viernes, 31 de julio de 2015

Nueve reglas que romper para conquistar a un granuja (Love by numbers, 1), Sarah MacLean


Una de las reglas sociales más conocidas dice que una joven de buena familia nunca debería acudir a casa de un marqués de mala reputación y pedirle un beso apasionado. Sin embargo, para conquistar a este granuja, lady Carpurnia Hartwell deberá romper todas las reglas… NUEVE REGLAS QUE ROMPER PARA CONQUISTAR A UN GRANUJA: 1. Besar… apasionadamente. 2. Fumar puros y beber alcohol. 3. Montar a horcajadas. 4. Practicar esgrima. 5. Asistir a un duelo. 6. Disparar una pistola. 7. Jugar (en un club de caballeros). 8. Bailar todos los bailes en una fiesta. 9. Ser considerada hermosa. Una sola vez.


Estoy en etapa enagüil y me encanta, ya lo sabéis. Podría vivir aquí tranquilamente y que le vayan dando concurso a los rollos contemporáneos (pero seguro que alguno me leo antes de que acabe el año, eso no lo descartéis. Hay un reto literario en juego...). La verdad es que, leyendo este libro he llegado a una triste conclusión: nada ha cambiado sustancialmente en esta nuestra sociedad. Sí, es de enaguas como decía, pero podría casi trasladarse a la época actual. Y es que una mujer ha de ser siempre una dama, no salirse del redil, tener unos modales concretos, no desmelenarse. Si hace algo inadecuado, las que más la criticarán serán las otras mujeres. Esto es para llorar, pero es la realidad pura y dura.


Y en España, el deporte nacional

Sin embargo, ¿quién de las lectoras de esta novela no ha ansiado romper con las reglas? Todas nos sentimos como Calpurnia/Callie, con ganas de salirse del camino marcado sin importarnos las consecuencias. ¡Hago mía esa lista ya mismo!

Tengo mi espada de esgrima oxidándose, Gabriel

Lady Calpurnia, una joven rica no demasiado espectacular físicamente, lleva desde los diecisiete años enamorada del tipo más canalla de Londres, Gabriel St. John Ralston. El hombre es como para caerse de culo de guapo y si encima te dice el día de tu primer baile que tienes nombre de emperatriz romana y que no es tan malo parecerse a un albaricoque con el horrendo vestido que tu madre te ha puesto, como para que no te guste. Y así pasa Calpurnia diez años. Ahora tiene veintisiete y es ya toda una solterona que empieza a admitir su situación. Hasta que una noche saca a la María Jiménez que lleva dentro y decide que se acabóEn plan tonto con su hermano (que no la llega a tomar en serio) hace una lista de todas aquellas cosas transgresoras que quiere hacer y que podéis ver en la sinopsis. Y la tía empieza por el mejor: recibir un besarraco y no de un fulano cualquiera, no... Del mismísimo Gabriel St. John. Trocotró.


Para qué nos vamos a andar con indirectas a los veintisiete años

A partir de aquí, Calpurnia tiene un subidón de adrenalina y una bajón de enaguas, se desmelena y empieza a querer tachar cosas de la lista. La casualidad hace que en cada aventura vaya tropezándose con un sorprendido Gabriel que accede encantado a ser su padrino en su intención de transgredir las normas a cambio de que ella ejerza de madrina de su hermanastra Juliana en sociedad. Y entre transgresión y transgresión, pues pasa lo que tiene que pasar: que al gran libertino empieza a hacerle gracia la niña bien que quiere romper con lo establecido. ¿Qué significa eso? Pues cosas como ir a jugar a las cartas y terminar envidando a la grande, IYKWIM. O ponerse a practicar esgrima y terminar con el florete clavado, literal y figuradamente. Ni que decir tiene que Gabriel es la repanocha en verso en cuestión de poner a Callie on fire y a nosotras inundando el suelo mientras leemos. Desde aquí le voy a conceder a este señor un nuevo título a añadir al de Marqués de Ralston:



Calpurnia sorprende por ser un personaje que quiere disfrutar de la vida, que está hasta la cofia de ser la perfecta soltera y le importa tres pepinos perder su reputación. Si ya se va a quedar para vestir santos, al menos que se vaya de este mundo habiendo catado ciertos placeres. Lo que no esperaba era que Gabriel sintiera algo por ella, ya que ni él mismo reconoce que se está enamorando. Y es que, queridas lectoras, últimamente doy con idos de olla que esconden traumas edípicos de cuidado. Me explico: protagonistas masculinos que no han tenido una relación demasiado buena con la madre y por eso no quieren compromisos con mujeres. Pero al menos no les da por castigar a las féminas, sino por preguntarles cosas tales como dónde quieres que te ponga la boa para que te dé mas gustirrinín (y a Gabriel le gusta mucho preguntar "¿Qué es lo que quieres, preciosa?" ñadkjfñalksjgañslkdfjsañk). Traumatizados así los que me echen. 


Pues claro, mucho mejor que dar palos

En esta novela tenemos además el placer de conocer al hermano gemelo de Gabriel, Nicholas, y a la ya citada hermanastra recién hallada y proveniente de Italia, que prometen grandes aventuras en las novelas siguientes. Por cierto, que no he dicho qué aspecto tienen Gabriel y Nicholas, ¿verdad? Pues pasad por el blog de las Pecados, jojojo... 


Dale la vuelta que tiene premio

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


Gabriel, tengo una lista para ti


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lunes, 27 de julio de 2015

Tal vez mañana (Maybe 1), Colleen Hoover


A sus veintidós años, Sydney tiene una gran vida. Está en la universidad, tiene un trabajo estable, está enamorada de su maravilloso novio y está viviendo con su mejor amiga, Tori. Pero todo cambia cuando lo descubre engañándola con Tori y ahora tiene que decidir qué hacer. Sydney queda cautivada por Ridge Lawson, su misterioso vecino. No puede apartar sus ojos de él o dejar de escucharlo tocar la guitarra todos los días en su balcón. Y hay algo sobre Sydney que Ridge no puede ignorar, tampoco. Cuando su inevitable encuentro ocurre, pronto descubren que se necesitan el uno al otro en más de un sentido…



Uy, uy, uy, qué cerquita estoy de terminar con mi RetoSABC, muajajajajajajaja. [Por si no los sabéis, son cinco libros que me propusieron leer nuestras sweeties, escogidos especialmente la mayoría para que me explote la cabeza.]


Los libros del delito

Esta vez me tocaba Maybe Someday, que no conocía (ni el libro ni la escritora) hasta que no las conocí a ellas. Y ellas son unas chicas muy cuquis, de hacer cupcakes y ser un encanto incluso cuando son evil. Y yo no. Yo soy una cutre que el cuquismo más cercano lo tengo cada vez que paso por su blog. A ver, no os digo yo que mee napalm por las mañanas, pero cuqui es, casi siempre para mí, sinónimo de moñas. Y eso a mí NO. Y este libro es cuqui.


¡¡Que no es un cupcake, que es una magdalena!! #CuquisNO

Sydney tiene 22 años y no va a olvidar jamás el día en el que los cumplió. A ver quién puede olvidar su cumpleaños, sobre todo si es el día en el que te enteras de que tu chico se calza a tu mejor amiga (y compañera de piso) y te quedas precisamente sin todo eso: sin novio, sin mejor amiga y sin piso.




Menos mal que Syd tiene un vecino, Ridge, al que conoce desde hace poco, que se apiada de ella y le deja el sofá de su casa. Y a partir de ahí la vida de Sydney va a cambiar, porque meter a Ridge en su vida va a suponer...



Eres lo más grande de mi vida, Ridge...
...pero vaya pisto me traes encima, Ridge

Porque Ridge no es un chico normal y corriente, es especial por muchos motivos. Es músico y conoció a Sydney cuando salía al balcón a tocar su guitarra, algo que encandiló a nuestra prota. A ver, que Ridge también está bueno, hay que decirlo, pero ella desde su terraza lo intuía nada más. Cuando ya está en el sofá lo comprueba. Visualmente, eh, que bastante tiene Sydney encima con su propia vida. Y Ridge, igual o peor.



Sí, chicos, tenéis feelings a toneladas

Ridge es la gran maravilla de este libro. Cómo es, divertido, leal, sincero, adorable. ¡Y cómo se expresa! Quieres abrazarle y contarle tu vida y pasar mil horas queriendo escuchar su guitarra y componiendo música y cantando para él (sobre todo eso, grrrrrrrrrr). Ridge no es de los que te pone las enaguas en la cabeza, eh, pero sí que te pone las manos encima y...


Me quemo por dentro

Y si hay cuquismo y hay feelings (Y MUY POCO PERRAQUISMO -¡¡MAL!!-), también hay momentos muy graciosos y divertidos. Warren, compañero de piso y mejor amigo de Ridge, es el blanco de muchas bromas, pero Ridge y Syd tienen muchos momentos graciosos entre ellos también. La verdad es que, ahora que lo pienso, dan un poco de asco estos personajes, eh. Todos son majos, pero majos de verdad de que es chungo que te caigan mal (y mirad que yo soy una hater de pro que voy odiando por la vida). La Hoover no quiere más malos rollos que los necesarios, que dirá que para eso ya tengo el resto del reto.


CoHo dice que es en Austin, yo os digo que aquí viven todos

No tengo muy claro si me ha gustado o no cómo escribe Colleen Hoover. Algunos momentos es un poco pesada, se regodea y extiende las situaciones (para eso le viene genial el uso de los dos narradores, Syd y Ridge) y bordea lo cursi. Otras veces, sin embargo, lo que cuenta es tan bonito o de tanta intensidad que ves que es todo simplemente perfecto. Puede que en la parte final se le vaya un poco la mano pero ya llegas ahí con unas ganas que ni aunque lo bañe con sirope de chocolate y estrellitas de azúcar. Te lo comes como si fuera [inserte usted aquí lo que quiera meterse en la boca ahora mismo] y no hubiera mundo.



Ridge, te como hasta el traste (de la guitarra)

Pero que todo esto no os ciegue, queridas y sabias lectoras. Esto es cuqui. Y como es cuqui, hay cosas malas pero lo bueno happy flower lo tapa con un pisotón de algodón de azúcar. Porque hay muchos libros en los que se coge esta misma trama y te cae encima un cubo de mierder que adiós vida. Incluso aquí mismo CoHo ha tenido la oportunidad de pegarnos una hostieja colleja y hacernos ver que, en la vida, hay que tomar decisiones que hacen daño y que destrozan vidas y corazones. Pero aquí esto no es así. ¿Y queréis que os diga una cosa? Que a mí me parece bien.


I don't know anymore!

A ver, no penséis ahora que disfruto yo rebozándome en algodón de azúcar porque va a ser que no. Pero debe ser el calor, las defensas bajas, la edad, yo qué sé, pero este libro ha sido un pequeño guilty pleasure. A pesar de verle los defectos como si fuera una camiseta de Adidash, este libro ha sido capaz de dejarme con una sonrisa en la boca y una sensación muy agradable en el cuerpecito. A veces (sólo a veces) una quiere leer historias sencillas, que vayan dirigidas a esa Kim que llevo escondida y que todavía disfruta de las pelis de adolescentes de los ochenta y que se sabe de memoria Dirty dancing.


Tú siempre serás joven, little Kim

Leer Maybe Someday ha sido una experiencia realmente bonita (dicho esto con mi tono arisco habitual, eh). Si bien es un libro con una trama nadista y bastante normal, Ridge lo hace todo único y especial, de tal modo que hasta en mí ha conseguido hacerse un huequito. No comparto todo lo que hace (un poco cobardica, eh) pero su mera presencia hace que lo que podría ser un libro normal y medio decente, sea una historia para guardar en el corazón (sí, hasta yo tengo uno).


Por todo ello, le damos en nuestro Gandymetro...


Ridge, déjame ser tu Maybe Someday
                
Por cierto, si queréis escuchar las canciones que se mencionan en el libro, podéis hacerlo aquí. Las canta un tal Griffin Peterson y son todas una mierder (bueno, salvo un par). Vaya, parece que ya se me ha ido el moñismo de encima. ¡Viva!


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viernes, 17 de julio de 2015

Lágrimas de la Luna (Gallaghers of Ardmore/Serie Irlandesa 2), Nora Roberts


Shawn, un escritor de canciones de gran talento, pasa los días absorto en sus sueños sin prestar atención ni a las mujeres ni a abrirse camino en la vida. Él asegura estar satisfecho pero su música cuenta una historia diferente, una historia de soledad y añoranza... Nadie entiende por qué Shawn no saca partido de su don, especialmente Brenna O'Toole, que lleva años enamorada de él. Sólo cuando Shawn sucumba a los misterios de la magia, conseguirá cumplir su destino como músico y como hombre.


¡Vámonos a la verde Irlanda de nuevo, queridas lectoras!


Así que yo ya estoy más que preparada

Allí nos espera Shawn Gallagher, hermano de nuestro adorado Aidan (protagonista de Joyas del Sol, primer libro de esta trilogía). A Shawn ya le teníamos echado el polvo ojo, claro está, con esas broncas monumentales que tiene con su hermana, esa picardía y ese arte en los fogones (¡un buenorro que cocina!)


¡Pues yo mismo, Kim!

[Vamos a ver, Jordi Cruz, cuando en MasterChef te cantes "Los clavelitos", hablamos. Mientras, hazme un soufflé, IYKWIM]

Shawn no es únicamente un buenorro maravilloso que cocina, también es un músico adorafollable, aunque de momento se lo guarda para él (la música, que la adorafollabilidad la reparte por todo Ardmore). Y está contento con su vida, que transcurre plácidamente en su pueblo, entre sus fogones y su piano. Brenna O'Toole es la chapuzas de Ardmore, lo mismo te arregla un coche que te construye una choza. MacGyver con xixi, vamos. Esto hace que se sepa poco femenina, pero no quiere decir que sea fría, al contrario, siente mucho pero guarda todo bajo llave tras un caparazón de hormigón armado. Ha crecido con los Gallagher, es la mejor amiga de Darcy (la hermana) e íntima de Shawn. Y también está enamorada de él desde que era una mata pelirroja que no levantaba tres palmos del suelo.


Ni se me mueve el pelo del poco susto

Efectivamente, tito Jesse de mis entretelas, eso se veía ya desde el libro anterior. También es normal que Brenna esté enamorada de Shawn, porque a todas nos gana un pedazo de corazoncito en Joyas del sol. Por eso estamos como en la edad del pavo, tontacas perdidas esperando cómo es eso de que dos amigos de toda la vida acaben unidos, si verán los detalles ocultos del otro, si hará falta la intervención de alguien para que estén juntos, si será todo sutil y delicado como una leyenda irlandesa...


Sutileza nivel Brenna

Queridas, la tensión sexual no resuelta a tomar por cullen. Porque Brenna, en un acto que sorprende a todo Penry lector, decide que como le pica el xixi por Shawn, lo mejor es que se lo rasque su boa y así se pasa. ¡Lo que hace cualquier chica tímida con su mejor amigo!


Mensaje de Kim a sus amigos buenorros

Y aquí yo ya pensaba que se abría el cielo del perraquismo, ya que Shawn no rechaza un casquete con la pelirroja ni por asomo y no podemos olvidar que Shawn comparte genes con Aidan y éste tenía la boa mirando pa Cuenca Jude todo el rato. Y es que encima Shawn decide que las cosas se van a hacer a su ritmo y ya estamos todas con las enaguas dispuestas a explotar viendo cómo iba este Gallagher a manejar a la O'Toole, perraquismo a tope de power total, seguro seguro.


Shawn a tope de power total 

Pues sí, esa cara se nos queda a todas. Shawn decide que se va a calzar a Brenna a su ritmo y éste es más lento que el caballo del malo. ¡Chico, por favor, que vamos a criar patatas en los bajos mientras esperamos! Pero Shawn, ni por ésas. Perraquismo de perfil bajo, que acabamos mirando cuánto falta para terminar el libro. ¿¿Pero qué invento es esto?? Shawn, que era un torbellino de discusiones con Darcy y de adorafollabilidad con Jude en Joyas del sol, aquí se convierte en un moñas supremo que sólo piensa en su música y en su vida tranquila sin salir del pueblo. Y, aunque sigue siendo adorafollable, hace las cosas taaaaaaaaaaaan lentamente que te dan ganas de depilarte las piernas pelo a pelo antes que seguir leyendo.


Bajonazo perraquil

Sí, chicas. Aquí es todo muy contemplativo, muy de recrearnos en la situación y en lo que va a pasar pero despacito, no sea que nos empachemos (¡que empacharnos es lo que queremos, Nora Roberts!) y unido a la historia de nuestros fantasmas favoritos, que pululan por ahí con una normalidad de WTF suprema mientras intentan arreglar por fin su situación.


Que me la pela, Columela

Y, por favor, todo esto me lo pone usted mezclado con revolcarnos en la bella Irlanda y en el bello pueblo y en las bellas costumbres irlandesas y en su fruta madre. Lo que en Joyas del sol te emocionaba y te dejaba con ganas de pillarte un billete únicamente de ida a Irlanda, aquí te aburre soberanamente. Es más, cualquier posible conflicto se trata y resuelve de un modo que da vergüencita ajena.


Así resolvemos las cosas en Ardmore

Queridas lectoras, Lágrimas de la luna ha supuesto una decepción para mis pobres ojitos. Venía con muchas ganas de pillar la historia de Shawn y tal vez ése ha sido el problema, traer expectativas. No es que sea un libro terrible, es que es un constante quiero y no puedo (justo lo que le pasa a David Gandy conmigo). También hay momentos bonitos, no os voy a engañar, pero tengo que reconocer que ha sido una lectura sin apenas emoción, lenta y mñe
Por todo esto, se lleva en nuestro Gandymetro...

2'5 Shawns de moñismo. ¡Échate una pinta y anímate, chico!


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martes, 14 de julio de 2015

Amable y tirano (Los Malory 3), Johanna Lindsey


Con el corazón destrozado, Georgina Anderson está desesperada por regresar a su hogar en América. Deja sus penas en las costas de Inglaterra y, en un alarde de audacia, aborda un barco norteamericano disfrazada de camarero para servir al capitán Malory. James Malory, un atractivo ex pirata y oveja negra de una orgullosa familia ,, había jurado que ninguna mujer lo conduciría al matrimonio. Pero en alta mar, sus convicciones tambalearán ante la belleza de Georgina, cuyo amor por la libertad y la aventura rivalizarán con los de él.


Haggards queridas, no quepo en mí de gozo. Quiero un bocata de Malory Brothers y lo quiero ya. Esto no hace sino mejorar. ¿Que Tony es el Gandy y resulta ser un tipo maravilloso? Pues llega su hermano James, el pirata, y pone el listón tan alto que necesitamos zancos para encaramarnos a su pechote. Me lo he pasado teta leyendo esta novela. Y supongo que la Lindsey se divirtió escribiéndola mientras seguía con sus sesiones en la clínica de desintoxicación. Alabo su voluntad para dejarse los porros y escribir estas novelas tan entretenidas.


Johanna, de espaldas, en plena terapia de grupo

Habíamos dejado a James Malory en Tierna y rebelde frotándose las manos ante la perspectiva de tener en su barco a cierta señorita disfrazada de hombre, y con la cual se había tropezado por casualidad mientras ayudaba a su hermano Tony a encontrar al primo maloso de Rosslyn. No sé si ha quedado claro, pero la cosa tiene miga: James sabe que ella es una chica, ella cree que tiene a James engañado (al que reconoce de su encontronazo y casi se muere al ver que es el capitán del barco donde se ha enrolado), pero nuestro calavera tiene otro as en la manga: hace al "muchacho" su grumete para tomarle el pelo a la zagala. Esto significa, entre otras cosas, que tiene que dormir en el camarote del capitán y asistirle en ciertas actividades muy personales, como ayudarle en el baño. ¿Mola o no mola el planteamiento? Si James se frotaba las manos, yo me frotaba las enaguas sólo de pensar lo que iba a ocurrir en esta novela visto lo visto. ¡Identidades ocultas a mí! ¡Me encanta!


George, toca baño, ven a enjabonarme los bajos la espalda, anda

James es un tipo incorregible, reniega del matrimonio y lo que le va es divertirse con las mujeres. Un rato cabrón el hombre, diréis, pero tiene sus razones. En sus años de libertinaje se dedicó primero a perseguir a las damas y luego a ser perseguido... por mujeres casadas principalmente. Eso le hace ver casarse es algo tonto, que te encadena a alguien que no quieres y te hace romper el contrato matrimonial. Mejor ser libre e ir de flor en flor, valga la frase.


James tras polinizar a una señora de alto copete

Georgina (o Georgie), la protagonista, acaba de salir de un desengaño amoroso. Es norteamericana y odia a los ingleses, y más a los aristócratas, así que James Malory le va a caer de primeras como una soberana patada en el culo. Además, ella le da donde más le duele llamándolo viejo (menos mal que no es como el Gandy, que me veo a las haters aplaudiendo).

¡Que los años son un grado, niñata!

El problema es que no se puede escaquear de sus obligaciones y a la hora de dormir tiene que soportar que James se pasee en bolas por el camarote como si tal cosa, fíjate tú qué problema. Eso de tener a un Malory a boa suelta es un lujo, hija mía. Georgina es muy recatada, pero le puede la curiosidad, claro. Al mismo tiempo empieza a sentir malestar cuando está cerca de James y no sabe qué es. Nada, es que es arrimarse al capitán y ponerse mala, y más cuando están en alta mar y Malory se reconvierte en pirata con coleta, pendiente y camisa negrañadslkfjasñlkdjgasñ.



Con todo y con eso, Georgie no cae en que lo que le pasa es que tiene los bajos removidos antes semejante visión. Ella niega la atracción y sólo ve en James un muro de ladrillos. ¡Paredes así quiero yo en mi casa!


La diosa interior de Georgina restregándose contra el muro Malory

Otra cosa que no soporta es el gestito que el capitán hace con las cejas, enarcando una de ellas cuando se burla de George, el falso grumete. Por favor, ¡si es para comerle la boa a saco!



Malory va a disfrutar de lo lindo poniendo a Georgina de los nervios, pero mejor se lo va a pasar administrándole la cura para sus náuseas varias veces, IYKWIM.


¡Viva la medicina alternativa!

He de confesar que sobre poco menos de la mitad de la novela me dije: "¿Y ahora qué?". Pues aún quedaba miga, y de lo más divertida. Johanna nos mete por un lado a los hermanos de Georgie y por otro a los Malory, concretamente a Tony, Jeremy, Derek y a Nicholas Eden, el marido de Regina, así que la diversión estaba servida. Lo que me he reído con las pullas entre los dos hermanos Malory o de estos con el sobrino postizo no tiene nombre. Pero, ¿cambiará James de opinión respecto a lo de casarse? Por su parte, Georgie no se convierte en la Pichote que temía (como ocurrió con Rosslyn), sino que su genio y chispa se mantienen. Es una jovencita decidida que sabe disfrutar del momento (y vaya si lo disfruta la tía...) y no se arrepiente. Junto a la gracia de James hace muy buena química y eso es importante. Son tal para cual, lo mismo que las familias. Si los Malory son impulsivos, los hermanos Anderson no se quedan atrás. 


Uno de los Anderson tratando con James Malory

En definitiva: que olé por Johanna Lindsey. Una novela ligera de leer, con una historia sencilla pero no exenta de su buena tensión ñadsjfañlsdjfañslkdjgañsldjf, sus momentos hot y sus líos. Sin complicaciones ni grandes pretensiones, consigue entretener y divertir, que es lo mejor de todo y es algo que abunda poco en este tipo de novelas. Que te saquen una sonrisa y hasta una carcajada mientras lees es un placer, y los hermanos Malory lo saben hacer gracias a sus diálogos llenos de segundas intenciones e ironía. ¿Qué más se puede pedir? Unos tipos que te ponen perraca y encima te hacen reír. Yo es que firmo por pillar a un libertino de esta familia. O a dos, que ya sabéis nuestro lema: a una haggard LeCaben todos.


Entre la espada de Tony y la pared de ladrillos de James, ay omá

Por todo lo dicho recibe en nuestro Gandymetro...


James, cúrame los mareos como tú sabes


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lunes, 6 de julio de 2015

Calle Dublín (Calle Dublín 1), Samantha Young


Cuatro años atrás, Jocelyn Butler dijo adiós a su trágico pasado en Estados Unidos para empezar una nueva vida en Edimburgo. Pero cuando se muda a un apartamento en Dublin Street y conoce al hermano mayor de su compañera de piso, todo cuanto ha intentado proteger se ve sacudido hasta lo más profundo.Braden Carmichael es un hombre que siempre consigue lo que quiere, y ahora la quiere a ella. Sabedor de que Jocelyn ha renunciado a establecer cualquier clase de relación, le propone dar rienda suelta a la intensa atracción que siente el uno por el otro, sin dejar que la relación vaya más allá del sexo. Jocelyn acepta, sin imaginar que el atractivo escocés se enamorará de ella sin remedio.


Queridas lectoras, tres veces he tenido este libro en las manos haciéndome ojitos, pidiéndome, suplicándome que lo leyera. "Kiiim, Kiiiiiiiiiim, dame una oportunidaaaaaaaad"


Que hablas más que un audiolibro

Finalmente decidí dársela (no tiene nada que ver que se lo haya leído to Penry a estas alturas) y a ello me puse, por mi propia voluntad.


Os ignoro

Jocelyn Butler busca piso en Edimburgo. Lleva equipaje ligero, unas cuantas pertenencias y una maleta llena de los traumas que se trajo de Estados Unidos, pero eso ocupa poco, sobre todo si lo arrinconas en tu mente y en tu corazón. Así se encamina hacia Dublin Street la calle Dublín (lo españolizaremos pero me gusta más en inglés, que es como lo leí) a ver un megapisazo con compañera raruna (Ellie) pero graciosa en el que le va a cambiar la vida. ¿La culpa? De un taxi, de un baño y de un tal Braden Carmichael, el tío más buenorro y forrado de pasta que te puedas echar a la cara. ¡Y escocés de pura cepa!


Pero seguro que no luce el kilt como yo

[Ay, Jamie, estamos taaaaaaaaaaaan dispuestas a comprobarlo...]
Cuando Jocelyn conoce a Braden, le dan vueltas hasta las bragas que tiene en el armario. Y es que este chico (que, por cierto, tiene novia) no tiene ningún problema en escanearla cual Terminator y hacerle saber que despierta su boa líbido. Pero Jocelyn no quiere complicaciones en su vida, bastante tiene con torear los ataques de pánico que sufre. ¡Tontaca! ¡Que te iba a quitar Braden la ansiedad a base de ajhdfsjkahfadguarrer! Él mucho insistir y ella, nada pero onfire pero nada. Pero cuando deciden hacer un contrato...


¡COMO EN EL MALDITO GREY! ¡NOOOOOOOOO!

Que haya paz y Lexatín, que no es así (aunque mantened ese pensamiento en vuestra mente -sí, ya sé que pensar en el Grey y enfermar es lo mismo pero hay que tener valor en la vida-). Lo que pasa es nuestra chica tiene pánico a tener lazos sentimentales y no deja que se la cuele nada así en su vida, pero, claro, no puede negar que le hierven hasta los helados cuando ve a Braden, así que... ¡Qué hay mejor que ser follamigos amigos con derecho a roce! ¡Todas las ventajas de las fricciones y ninguna desventaja de los amores!


¡¡Voy p'allá, Braden!!

Pero bueno, tres, dos, uno, tú y yo lo sabíamos, lo que comienza como tomate acaba siendo una empanada de pisto. Vamos, que llega el amorío a molestar. ¿Os suena esto de algo? Bueno, probablemente os suene todo porque, cuando te pones con Calle Dublín, te da la impresión de que este libro ya lo has leído. Sip, porque la chica con problemas, el millonario con maravillosa familia, megaguapo y mandón... ¿Qué? ¿Que no lo había mencionado? Pues sí, Braden es un poco mandoncillo y quiere a Jocelyn en su cama de anticaballero que te hace pasar los momentazos de tu vidasjhfjdkahfkjdhaflkdjaf.


Palabra de BradenBoa

Pero Jocelyn es pichote cabezona como ella sola y eso de dejar a Braden meterse en su cama, pase, pero en su corazoncito... Como que no. ¡Pero loca! ¡Que a ese hombre hay que agarrarse como un gato a las cortinas! Y es que Braden no es Grey, lo tengo que repetir mil veces y no me canso. Es un adorafollable maravilloso, de esos que nos suben la fiebre y nos alegran la vida, todo a la vez (aderezado con su pasión por no respetar el sueñojadhfjkahfkj). Aunque Jocelyn a veces me ha parecido algo pesada con tanta negación, puedes entenderla porque vaya jaleo tiene en la cabeza. Me ha gustado que podamos ver que está tan loca como cualquiera los conflictos internos que tiene entre sus miedos y su costumbre y la posibilidad de un futuro desconocido y, tal vez, bueno. 


Change is better with Braden by your side

La verdad es que, ahora que lo pienso, Calle Dublín podría ser incluída en la fórmula Grey que ya hemos comentado por aquí pero, qué queréis que os diga, debo tener el cerebro afectado por el calor del secador de la pelu pero a mí no me ha parecido greyana. Tal vez sea la falta de diosa interior, que Braden es un tío NORMAL aunque tenga pasta (no como el tontolpijo de Grey), que las secuencias ajshdfkajhfdkljsafd no saturan el libro, que aquí alguien se tira un cuesco...


El olor a rosas está en el aire

Samantha Young ha tenido mérito a la hora de coger un Grey en potencia y, aunque lo bordea y a veces lo toca con un palo, ha sabido no meterse por completo en ese mundo. No entiendo por qué la consideran erótica, es romántica actual pero que en los momentos ajsgdaljgfjad no funde a negro como si esto fuera el casquete de Top gun. Ésta es una historia sencilla pero que toca algo temas complicados, porque lo que le pasa a Jocelyn es duro y más común de lo que parece (me refiero a los ataques de pánico y a no querer afrontar los miedos, no a encontrar a un chulazo como Braden, que eso ya sabemos que es ciencia ficción).


Sí, soy producto de tus mejores sueños

Eso sí, se queda algo coja en las tramas secundarias (lo de Ellie y Adam es como para otro libro, no para tratarlo como hace aquí). Bueno, básicamente se queda coja en todo lo que no sea referente a la relación de nuestros protas, pero vamos, que aquí no hemos venido por el paisaje, ¿no? Calle Dublín es una lectura agradable y entretenida. Si bien no es nada nuevo bajo el solecito, Samantha Young nos lo cuenta bien y nos hace pasar un buen rato. Sé que se me va la mano al valorarla pero mi corazoncito se ha quedado algo prendado de esta historia, así que le damos en nuestro Gandymetro...


Braden, hazme la cucharita


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