen batallas guarreriles porque, claro, dos personas que hablan tan claramente y que son como el agua y el aceite únicamente podían terminar rellenos como un pavo de tensión sexual y perdiendo la cordura hasta el punto de que Vere...


Ay, qué boca tengo. ¡Mejor lo leéis!

He disfrutado mucho con este libro, queridas (al menos con los dos primeros tercios), en la parte en la que he hecho la croqueta me iba sorprendiendo gratamente cada vez un poco más. Y es que, salvo por el hecho de que tenían que liarse y de que yo iba a morir de los fuegos internos que Vere me provocaba, no tenía ni idea de por dónde iba a ir esta novela. Loretta Chase escribe de un modo que yo adoro, es una de esas escritoras que, cada vez que intento leerla en inglés, me hace sudar tinta china con su lenguaje. Sus personajes no son idiotas (salvo Bertie) ni son blandengues ni marean la perdiz mil veces. Nos da estupendas secuencias de tensión sexual y de guarrerismo pero narradas con gran gusto (chorreos free, querida Cassie). Además, aprovecha la novela para mostrarnos la parte sucia que los bailes de enaguas nos ocultan y para realizar una apasionada defensa de la libertad de la mujer oponiéndose a la dominación masculina de la época. Y para rematar la faena, Loretta Chase ha hecho un doble tirabuzón cardado con esta novela, relacionándola no sólo con Abandonada a tus caricias (Dain tiene aquí bastante importanciakjsadkfhasgkjshfjkhf) sino también con Cautivos en la noche, la segunda novela de la serie y que a mí me pareció una castaña pilonga. ¡Con lo que me gustan a mí estas referencias cruzadas! Y tan alegremente estaba yo con esta novela hasta que he enfilado el último tercio y...


Recreación de esta lectura. Ninguna Kim ha resultado herida

Ay, no podía ser todo tan perfecto. No es que al final se estropee tanto la novela que haya que tirarla por la ventana pero sí se convierte en otra cosa, más interesante para los personajes pero que a nosotras nos deja Fantasmiko (heladas, vamos) El tema importante (para nosotras) ya se ha resuelto, el importante (para ellos) nos la pela lo hace rápidamente y hay varios capítulos destinados a terminar de atar cabos que parecen un largo epílogo (luego el epílogo de verdad es extremadamente breve y adorable -dicho esto por una rancia a la que no le hacen especial gracia los epílogos-). Y es una pena porque si la novela se hubiera quedado en la parte anterior y un par de capítulos más para explicarnos lo que al final nos cuenta habría sido estupendísima. Aún así, el bajón final no me quita la croqueta lectora previa ni la sonrisa de pava que se me queda cada vez que Vere deja de hacer el capullo y nos enseña lo adorafollable que puede ser o cada vez que Lydia se planta y es la estrella del libro (sin mencionar que la aparición de lord Belcebú me ha vuelto el corsé varias veces del revés).

Todo por un beso es un fantástico broche final a una serie irregular, cuyos dos primeros libros no tienen apenas parecido a los dos últimos, que son de una altísima calidad y me han proporcionado soberbios momentos lectores. Es un libro ágil, entretenido, algo duro, algo triste, con alguna parte mñe pero al final una buena lectura y un pequeño regalo para las fans de la serie. 

Por todo esto, le damos en nuestro Gandymetro...

Vere, si tu demonio necesita dama, que se pase por mi cama

martes, 14 de marzo de 2017

Ríndete, amor mío (Familia Haardrad - Vikingos 3), Johanna Lindsey


En plena Edad Media, los pueblos germanos viven en continuo estado de guerra. Lord Seling Haardrad, un guerrero vikingo de increíble valentía y belleza, es herido y dado por muerto durante una batalla contra los sajones. Tras ser rescatado por una ladrona de cadáveres que le dispensan los primeros cuidados, el ejercito de lores de Granwood lo toma como prisionero. Ya en la fortaleza, y sin haber recuperado de todo la conciencia, es interrogado por Lady Erika, una joven de exquisita belleza y cabellos de color miel, que lo confunde con un espía Sajón. Sin piedad ante el presunto enemigo, tras un interrogatorio en el que Seling responde absurda y provocativamente. A causa de los delirios que le provoca la fiebre, Erika ordena que le azoten. En las mazmorras, colgado de cadenas, el guerrero vikingo se consume de fiebre y dolor. Sólo la idea de venganza le reconforta. La dureza de Erika podría tener consecuencias inimaginables, pues el odio, pero también el amor y la pasión, enredaran a ambos en un juego tan emocionante como extremadamente peligroso.
Goodreads ❤  Amazon


Las pasadas Navidades recibí este libro como presente de parte de mi querida @thewindlady, autora de romántica histórica a la que deberíais echar un vistazo, pues ya tiene tres novelas en su haber y seguro que otra viene en camino. El caso es que, ante semejante portada, una haggard no puede quedarse indiferente. Harta de Photoshop y montajes horribles con los guapos de turno, es hora de reivindicar estas covers artísticas y tremendas que, por otra parte, son muy respetuosas a la hora de retratar a los protagonistas de las novelas, aunque el 99% de los maromos sean el inefable Fabio Lanzoni (te queremos, Fabio, y lo sabes).


Gracias, querido 

Pero no nos vayamos por las ramas. Estamos ante una novela de Johanna Lindsey. Ya sabéis, queridas, que siempre que comienzo a leer una obra de esta autora, una de mis cejas se levanta al preguntarme qué hallaré tras esa portada de alto voltaje, porque lo mismo es un porro supremo que una maravilla o una cosa que le pilló en plena rehabilitación para dejar la hierba y se quedó a medio camino entre lo infame y lo croquetil. 



Teniendo en cuenta que este libro es el tercero de una saga que consta de títulos como Fuegos de invierno  y Corazones en llamas, en cuyas páginas podemos leer eso que tanto odio como es la violación (en el primero se da), temía lo peor, y más viendo la época y el argumento. Que una está curtida en vikingos, pero a mí que no me vengan con mierdas de este tipo porque NEIN. Gracias a Odín, no será la cosa de esa cuerda.

¡Menos mal que no tengo que quemar el libro!

Estamos en la época del rey Alfred (poco después de cuando sucede Vikings, para que os centréis). Inglaterra es un pisto de reinos y de pueblos y ahí se mezclan anglos, sajones, celtas, daneses... de todo. Menudo follón para entenderse entre ellos, porque no todos dominan cada idioma y lo mismo te hablan en sajón que en danés o en noruego. Además, existen rencillas relacionadas con invasiones pretéritas a pesar de los tratados y pactos para pacificar aquello. Un pifostio que no envidio nada a los estudiantes de Historia Medieval de allí. 

"Y entonces Wessex pasó a manos de los daneses y..."

Esta saga de novelas se inicia con Fuegos de invierno y la historia de Brenna, una celta con muchos ovarios que terminó casándose con el vikingo que la esclavizó, porque parece ser que fue ella la que lo puso a sus pies. Leo que Brenna se crió como un varón y es diestra en todas las artes de la lucha y eso ha transmitido a su hija Kristen, la protagonista de Corazones en llamas, una especie de Lagertha con ganas de pelea siempre que se presente. 

¡Que te he dicho que no me pises lo fregao!

En general, las tramas van todas de lo mismo: mujeres que son sometidas a varones que odian y que las odian, surgiendo finalmente el amor, y Ríndete amor mío no es una excepción salvo en que aquí la chica no es parte de la familia, sino que es él, Selig, el miembro de los Haardrad. Selig es un chulazo de pelo oscuro gracias a su madre celta, altísimo, guapísimo, musculadísimo y, sobre todo, dispuestísimo a dar amol a toda fémina que lo necesite. Por donde pasa caen todas rendidas y él las complace porque es así de generoso.



En una misión diplomática para el rey Alfred, cae en una emboscada y es herido y dado por muerto. Rescatado por dos ladronas de cadáveres y tratado por una de ellas, no llega a recuperar el conocimiento y es al final abandonado lejos de donde lo atacaron. Al haber sufrido un buen golpe en la cabeza, despierta confuso y desorientado, y llega a una fortaleza, donde mora un tal señor de Gronwood, en cuya ausencia gobierna su hermana, Erika. Como él no da pie con bola y no explica con claridad su presencia allí, lo toman por espía, cuando lo que Selig pide es ayuda. En su estilo vikingo, le suelta a Erika que, si lo auxilia, le pagará con su boa y ella, que no es cualquiera, sino hija de un jarl, se indigna y manda que lo castiguen a latigazos


Ven p'acá, moreno

El encargado de hacerlo es un malo malísimo a lo Jack Randall y se pasa de la raya, dándole caña a Selig antes de que Erika pueda avisar de que no lo haga, que no era la cosa para tanto. Las tornas cambian cuando se presenta allí Kristen con sus hombres y reclama a su hermano, llevándose de rehén a Erika. Ahora Selig sólo tiene ganas de vengarse por cómo fue tratado en la persona de la joven. Ya os podéis imaginar qué va a pasar a partir de aquí: a Erika se le convierte en esclava y Selig la intenta humillar colocándole unas cadenas que ríete tú del Grey y sus mierdas de sadomasoquismo de salón, y obligándola a llamarlo "amo" sin contrato de por medio.

Al menos Selig está buenorro...

Pero es incapaz de hacerle daño porque, como he dicho más arriba, él nació para dar placer a las mujeres. La verdad es que se agradece que no haya violencia, que sería lo más normal por la época y las circunstancias, pero falta algo que sí encontré en Ángel de plata: la seducción. Es cierto que aquí Selig odia a Erika porque la cree fría y cruel, así que no es que tenga que intentar llevarla a su terreno. Pero su relación no cuaja, es sólo algo físico en principio, porque ella es guapísima y blablabá y él, como amante de la belleza femenina, termina rendido a sus pies. Que sí, que también le atrae la personalidad de ella, pero no hay chispa. Erika, por su parte, se siente culpable por lo que le hicieron a Selig y casi acepta su destino, aunque le hace prometer que no la tocará después de que se pacte el matrimonio entre ambos. ¿Se resistirá nuestro machote a esta promesa? 



¿Qué es lo mejor que tiene esta novela? Que Johanna Lindsey ha sido capaz de evolucionar desde una primera entrega de la saga, con todos esos componentes viejunos de violaciones, y llegar a una tercera parte donde la protagonista no cae rendida tras ser forzada y pidiendo que le den más, como La novia cautiva. También que sus mujeres tengan carácter, se enfrenten a sus parejas (caso de Brenna y Kristen sobre todo) y lo hagan sin esos griteríos que sabéis que me enferman, sino con ironía. Y son guerreras de verdad, sin tonterías ni pichoteces ridículas dignas de un equilibrista de circo. También es de agradecer que despache la historia en apenas trescientas páginas, ahorrándonos tiempo en paja insufrible.




En cuanto a lo peor, la falta de una verdadera tensión sexual no resuelta, no me ha hecho estar comiéndome las uñas esperando a que llegue el gran momento y, cuando por fin ha llegado (página 243 de 301, ojo) tampoco ha sido para morirse, aunque al menos ha sido fina narrando la escena. Parece que le aumentaron tanto la medicación que se pasaron. Hay algún amago de ñadjfañskdjgañskdfp previo, pero no termina de funcionar, como sí lo hizo, por ejemplo, el momento picnic de Una dulce enemistad. Por otra parte, la historia no romántica nunca suele estar demasiado desarrollada y salen personajes que piensan por sí mismos y luego no tienen mucha trascendencia en la trama. Y lo peor de todo: que salgan dos tíos llamados Ragnar e Ivarr. ARG.



Una novela un tanto fallida para mi gusto, pero que se deja leer, entretiene y poco más, típica y tópica. Por todo ello le damos en nuestro Gandymetro...


Selig, no hace falta que me invadas

martes, 7 de marzo de 2017

Devil in Spring (The Ravenels 3), Lisa Kleypas

[Libro no publicado en español]
La mayoría de las debutantes sueña con encontrar marido pero Lady Pandora Ravenel tiene otros planes. La joven y bella prefiere estar en casa y planificar su negocio de juegos de mesa antes que participar en la temporada de Londres. Pero una noche en un baile se ve envuelta en un escándalo con un desconocido extremadamente guapo...Tras años de evitar fácilmente las trampas matrimoniales, Gabriel, Lord. St. Vincent, finalmente ha sido cazado por una chica rebelde que no puede ser menos adecuada. De hecho, no quiere nada con él. Pero Gabriel encuentra a la entusiasta Pandora irresistible y hará todo lo que sea necesario para tenerla, incluso casarse con ella...


Os escribo bajo los efectos tranquilizantes de los copazos que me he tenido que tomar para poder abrir el kindelito sin que me temblara el pulso y leer como una persona normal (si es que alguna vez puedo pasar por una de ellas) este libro de Lisa Kleypas. Y es que una tiene un temple de acero a la hora de enfrentarse a maromazos pero nada me había preparado para leer un libro sobre el primogénito de uno de mis mayores amores literarios, Sebastian St. Vincent, el protagonista de mi venerada El diablo en invierno. ¿Qué habrá escrito la Kleypas? ¡Ojo cuidao que la sombra de Sebastian es muy larga *tan larga como su cola* y escribir sobre su hijo tiene más peligro que un mono con dos pistolas! ¿Le habrá salido bien el experimento? ¿Ordenaré este noche sandwichito St. Vincent a la plancha para cenar?


Y por plancha me refiero a "tirarme en" sobre ellos

Ya conocemos de sobra a Pandora Ravenel, la melliza rebelde de la familia, la que no sigue las convenciones, quiere ser independiente y crear juegos de mesa. Desde luego en sus planes de futuro no contempla pillar marido, a pesar de que tiene que participar en la temporada de Londres cuyo único fin es precisamente ése. Pero ella prefiere pasar por ser una florero y no tener que relacionarse con nadie. Una pena que un sofá y una serie de desdichados acontecimientos se crucen por su camino y se vea irremediablemente comprometida... sin haber hecho nada. Claro que si el que te compromete es el bellísimo rubio Gabriel Challon, Lord St. Vincent, el panorama cambia bastante, ¿verdad?


Allá va Pandora con su respuesta

[Por cierto, inserto por aquí caras de 😲 porque el día que la Kleypas dijo que Sebastian se apellidaba Challon debí estar borracha de amor por él y ni me enteré...]


Y es que mientras que a nosotras nos faltaría tiempo para correr a los brazos de Gabriel gritándole "Sí, quieroooooooooooooooooooooooo", Pandora huye de él casi como de la peste. ¿Qué es eso de tener que casarte porque te has caído de cabeza en un sofá y el rubiales pasaba por allí? ¡Que una tiene sus planes de vida, su incipiente negocio! Todo esto que nosotras vemos tan lógico era totalmente marciano en aquella época, en la que una mujer casada era un apéndice mucho menos valioso que la 🐍 para el hombre y la sociedad. St. Vincent sí cree en los derechos individuales de las mujeres gracias a la estupenda educación que le han dado sus padres (Sebastian *jkfdhakjhfakjshfkja* y Evie 😍) pero su honor no le permite que Pandora sea repudiada por la sociedad por su no-acto, así que es capaz de dejarse echar el lazo que tan sabiamente ha sabido eludir y convertirse en su marido. El problema es convencerla a ella...


Inténtalo si te atreves, chato

Y a partir de aquí nos dedicamos a ver a Gabriel en todo su esplendor intentando un breve cortejo con el fin de conseguir a Pandora. Para ello Lisa Kleypas decide que Gabriel intente conquistar a la moza en el idílico lugar de residencia de sus padres, donde podemos conocer a sus hermanos y hacer la croqueta con su padre Sebastian, actual Duque de Kingston, y con Evie. Los guiños a las Wallflowers están desperdigados por el libro, especialmente en la primera parte, donde no hay drama ni malentendidos y sí muchos momentos 😍😍😍😍. La verdad es que Lisa Kleypas ha tenido un par de ovarios al hacer un libro del hijo de Sebastian ya que la sombra de éste es larga, tan larga como su cola, pero ha sabido contar la historia de tal modo que podamos disfrutar de Gabriel sin tener constantemente al padre en la mente (a ver, que yo lo tengo siempre pero you know what I mean). Y es que Gabriel es la mezcla perfecta de las mejores cosas de sus padres. Tiene el encanto, la belleza y la sorna de su padre y la educación y el gran corazón de su madrePuede que a Pandora no la conquiste pero a mí me tiene bien pillada desde su primera aparición #KimBragaFácil.


¡Hacia Gabriel vamos!

Pandora ya me tenía conquistada desde los libros anteriores. Además de ser una chica peculiar, sin equilibrio e inventora de palabras, es una mujer que quiere ser valorada por ella misma y no como una parte más de su marido. Mucha gente se queja de que Pandora es una intensa pero para mí es una chica muy viva que demasiado bien está teniendo en cuenta cómo ha sido criada y que descubre el mundo con mucho entusiasmo (entusiasmo que aplica al morrete de Gabrielñahfdkñjñkshf). Me ha dado un poco de penita que parte de ese carácter se haya acabado diluyendo en la parte final. Esperaba más conflicto precisamente porque su modo de pensar choca con el de Gabriel pero, cuando las circunstancias de los personajes cambian, el libro no va por los derroteros que había imaginado. Nos metemos de repente en una trama nueva que nos descoloca, llega el cataclismo final kleypasiano y chimpún, se termina el libro 😲 mientras aún estamos tratando de asimilar que lo que empezó como un nadismo enagüil se ha convertido en cero coma en una novela de intriga y dolor de barriga. No sé, unas paginillas más (¡porque este libro es muy breve!) para que se nos mezcle bien esta parte con el resto de la historia eran necesarias, Lisa Kleypas. Que sí, que ya sé que era necesario para que este libro fuera un puzzle con el siguiente, que ya nos conocemos mucho, chata. Y es que historia de amor secundaria no habrá, pero personajes secundarios con potencial... El resto de hijos de Sebastian, la doctora Gibson, uno nuevo al estilo Merripen *¡que son los nuevos Hathaways, que siempre os lo digo!*, otro que a ver qué oculta... 


¡Así vamos a decubrir lo que escondes!

Es un libro bastante nadista, dos tercios los dedicamos a la relación entre Pandora y Gabriel. Eso sí, ya quisiéramos que todos los nadismos fueran con éste, que te entretiene tanto y se lee de un modo tan fácil que o te contienes como he hecho yo o te lo zampas en una tarde (lo que también es normal, con lo breve que es...). Poco hay que contar sobre lo bien escrito que está, a estas alturas de la película ya conocemos de sobra lo maestra que es la Kleypas. Aquí decide llenar todo el libro de humor, con lo que los momentos entre Pandora y Gabriel son divertidos y realmente encantadores (y tienen alguna conversación de llorar de la risa). Eso sí, no tenemos polvos a tutiplén como en Casarse con él (¡que tampoco eran tantos, exageradas! 😝). En este sentido creo que os va a contentar a todas, hay poco guarrerismo, está estupendamente dosificado y muy bien narrado. Y como te lo estás pasando tan bien leyendo no necesitas que estén dándole al fornicio cada dos por tres (pero que, si hay que darle, se le da, eh, no os cortéis por mí 😁). Además, como es habitual en Kleypas, nos encontramos perfectamente integrados en la historia esos detalles sobre la sociedad que a mí tanto me gustan. Aquí sobre todo se incide en el nulo papel de la mujer en la época, que perdía los pocos derechos que tenía cuando se casaba. Por si no lo sabéis, Lisa Kleypas se inspiró para crear a Pandora en Elizabeth Magie, la inventora del Monopoly, y nos podemos hacer una ligera idea de lo que tuvo que pelear la mujer por salirse con la suya. A partir de Casarse con él estos libros están adquiriendo un tono reivindicativo y feminista a través de personajes femeninos fuertes y autosuficientes, como Pandora y la doctora Garrett Gibson (que será la protagonista de la siguiente entrega). Puede que esta época no sea tan croquetil como la anterior pero personalmente la encuentro más fascinante y tengo que adorar la maestría de Lisa Kleypas a la hora de hacernos ver los avances y la lucha de la mujer a lo largo de la Historia. ¡Qué hubiera sido de nosotras si ellas no se hubieran dejado las enaguas y los corsés en la lucha! 💪💪💪💪💪💪💪 Eso sí, yo me lo he pasado muy bien pero no lo suficiente como para que se merezca los cinco Gandys.


Me dejas de pasta de boniato, así te lo digo

Me he divertido mucho pero no es el mejor libro de la Kleypas (aunque sí el mejor de esta serie -ya sé que al anterior le di más pero mis hormonas toman posesión de las teclas cuando estoy hablando de Rhys-). No es que haya cosas en el libro que hagan que me dé vueltas la cabeza cual niña poseída pero sí son detallitos que han hecho que la lectura no haya sido del todo redonda. El interés de Gabriel por Pandora ha sido excesivamente repentino, me habría parecido todo más natural si se le hubiera encendido la boa la bombilla cuando la relación entre ellos estuviera más avanzada. Porque además Gabriel no es de disparar con su rifle -IYKWIM- y luego preguntar, ése era más el estilo de su padre. El hijo es un personaje tan maravilloso y perfecto que resulta poco interesante, es un personaje más simple y plano, le falta esa deliciosa maldad de Sebastian (aunque Sebastian ya tenía maldad de sobra para él, su hijo y cuatro generaciones más 😏👯💦). Y, como os he dicho, me ha faltado drama entre los protagonistas motivado por las ansias de independencia de Pandora, me he quedado con las ganas de saber cómo se desarrolla todo lo del juego. El drama viene por otro lado y aquí no rechazamos el drama cuando viene a nuestra cama (lectoramente hablando) pero estaba tan bien encaminado a lo del juego que el giro final parece muy precipitado para el pisto que nos cuenta. Claro, que ese pisto no nos disgusta porque sospechamos que va a ser importante en el siguiente libro...


Y ya os vuelvo a tener pilladas #IAmTheQueen

Devil in spring ha sido una lectura muy bonita, de las que te deja con la sonrisilla en la boca. Con dos partes claramente diferenciadas, es divertida, muy amena y fluida. En la parte final ya se complica más la cosa y Lisa Kleypas nos mete drama y trama a toda velocidad, lo que baja un poco el tono croquetil. Aún así, ha sido una lectura de lo más deliciosa. Dicho esto, me voy a releer El diablo en invierno porque ais, Sebastian... 😍😍😍😍😍😍😍😍😍

Y teniendo en cuenta que al prólogo le doy cinco Gandys, el resto del libro se lleva en nuestro Gandymetro...

Gabriel, trae tu diablillo que ya le saco brillo 😏
*¡Y no desesperéis, queridas, que en pocos meses lo tendremos traducido al castellano!

martes, 28 de febrero de 2017

Pecado y virtud (Davenport 2) Mary Jo Putney


 El destino ha concedido su última oportunidad a Reggie Davenport para redimirse. Una nueva vida se abre ante él ahora que ha recuperado algo que creía perdido para siempre: la casa de su familia, el hogar que simboliza una infancia feliz pero también el más amargo de los recuerdos. El lugar donde encontrará a Alys Weston, por la cual sentirá nacer una pasión que podría salvarlos, solo si ambos fueran capaces de superar sus pasados y creer en la fuerza del amor.


Queridas haggards, regreso a las reseñas, que tenía a mi pobre Kim sola en este blog por culpa de los malditos pozos petrolíferos y los negocios de mis exmaridos. El caso es que, entre contrato y conspiración empresarial, he estado leyendo los siete libros traducidos de la saga Poldark, precisamente por recomendación de Kim, y no sé a qué esperáis para leerlos. Tras el atracón (grrrr) de Ross, me lancé de cabeza a nuestro maravilloso Reto Rita la Cantaora. Como una es ordenada, lo quiero hacer siguiendo el listado cronológico. El primero, Maravilla, pasó por mis manos sin pena ni gloria. Pero, ay, el segundo... Pecado y virtud me ha reconciliado con la romántica de época y he vuelto a hacer mi croqueta rancio-enagüil, que ya la echaba de menos. Vayamos a la disección de esta novela.

¡Vamos allá!

Reggie, la Vergüenza de los Davenport, es el perfecto ejemplo de libertino: jugador, mujeriego y, sobre todo, bebedor. Este pequeño vicio le está empezando a pasar factura y, cuando se pone muy ciego, no recuerda nada de lo que ha hecho mientras estaba con un pedo monumental, así que cualquier cosa es posible.


Menos mal que cuenta con su ayuda de cámara, Mac, un cockney simpático y su mano derecha. A pesar de ser un calavera, Reggie tiene un alto sentido del honor y nadie, absolutamente nadie, le va a acusar jamás de ser un tramposo. Que uno será un borracho, pero las cartas son algo serio. Esto viene a demostrarnos que, tras la fachada de tipo al que se la suda todo, hay un caballero y su vida licenciosa es sólo una forma de ocultar su yo real.

No es como estos dos, pero tampoco nos importaría que lo fuera

Por azares del destino, con su comportamiento ha estado toda su vida intentando fastidiar a su tío, un capullo que le amargó la niñez cuando Reggie se quedó huérfano y que le hizo creer que no poseía nada. Pero resulta que existe una propiedad que es legítimamente suya por parte de su madre y, al morir su tío, uno de sus nietos y sobrino de nuestro protagonista se la da casi a regañadientes, porque sabe que la finca, que marcha de cine gracias a un hábil administrador, va parar a manos algo ligeras.

¡Que me des mi propiedad, coñio!

Y así entra en escena Alys Weston. Es una mujer fuera de lo común en muchos aspectos: administra la propiedad heredada por Reggie sin que sus jefes sepan que es una fémina, es inteligente, emprendedora, con carácter, respetada por los trabajadores... A pesar de todas su virtudes, el hecho de que su físico no es el que debería para los gustos de la época la tiene amargada. Porque a Alys le gustan los hombres y sueña con un trocotró del bueno y con el verdadero amor, pero sabe que ningún maromo se va a fijar en ella precisamente por su belleza. Se ve a sí misma como la Jaca Paca por ser altísima y, encima, tiene los ojos de distinto color. Considera que los hombres huyen de ella precisamente por su altura, como si los fuera a chafar o algo con su peso, y arrastra un pasado de rechazo y decepción en el amor por culpa de su manera de ser y su aspecto.

Así se ve Alys
Así cree que la ven los hombres

Cuando Reggie y ella se encuentran, comienza una relación curiosa. Él la acepta como su administrador, asombrado por los logros en lo que un día fue su hogar. Ella, que es una dama pero no una pava, siente cierta atracción por su patrón, pero no quiere fastidiar la cosa, y más sabiendo que es un libertino. Lo mejor de todo es que Reggie va a tratar a Alys como una igual (muy buenos los diálogos entre ambos, cargados de humor e ironía), son complementarios, como las dos caras de una misma moneda, y poco a poco se va enamorando de ella por su personalidad, además de por su espectacular físico, ése que Alys cree que es su peor defecto. Todo parece normal, ¿verdad? Pues no. Y es que entra en escena la vieja amiga de Reggie: la bebida


Sabiendo que Alys es una mujer apasionada tanto bajo sus ropas masculinas como de institutriz, Reggie quiere acercar su 🐍 a ella, pero sólo consigue lanzarse cuando está como una cuba, ya que en ese estado no suele ser un caballero. Alys se deja hacer al principio, porque a nadie le amarga un dulce y ella estaba a dieta desde hacía mucho, pero eso de que sólo la quiera besar cuando él está en un estado tal que se tiraría hasta un tronco vestido con una túnica, no le hace gracia. Que una tendrá sus ganas de añdjfañsldjfñask, pero no de cualquier manera, oiga.

Y así cree Alys que la ve Reggie Davenport

Y no sólo eso: la bebida está matando a Reggie. Éste es un tema que se trata con cierta crudeza, el cómo los efectos del alcoholismo pueden llegar a destruir a una persona y todo lo que le rodea. Tampoco es que sea esto La inquilina de Wildfell Hall, pero es interesante que se hable de ello como un problema de salud. Porque era una realidad: la gente bebía mucho, pillaba unas melopeas de campeonato y se veía como algo de lo más normal y hasta aceptado socialmente.


A Reggie le sienta bastante mal el bebercio, y en la lucha por permanecer sereno, él tendrá el apoyo de Alys, aunque ella asume que sólo pueden ser amigos en esta situación, ya que su jefe nunca más querrá comerle el morrete porque siempre estará sobrio.

Beber o no beber, he aquí el dilema

No cuento más, que ya me he pasado, pero esto es sólo una parte de la trama. Pasados que vuelven al presente, dolorosos recuerdos que permanecían ocultos en el fondo de la mente y más cosas podéis encontrar aquí. También una amplia galería de secundarios, quizás demasiados, pero a mí no me han molestado (hay amigo melopollo, lo que es bien). Añadir que la autora demuestra que puede escribirse una novela con protagonista femenina que sigue siendo una mujer a pesar de tener que comportarse casi como un hombre y tener personalidad suficiente para tratar de tú a tú al protagonista masculino. Y todo ello sin ser una pedazo de Pichote, sin berrearle al maromo, ni necesitar tirar flechas con un carcaj o hacer el pino puente sobre los lomos de un caballo para demostrar sus cualidades. También suma puntos el que salgan niños y animales y no te den ganas de llamar a Herodes o dedicarte a la caza furtiva respectivamente. Para rematar, no hay sexo hasta muy avanzada la lectura y es descrito de forma elegante, sin vergas palpitantes, dedos que se meten tan profundo que llegan al hígado ni chorreos xixiles cual presa que se desborda. No podía ser mejor, queridas.


¡He vuelto a croquetear, yupiii!

Por todo esto, recibe en nuestro Gandymetro...

Te doy 4,5 por dejarte el vicio no guarreril, Reggie

martes, 21 de febrero de 2017

Maravilla, LaVyrle Spencer


En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, en un tranquilo pueblo de Georgia, Will Parker responde a un anuncio en el que se solicita un marido. Elly Dinsmore es una joven de veintiséis años, viuda y embarazada. Cuando Will aparece, está encantada de tener a un hombre en casa, sin importarle las habladurías. Poco a poco, Will y Elly se van tendiendo mutuamente la mano y van descubriendo una pasión profunda, que ninguno de los dos había sentido jamás.
Goodreads ❤  Amazon


Creo que ya os he comentado en alguna reseña que, cuando comencé a leer novela romántica, no sabía muy bien qué leer ni tenía una estantería llena de historias de amor heredadas de mi madre ni amigas que me recomendaran y prestaran libros. ¡Pero quién quiere contacto humano cuando tiene internet a mano! Así que caí en All about romance y sus 100 mejores novelas románticas (lista de 2013, por cierto, así que digo yo que toca ir actualizando...) y, ale, a leer y a tachar. La vida lectora me va alejando de ella pero siempre acabo volviendo. Y esta vez regresé a por Maravilla, de LaVyrle Spencer, sin saber nada de ella. MAL. Y BIEN. Ahora os cuento por qué, que no soy ciclotímica.


Claaaaaaaaaaaaaaaaaaaaro...

[Y sí, este libro está también en nuestro fabuloso #RetoRita pero es que yo hice la reseña antes y si aprovecho las sobras del cocido para hacer croquetas, no iba a dejar de aprovechar una reseña que ya tenía hecha para inaugurar las reseñas del reto 😁😆]

Hagamos un retrospecter histórico y vayamos a 1941. Will Parker es un hombre sin futuro debido a un pasado complicado. Dando tumbos por la vida desde que puede recordar, pasó una temporada en la cárcel y eso le impide ahora integrarse en la sociedad (reintegrarse no porque nunca estuvo dentro de ella). Acaba cayendo en Whitney, un pueblecito de Georgia, donde tampoco encuentra su sitio. Pero, por azares del destino, en una cafetería va a encontrar varias cosas que van a marcar su futuro: una camarera porculera llamada Lula y un anuncio en el periódico de una mujer que busca marido. A Will, que huele en Lula la palabra "problemas", le llama la atención ese anuncio y se acerca a casa de la loca Eleanor Dinsmore, a ver si le puede valer. Pero Elly Dinsmore no es para nada lo que él espera, porque no es la loca de los gatos de Los Simpsons (y es que no la llaman loca por vivir aislada y buscar marido sino por otra cosa que... ¡ARG!) sino una chica joven fea, desarreglada y algo huraña, con dos hijos y embarazada.


Elly es un Kinder Sorpresa

Y es que Eleanor Dinsmore ha crecido aislada de la sociedad por obra y gracia de su familia (que sí que estaba como las maracas de Machín -loca perdida-) y, al quedarse viuda, no sabe cómo sacar adelante su granja y a sus hijos sin un hombre a su lado. Pero antes muerta que relacionarse para encontrar otro hombre, por lo que pone el anuncio. Will tampoco es lo que esperaba (bueno, tampoco es que esperara a alguien) pero ve rápidamente el buen hombre que se esconde bajo esa apariencia flacucha y oculta bajo su sombrero de cowboy. Así que Elly y Will se observan y pronto descubren que son exactamente lo que necesitan, un marido para Elly, un padre para sus hijos y un hombre para su casa, y una vida nueva llena de trabajo y libertad para Will. Y nosotros podemos acompañarlos en esta aventura vital, porque eso justo es este libro, la aventura de la vida para Will y Elly, dos personas rechazadas por la sociedad que, juntas, consiguen salir de su ostracismo y abrirse a la vida y al amor. 


Estos dos son tan riquiños como yo

He disfrutado mucho con la primera parte del libro, leyendo el acercamiento entre ambos, la adaptación mutua y de Will al pueblo (standing ovation para la señorita Beasley, la bibliotecaria con mala hostia pero mucha inteligencia y gran corazón y cuya relación con Will es sorprendente y muy muy bonita) y a los niños (niños así son AMOR, siendo encantadores y no dando porculis). El camino que recorren Will y Elly es una odisea, Will luchando contra el mundo y Elly luchando contra sí misma. Reconozco que Will me enamoró desde el primer momento, viendo cómo aprecia las pequeñas cosas de la vida, cómo es feliz sabiendo que tiene opciones que puede escoger él porque quiere, cómo disfruta de que Elly le dé una oportunidad. Pero la que sufre la gran transformación es Elly, porque, mientras Will sufre las secuelas y la maldición de la cárcel física, Eleanor sufre las de una cárcel personal de la que le es imposible escapar. Pero cuando el amor llama a tu puerta...


Amor, AMOR, no Avon

Pues eso, que si el amor llama a tu puerta, se le deja entrar hasta la cocina. Eso sí, aquí no hay fuegos internos encendidos con un mechero, el amor se va fraguando lentamente y es una gozada poder verlo a través de los pensamientos y sentimientos de los personajes, que callan más de lo que hablan y que te ponen de los nervios porque tú estás ahí "pero díselooooooo", "pero tócaleeeeeeeeeeee" y ellos ahí que nada, sintiendo mucho pero con la cara de lechuga. Y cuando se tocan (porque cómo no va a haber refrote, hombre, entonces ya habría sacado yo mi letrero de ESTO NO ES UNA NOVELA ROMÁNTICA), se describen de un modo bonito e intenso los momentos previos y luego, toma unas metáforas y unos pájaros volando y allá te las apañes.



Mi yo guarreril siempre se va a quejar si no lo sacian con momentos muy hot pero la verdad es que aquí no pegan para nada unos intercambios apagafuegos descriptivos porque LaVyrle Spencer tiene un modo muy especial de narrar la historia, con realismo pero con delicadeza y mucho sentimiento, demasiado para mi gusto (con cierto abuso de las repeticiones que, además, me hacían algunas partes muy lentas). Will y Elly son personajes muy de la época, educados y reservados, que sienten mucho pero demuestran poco. Únicamente Lula se sale de este cuquismo. Con ella lo soez alcanza cotas himalayescas.


Cuquimente te lo decimos

A partir de la mitad del libro las cosas cambian y, brevemente, la narración también. Hasta entonces alternamos constantemente los puntos de vista de Will y Elly en tercera persona pero hay un acontecimiento muy importante cuyo desarrollo conocemos únicamente a través de cartas que se envían los protagonistas. No me esperaba que esto se contara así y me he encontrado ansiosa leyendo. Una pena que esta parte fuera demasiado corta y que, a partir de ahí, todo se haya desarrollado excesivamente rápido, sobre todo el gran acontecimiento final, que debería haber sido más extenso y menos previsible. Creo que lo que a mí me ha pasado con este libro es que me ha faltado sufrimiento. Y es que ya conocéis mi lema:

SUFRO ERGO DISFRUTO
Y tanto disfrute un día me lleva a la tumba


Y aquí me he quedado corta. Se puede decir que en este libro pasan pocas cosas y que LaVyrle Spencer no quiere hacer pupita, que bastante ya llevan los protagonistas encima. Aquí vemos el proceso de curación de dos personajes heridos y lo sumamente fácil que puede ser perderlo todo si no se tiene alguien por el que vivir. Es algo precioso de leer pero me esperaba algo que me tocara más la fibra sensible y me llegara hasta el corazoncito que no tengo. Tal vez si hubiera sabido cómo escribe LaVyrle este libro me hubiera gustado más porque yo no soy muy de sentimientos y cuquismos y en este libro campan a sus anchas. Eso sí, no son excesivos y se agradece. Maravilla es un libro bonito, sutil, algo nadista, emotivo pero, para mí, algo cursi. No es La Gran Historia de Amor que te va a hacer vivir en una montaña rusa pero sí una de las que, poco a poco, te llega y te conquista (o, al menos, te deja con un gran sabor de boca y un buen recuerdo lo que, para mi ranciedad, ya es más que suficiente).

Por todo esto, Maravilla se lleva en nuestro Gandymetro...


3'5. Will, déjame ser tu panal de rica miel