martes, 31 de mayo de 2016

El tutor, Robin Schone


Elizabeth, honorable dama de la sociedad británica, ansía recuperar la atención de su marido aprendiendo las artes amatorias que le ofrecen sus numerosas queridas. Para ello recurre a Ramiel Devington, un experto en la seducción, que le descubre un mundo desconocido y lleno de placeres... Lección a lección, el fuego de la sensualidad se irá atizando, con consecuencias inesperadas y dramáticas para ambos.


Por fin he terminado esta novela, que me ha durado siglos, pero no porque no me gustara, sino porque los negocios me quitan tiempo y no he podido dedicarle el que hubiera querido. Las que soléis pasar por este blog que Kim y yo (más ella, que lee que se las pela) llevamos para adelante, os habréis dado cuenta de que soy muy fan del enagüismo rancio, tal y como he dejado claro en reseñas como las de las novelas de Julianne Donaldson, o del nadismo enagüil tipo Bridgertons. ¿Qué hago yo entonces leyendo El tutor, novela clasificada dentro del erotismo? Porque no es precisamente mi género, la verdad. Pero si me lo venden bien y me dicen que voy a encontrar ahí mucha tensión añdjkfañsldkjgañsdfja, yo compro. La persona que me lo recomendó, Paty C. Marín, es autora experta en novela erótica, así que tuve que tomar muy en serio su consejo y ponerme al lío.



La historia tiene como protagonista a Elizabeth Petre, una dama de clase alta, hija y esposa de políticos británicos del más rancio (en el mal sentido, eh) abolengo que viven por y para su profesión y sus votantes, encantados de tener representantes con unas familias tan perfectas y envidiables. Pero todo es fachada. Tras dieciséis años de matrimonio, dos hijos y cumplidos los treinta y tres, Elizabeth sabe que su marido ya no es que no la desee ni la quiera, que nunca lo ha hecho, es que encima tiene una amante. La última vez que cató su boa gusanillo fue para concebir a su hijo menor, y de eso hace ya más de una década y tampoco fue para tirar cohetes.  Como buena mujer de su época, sospecha que ella es la culpable de que le pongan los cuernos, ya que tiene estrías, caderas anchas y tetas un poco más grandes de lo normal tras dos partos. Así que toma una decisión drástica: 


Bueno, no es exactamente eso lo que quiere, pero sí tiene que ver con lo que pretende: seducir a su marido para que se deje a la querida. Como no tiene ni puñetera idea de hacer tal cosa, ya que es algo de mujeres frescas y de mala vida y no de señoras casadas y decentes, contrata los servicios de un tutor muy peculiar, Ramiel Devington, lord Safyre, apodado el Jeque Bastardo. Es una interesante mezcla fruto de una extraña unión entre una dama inglesa y un jeque árabe, por lo que es rubio de pelo, claro de ojos y moreno de piel, además de ser un experto en sexo y haber catado a más de una señora de la jet set de la época. Pero por su condición de hijo ilegítimo, la conservadora sociedad británica le da la espalda y lo trata como a un paria. Pero pa chulo su pirulo.

Dime bastardo a la cara, que te la voy a arreglar sin anestesia

Digamos que la novela no se enreda en preámbulos y empieza directamente con Elizabeth acudiendo de estrangis a la mansión de lord Safyre y pidiéndole que le enseñe cómo dar placer a un hombre. A él le parece todo un reto enseñar los secretos del sexo a una mojigata como ella, embutida en su traje de lana gris con olor a benceno, su corsé y su recato. Yo leía su descripción y me encantaba, era como estar leyendo una de mis novelas de croqueta rancio-enagüil mezclada con otra de alto voltaje erótico.


Y es que no veáis el plan de estudios que le pone el Jeque Bastardo a Elizabeth, uno que ya quisieran en el sistema educativo finlandés: ir leyendo capítulos de un tratado sobre el erotismo llamado El jardín perfumado y luego comentarlo. Que tire la primera piedra toda aquella que haya leído El tutor y no haya ido rauda a Google a ver si existe el citado tratado o es un invento de Robin Schone. 


Y existe, queridas. Telita con lo que cuenta: posturas de todo tipo que ríete tú del Kamasutra ilustrado; treinta y nueve nombres distintos para el pene (podrían ser cuarenta si incluyera BOA, fallo gordo); descripciones suculentas sobre cómo dar placer al mismo tiempo que se obtiene placer... Es un texto lleno de metáforas bastante sutiles que te ponen perraca sólo con leerlas. Aquí no te vas a encontrar cosas como "chorreosa vagina" y otras lindezas que te provocan arcadas en vez de hacer que te ardan las bragas. En definitiva, una maravilla literaria que tiene a Elizabeth con los ojos como platos y las enaguas para el tinte. Ramiel se burla bastante de ella porque la ve como la típica reprimida inglesa y es capaz de averiguar si se ha hecho una autoexploración ante el espejo con sólo mirarla.

Sí, con conejo

Como la tía es más dura de lo que Ramiel cree, no se corta un pelo, aguanta el tipo y en cada clase pregunta a su tutor todas las dudas que tiene. Y aquí reside la clave de esta novela: el lenguaje lo es todo. La manera en que se dice, se insinúa o se alude al sexo es lo que hace a este libro más erótico que si a las dos páginas ya estuvieran dándole al fornicio y cada capítulo consistiera en describirnos cómo la pareja protagonista materializa las posturas que se relatan en El jardín perfumado. Una nueva croqueta había nacido: la croqueta rancio-perraquil. Eso es fusión y no lo que hace Ferrán Adriá.

¡El más difícil todavía!

La relación entre Ramiel y Elizabeth se va construyendo en una semana, tras la cual hay un punto de inflexión y se desencadena una trama bastante interesante para mi gusto. La historia no sólo trata del descubrimiento del sexo y el placer por parte de Elizabeth, sino que hay más: una dura crítica a las apariencias y al mundo de la política, sórdidos secretos, heridas del pasado que hay que curar y que, alabado sea Alá, no hacen de Ramiel un capullo redomado... Otra cosa que me ha gustado: es verdad que en las novelas románticas se suele confundir lujuria con amor, pero aquí la propia protagonista se lo llega a plantear y ella no quiere eso. Me ha parecido un punto a su favor siendo una historia basada en el erotismo.



Así que, si os animáis, os vais a encontrar una novela erótica donde las escenas de sexo se pueden contar con los dedos de una mano, pero son muy intensas y vienen precedidas de una tensión sexual que te tiene deseando que llegue el momento, porque sabes que va a ser épico.



El único pero que le pongo, como a todas, es que el protagonista calza una boa que ni Nacho Vidal. Por si fuera poco, yo no sé qué dedos tiene, porque en cierto momento llegan a un sitio que es inalcanzable a no ser que seas E.T. en persona. O yo lo entendí mal cuando lo leí o vaya disparate...


Sin comentarios

En cualquier caso, una lectura agradable, sexo bien colocado y mejor narrado y mucha represión a punto de estallar de la que a mí me gusta.

Por todo eso, recibe en nuestro Gandymetro...


Ramiel, dime taliba y yo me pongo a cuatro patas



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martes, 24 de mayo de 2016

El diablo en invierno (Wallflowers 3), Lisa Kleypas


Cuatro jóvenes damas de la sociedad londinense se unieron para buscar esposo. Se llaman a sí mismas las Wallflowers...
Ahora le toca el turno a Evangeline Jenner, la Wallflower más tímida, que será también la más rica cuando cobre su herencia. Como primero debe escapar de las garras de sus codiciosos parientes, Evie acude a Sebastian, vizconde de St. Vincent, un conocido calavera, con una propuesta increíble: íque se case con ella!

La fama de Sebastian es tan peligrosa que treinta segundos a solas con él arruinan el buen nombre de cualquier doncella. Aún así, esta cautivadora jovencita se presenta en su casa, sin acompañante, para ofrecerle su mano.
Pero la propuesta impone una condición: después de la noche de bodas, el matrimonio no volverá a tener relaciones íntimas. Evie no desea convertirse en uno más de los corazones rotos que Sebastian desecha sin piedad, lo que significa que estará obligado a esforzarse más para seducirla... o quizás entregar por primera vez su corazón en nombre del verdadero amor.


Kim ahora mismo (gif croquetil recurrente) 

Si habéis leído alguna reseña de este blog anteriormente, veríais el gif de arriba y yo me ahorraría daros la brasa con mi opinión sobre la novela porque con él ya sabríais de sobra lo que me ha parecido. Si hago la croqueta es que la felicidad me sale por las lentejuelas. Y eso es justo lo que, con una objetividad nula, os voy a contar.

Justo lo que le pasa a Sebastian

A Sebastian St. Vincent ya lo conocimos en Sucedió en otoño. Lo conocimos, lo adoramos y lo odiamos, porque... Bueno, digamos que se nos caen los palos del sombrajo ante lo que hace. ¿Por qué, Sebastian, cuando ya me tenías metidita en tu cama esperándote? El caso es que nos quedamos loquers total con el final de ese libro y con Evangeline JennerY así de intrigadas empezamos este libro, con lo más sorprendente e inesperado del mundo: la proposición de matrimonio de la florero más tímida y de menos éxito al libertino calavera de más buenorrismo y peor reputación en Londres.


Y es que si lo pensáis es un matrimonio de lo más lógico y conveniente. Sebastian no tiene un fruto duro y necesita urgentemente un matrimonio que le llene los bolsillos. Y Evie tiene lo que aquí conocemos como un pisto familiar importante. Agarraos que vienen curvas. ¿Recordáis lo que de ella dicen sus amigas floreriles sobre cómo la controla su familia y que no la dejan salir para castigarla? Pues resulta que directamente la maltratan. La madre de Evie murió al dar a luz y el padre de Evie es un boxeador que posee un club de juego y prefirió que su hija se criara con la familia materna (ya ves tú el pobre hombre qué ojo tuvo). El caso es que el padre de Evie está knocking on Heaven's door y nuestra soltera va a heredar un fortunón, así que los tíos con los que vive deciden casarla con un primo gordopilo seboso y así poder tener acceso a la pasta. Y Evie será tímida y tartamuda pero de gilipichi no tiene un pelo, así que se fuga, hace el trato con Sebastian y huye con él a Escocia para volver convertida en lady St. Vincent. Aunque claro, todos sabemos que el matrimonio únicamente es legal si se consuma...

Sebastian es un marido solícito que hace lo que debe hacer

Y en las artes consumatorias Sebastian es el fucking master. Por su cama ha pasado más gente que por las puertas del Primark y, por supuesto, su esposa debe catar esas artes amatorias, aunque para ello él no tenga que respetar el sueño...

Aquí van a arder hasta las páginas del libro

Pero, cuando tú piensas que esto va a ser así, Sebastian enseñando a Evie y la otra flipando y él renegando de ella y blablabla, Evie nos demuestra que es muy inteligente y que no va a ser una más del harén de Sebastian, así que le dice que después de la noche de bodas no hay más frotamiento. ¡Pero tía loca! ¡Con el marido que te has echado! Y nuestro maromazo tendrá que ver si quiere seguir con su vida o meterse en una nueva y desconocida para él... Es muy bonito ver la evolución de ambos, viendo cómo se desenvuelven en una situación tan desconocida para ellos y cómo lo hacen sin pichotismo. Ya sabemos que Evie es mucho más lista y tenaz de lo que parece, porque a una pavisosa no se le ocurre lo que ella le propone a Sebastian y con el riesgo que ella corre. Pero él es el que sufre el verdadero cambio. St. Vincent no tiene ningún problema en adorar a Evie porque su misión en este mundo es adorar a las mujeres sin discriminación (lo del amor es otra historia, claro). Pero ni él mismo, vizconde ocioso de toda la vida de Dior, puede entender qué le corre por el cuerpo ante la posibilidad de convertirse en un hombre de provecho, llevando un negocio que le haga feliz (¡a él, un noble!) y cuidando y amando a su esposa. Sebastian está lleno de una dulzura inesperada pero sin dejar de ser ese sinvergüenza que te explota las enaguas con su sonrisa. ¡Y yo no me puedo resistir a esa combinación!


Cómo me conoces, ladrón

La verdad es que todo esto no tiene nada de novedoso. El crápula reformado es una fórmula enagüil que está más que resobada (fíjate, como la boa de Sebastian) pero que a mí, personalmente, me encanta. Yo me muero de amor por Sebastian. Sí, ciertamente la hostia del libro anterior fue considerable, pero llamadme lerda o facilona, yo ya estaba ahí que no veía con él y estaba deseando pillar este libro. Cuando leo a la Kleypas lo hago con una ceja levantada porque sé que le gusta tocarme los cataplines dando sorpresitas (sí, me refiero a lo de Hardy Cates -¡no te lo perdonaré jamás, Lisa Kleypas, jamás!-) pero de verdad que creo que esta mujer disfruta haciendo estas cosas a los mejores maromos. Eso sí, será que está loca o es una sádica pero luego les da unos librazos que no veas. ¿Te enamoras de Hardy en Mi nombre es Liberty? Pues prepárate para perder las bragas en El diablo tiene los ojos azules. ¿Que te gusta Derek Craven en Cuando tú llegaste? Pues en Sueño contigo se te vuelven las rodillas de gelatina con él. Es un esquema que made in Kleypas y made in Heaven.

Te aplaudimos mucho aún a riesgo de guarrearnos de rimmel

Y la Kleypas, además, nos regala aquí otra de sus habilidades: la de colarte en un libro a otro secundario que te llama la atención y se abre hueco en tu agenda negra maromial. En éste es Cam Rohan, medio romaní medio irlandés (ay madre lo que puede salir de ahí...) que consigue robarle parte del protagonismo a Sebastian y querer hacerte un sandwichito con los dos. ¿¿¿Le veremos en el siguiente libro??? Porque está claro que Cam ha nacido para ser maromo de los que MeCaben y ya le tengo reservado el huequecito.


Espera que me recupere que Sebastian me ha dejao fina

Pero no todo va a relucir, por mucho que me pese. Partamos de la base de que que adoro a Sebastian y que estoy encantada con la novela, eh, peeeeeero me llevé un pqueño chasco. No sé por qué esperaba otro tipo de historia, una en la que el Sebastian que conocíamos hasta ahora destacara más, con más lucha entre él y Evie, no sé, y por eso ésta me provocó un pequeño dolorcito (lo mismo me pasó con Derek Craven). Pero eso es problema mío y no del libro, claro, que a pesar de todo me ha conquistado. ¡Por lo que sí me indigno es porque esta novela es muy corta! Pero Lisa Kleypas, ¿¿por qué?? Esta historia requería sin ningún tipo de dudas más extensión, que te picas, te vicias, te emocionas y... ¡Ya se ha terminado! Si fuera más larga la evolución de ambos se habría visto mejor, aquí te da sensación de apresuramiento pero es lógico, teniendo en cuenta que un libro de Tintín es más largo que éste. Además, se echan de menos los momentos floreriles. Es como si Kleypas hubiera tenido que prescindir de algo y se hubiera cargado esa parte (esto me lo estoy inventando, claro está, que no tengo ni idea). Es un libro distinto a los anteriores, con menos humor y en el que pasan cosas más fuertes, incluso puede que sea de lo más convencional en algunos aspectos (sinceramente la historia de amor no tiene ninguna sorpresa) y, sin embargo, a mí me ha tocado los bajos especialmente. ¿Por qué? Bueno, a veces hay cosas que no se pueden explicar, algo que lees en unos libros te deja fría y en otros te toca especialmente. Estamos hasta el moño de ver relaciones que no son lo que parecen pero no sé por qué aquí me ha llegado muy dentro (como tú, Sebastian, grrrrrrr). Ver cómo Sebastian parece tan seguro para poder comprobar que realmente es muy débil pero que, a la vez, tiene una fortaleza desconocida hasta para él y ver a Evie como su mayor soporte cuando parecía tan débil y poca cosa me ha tocado la lentejuela sensible. Además, que desde el primer momento Sebastian me había enamorado y ya en el libro anterior lo shippeaba con Evie, que a mí eso del crápula pichafloja y la tímida solterona me puede #NotEvenSorry. ¿Se leería la Kleypas Seduciendo a Mr. Bridgerton y decidió hacer una del mismo tipo pero dándole su toque personal...? 


Qué jodía eres, pillina

Pero, a pesar de su brevedad y del tópico tan manido, es un libro maravilloso, que se lee muy rápidamente, yo me he tenido que obligar a ir más despacio porque no quería terminar nunca. Leer a Lisa Kleypas es una gozada, mezcla como nadie las situaciones serias y las divertidas, los pequeños toques históricos curiosos, los diálogos chispeantes, con humor y malicia, que tanto me gustan y me ponen el croquetómetro a mil (ay, perdón, que lo que me pone el croquetómetro a mil es Sebastian cuando te pone la wicked smile y se dedica a enseñarte a jugar al billar o a buscarte las pecas que tienes por el cuerpo, ahgjfdklsagjklgdf). Ha sido una delicia lectora en toda regla y, desde ya, una de mis lecturas favoritas ever.

Por todo esto se lleva en nuestro Gandymetro (y en mi corazón)...


Sebastian, enséñame a jugar al billar y yo te enseño al teto


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jueves, 19 de mayo de 2016

El corazón de una Bridgerton (Serie Bridgertons 6), Julia Quinn


Después de sólo dos años de matrimonio, su marido John, el Conde de Kilmartin, fallece y Francesca Bridgerton enviuda trágicamente a muy temprana edad. Buscando consuelo acude a Michael Stirling, el primo de John y su amigo más cercano. Pero Michael huye del país y la abandona por temor a las habladurías y a que se descubra su amor prohibido hacia Francesca.Cuando Michael finalmente regresa, todo es diferente y las aguas han vuelto a su cauce. Después de cuatro años de luto, Francesca está convencida que nunca volverá a amar. Sin embargo, los sentimientos apasionados de Michael hacia Francesca nunca han cesado y él está dispuesto a sacrificar todo para obtener el amor de Francesca.


Ponerse con la serie de los Bridgertons siempre ha sido desconectar el cerebro para sumergirte en la piscina del nadismo enagüil, maravilloso género al que adoramos porque nuestra cabecita a veces es una cafetera (con muchas lentejuelas, eso sí) y necesitamos parar y no pensar en nada salvo en los amoríos y caídas de corsés. Y en esto Julia Quinn es la fruta maestra.  



O al menos lo era.


Uis, qué modales más poco enagüiles

Francesca Stirling (de soltera Bridgerton) es la gran desconocida de la familia. Está casada con John, el conde de Kilmartin, y vive entre Escocia y Londres más feliz que una perdiz. Con la pareja vemos muchas veces a Michael, el primo de John y su mejor amigo, un adorafollable libertino que hace las delicias de Francesca con sus aventuras. Todo es alegría en casa de los Stirling salvo por una pequeña cosita a la que Michael procura no hacerle mucho caso pero que está ahí, tocándole el hombro constantemente cual Sheldon llamando a la puerta de Penny. Michael está enamorado. Y es algo secreto e inconfesable. Porque la dueña de su corazón es la mujer de su primo, Francesca.


No hay mujeres en el mundo

¡Toma pistaco! Michael se enamoró de ella a primera vista, esa clase de amor que te acompaña toda la vida y que crece cada vez que tu amada te mira, te roza o te sonríe. Una pena que sea prohibido, porque Michael se cortaría la boa antes de que alguien se diera cuenta de sus sentimientos y herir a su primo que es casi como un hermano. Con lo que ni Michael ni Francesca contaban era con que John estirara la pata.



Un trauma en toda regla que cambia la vida de ambos, especialmente la de Michael, que pasa de ser el guapo libertino pobre a ser el guapo libertino Conde de Kilmartin. Y debe tomar esposa, faltaría más. Y Francesca, pasado el luto, decide tomar esposo. Pero Michael quiere a Francesca y ella no lo sabe. Y Francesca quiere tener un niño pero no quiere traicionar la memoria de John. Pero un día Francesca mira con los ojillos ardientes a Michael. Y a Michael le arde todo al ver a Francesca pero siente la culpa de traicionar a su primo. Y con la cabeza hecha un lío están los dos y John John John John tol rato ahí paseando. Menos mal que ya llega Colin Bridgerton a tocarle los huevos un rato decirle a Michael lo que tiene que hacer (y a hacer que yo me enganche a la lámpara).


¡¡Colin, te quieroooooooooooooooooooooooo!!❤❤❤

Podréis suponer que esta novela es de una gran intensidad emocional, porque ojito la situación en la que nos pone la Quinn. Bueno, no dudo de que tenernos con el alma en vilo era lo que quería esta mujer pero, sinceramente, lo ha hecho tan mal que lo que ha logrado ha sido ponerme el alma a los pies.


Que lo sepas, Julia Quinn

Que quede bien claro: Michael es un adorafollable maravilloso que se merece todo mi amor, cuerpo, corazón, cardado y chalet en Cancún incluídos. Él es lo más, enamorado de la mujer de su primo y sin esperanzas de tenerla. ¿Por qué lo has tratado así, Julia Quinn? ¿No se merecía que Francesca se enamorara de él tal y como nosotras lo hemos hecho? No, tenías que crearnos expectativas para, de repente, hacer que la cosa cambie y que cada uno comience a actuar justamente al contrario de lo que piensa. Es verdad que lo primero que notamos es el deseo (eso Francesca, Michael ya pasó ese puente hace siglos) y calorreo no falta, que menudas sesiones pornoenagüiles se arrean (¡eso siempre es bien!). Y yo entiendo que cuando el xixi habla lo demás se calla pero, eh, Julia Quinn, que se te ha olvidado meter por ahí unas dosis de lo que hace especiales a las historias de amor: EL AMOR.  


La Quinn rait nau

Sinceramente, no reconozco a Julia Quinn en este libro. Si algo me gusta de ella (al menos en esta serie, que es lo único que he leído) es la combinación que hace de amor y humor. Aquí el humor vete tú a buscarlo, que está bien escondido. Por supuesto las apariciones de Colin concentran casi todo (¡menudo sandwichito me haría yo con Colin y Michael, ashgfjagdfjasgdfljadgflja!) y algún diálogo gracioso más hay por ahí, pero pare usted de contar. Y el amor... Todo viene dado por Michael y el pobre encima se lo tiene que callar. Y, por favor, el modo de actuar de Francesca con Michael es terrible, con esas huídas y ese porculismo de no decidirse. ¡Que no te mereces ese maromo, chica! He leído medio libro ilusionada y el otro medio con la sensación de ir cuesta abajo y sin frenos. Te vas emocionando con los personajes y con lo que puede pasar para que luego eso se vaya a la mie*der con el mismo descontrol con el que yo bajo patinando la calle donde está mi casa en San Francisco. Y no sé patinar.


Descripción visual de esta novela

El corazón de una Bridgerton ha supuesto una decepción, queridas, así tengo que decirlo. Tiene un maromazo como para no dejarlo salir de tu cama y muy buenas intenciones pero éstas se desarrollan torpe y cansinamente y no ves el momento de terminar de leer. ¡Ay, Julia, lo que pudo haber sido y no fue!

Por todo esto y haciendo una media entre la maravillosidad absoluta de Michael y el tostón en el que se convierte el libro, le damos en nuestro Gandymetro...

¿Puedo besarte, Michael? Que yo no te dejo escapar


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jueves, 12 de mayo de 2016

The Deal (Off-Campus 1)/Prohibido enamorarse (Kiss Me 1), Elle Kennedy


Hannah por fin ha encontrado un chico que le vuelve loca, pero mientras en algunos aspectos de su vida es muy segura, no lo es tanto con el sexo y la seducción. Si quiere llamar la atención de ese chico, tendrá que salir de su zona segura y hacer que él se dé cuenta de que ella existe, incluso si eso significa ayudar en los estudios al molesto, infantil y engreído capitán del equipo de hockey a cambio de una cita falsa.
Todo lo que Garrett Graham quiere es jugar de modo profesional al hockey cuando se licencie pero su cada vez peor nota media está poniendo en peligro todo por lo que ha luchado. Si ayudar a una sarcástica morena a poner celoso a otro tío le puede asegurar su lugar en el equipo está más que de acuerdo. Pero cuando un beso inesperado les lleva al sexo más salvaje de sus vidas a Garrett no le hace falta mucho tiempo para darse cuenta de que no va a pararlo. Ahora tiene que convencer a Hannah de que el chico que ella quiere se parece muchísimo a él... 


[Perdón por el jaleo de títulos pero este libro acaba de publicarse en español con un título, un nombre de serie y una portada que si lo veo en las librerías así, salgo corriendo en sentido contrario y no paro, terror total, así que he decidido conservar también el título y la serie originales para aplacar mis ánimos y que nadie se pierda a la hora de leerlo].

Vamos a ver, yo lo leo sinopsis pero tengo ojitos y gafas de culo de vaso en la cara y con esa portada decidme a mí si no le iba a echar yo el guante a este libro. Además, por lo que veía por ahí la gente decía que tenía cosas graciosas y tras una serie de enaguas en inglés (de ésas que me hacen sufrir la gota gorda porque no se entera ni Penry) necesitaba una pequeña desconexión. Y entonces esos pezoncillos y esos abdominales se cruzaron en mi camino y...


Pero me tuve que conformar con leer el libro mierdató

La vida de Hannah Wells no ha sido nada fácil pero ahí la tenemos ahora, en la universidad, estudiando como una loca, trabajando y ensayando para ganarse una beca con lo que mejor saber hacer: cantar. Podemos pensar que en su vida no hay sitio para novios pero, eh, esto es la universidad, para eso siempre tenemos hueco en lo más profundo *ejem* de nuestro ser. Lo que pasa es que Hannah se ha fijado en Justin Kohl, un jugador de fútbol que ni sabe que ella existe. ¿Cómo puede una chica normal llamar la atención de un maromazo así? Pues, para suerte de Hannah, siendo tal y como es. Una pena que no sea la atención de Justin la que llame sino la de Garret Graham, el capitán del equipo de hockey. Y una pena y una mierda que lo haga por motivos escolares y no guarreriles.


¡La indignación me invade!

Pero ya se sabe que las chicas normales no van por la vida levantando pasiones y boas, y mucho menos las de los deportistas universitarios. Pero Garrett va a tener serios problemas para seguir siendo ambas cosas (deportista y universitario) si su nota media sigue bajando, especialmente si no es capaz de superar a los dichosos filósofos (hay que reconocerlo, nacieron para amargarnos la existencia). Pero, oh, maravilla, Garrett descubre que Hannah (a la que no había prestando atención hasta ese momento) es un as en la materia, así que decide pedirle que le ayude con el examen de recuperación. Hannah pasa pasa pasa de perder el tiempo con él pero Garrett consigue tentarla a cambio de otra cosa: si le ayuda a estudiar, él le ayuda a calzarse a Justin. Y nada llama más la atención en un campus que ver a una chica siendo la cita del megapopular Garrett en una fiesta...


Ya sabéis lo que esto significa...

Y si lo no sabéis, ya os lo explico yo. Ese gif es el de la croqueta, movimiento que hacemos por aquí cuando el libro es de una emoción suprema que nos tiene dando vueltas (haciendo la croqueta) de la alegría. A mí, con ese planteamiento que parece sacado de una peli de Molly Ringwald, ya me tienes con el croquetómetro a tope. Pero si además se desarrolla bien... Y es que, queridas lectoras, este libro es de croqueta suprema. Hacía muchísimo tiempo que yo no disfrutaba tanto con una lectura de ésas sin consecuencias. Y es que lo tiene todo, mirad.

1. Pareja protagonista adorafollable y de pichotismo 0%
Garrett y Hannah son sencillamente perfectos. Partiendo de lo más típico tópico del mundo (chuleras deportista y empollona que pasa desapercibida), ellos son NORMALES y se comportan de un modo NORMAL. Y pongo la palabra en mayúsculas porque la normalidad parece que se vende muy cara en muchos libros. Ojo que cada uno arrastra su trauma (porque si no dime tú a mí qué sinfuste de libro) pero han aprendido a manejarlo. Son jóvenes, con toda la vida por delante y quieren disfrutar y ser felices y no ir llorando por los rincones. Al contrario, el humor impregna todo el libro, hasta las escenas ajkdfgsagasgfs. ¡A ver, los de Inconsciente, aprended de ellos! ¡Hombre ya!

2. Mención especial para el maromazo
Garrett me ha conquistado, enamorado, de todo lo habido y por haber (G😍 marry meeeeeeeeeeeeee!). No os miento si os digo que ha igualado a Nate en el top de mis machotes de libro adorapollables porque es sencillamente perfecto (y deportista, cosa que me vuelve las bragas del revés). Un sportymelofó que se siente atraído por la chica lista podría suponer una bandera roja en cualquier libro pero aquí no. Aquí cuando Garrett se da cuenta de lo que siente por Hannah va a por todas para que sea su chica. ¡Y a la cara! ¿¡¿Cómo es eso de maravillosísimo?!?


Mi yo no viejuno hace la croqueta again

3. Perfecto desarrollo de los sentimientos y de la pareja
Go away, instalust & instafuck!! ¡Aquí no hay sitio para vosotros! Hannah y Garrett se unen principalmente para estudiar y a eso es a lo que se dedican. Con esas horas de estudio van llegando el conocimiento mutuo y el irse descubriendo y todo de modo no guarrer. Pasan de ser desconocidos a ser conocidos y luego amigos y luego ya vienen los ardores corporales, que para eso son jóvenes en edad de matarse a polvos. ¡Y podemos disfrutar estupendamente de todas las etapas!


Yo misma

4. Argumento previsible estu-fucking-mente desarrollado
Elle Kennedy se pasa por el forro de los cataplines bajos todos los equívocos, moñismos, intensidades supremas en plan "ay por Dior mi vida se acaba porque me gustan dos chicos pero ay que me agobio pero ay que me ay" a los que muchos New Adults nos acostumbran (sí, Inconsciente, vuelve a ir por ti) y nos planta en la cara a dos chicos jóvenes que no reniegan de lo que han comenzado a sentir y apuestan por seguir a ver qué pasa. Vamos, que pasa lo que sabemos que va a pasar pero sin dramas ni pichotismos ni tontunas. Claro que hay conflictos y hay malentendidos pero en lugar de estar cincuenta páginas de morros y perdiendo el tiempo aquí cogen y, wait for it, LO HABLAN Y LO RESUELVEN. Maravilla suprema.

5. Humor de melofó
Ahí mi Garrett se luce como nadie porque su chulería y su ego vienen acompañados de un morro, de una gracia y de una ausencia de vergüenza que te tienen todo el libro con la sonrisa tolili en la boca (aunque también os digo que Hannah está a su altura con sus contestaciones y su convención de penes).



Si tengo que mencionar algo negativo es que la parte relacionada con el trauma de Garrett no se resuelve para mí del mejor modo. El padre me parece tan extremo que parece un tópico con patas y me habría gustado algo más de acción por parte de él a la hora de ayudar a Cindy pero parece que Elle Kennedy no quiere meterse en camisa de once varas y opta por la salida más fácil (que también es la más acorde al tono del libro).

De todos modos he disfrutado tanto la lectura que los puntos negativos no empañan The Deal. El libro se lee de un tirón, alternando los puntos de vista entre Hannah y Garrett de un modo ágil (los capítulos no son eternos) y no se pierde tiempo: si te digo que mañana por la tarde quedamos, pasas la página y en la tarde siguiente que nos encontramos. ¡Qué delicia un libro que no marea la perdiz! Ah, y que no se me olvide. ¡Maravilla de secuencias ajgdsfjasgdfljagsdfsahjs! No son abundantes, sí descriptivas pero no en exceso, lo que no quita para que directamente te suba la fiebre leyendo (justo lo que me pasó a mí en la más guarronaca que he leído últimamente que yo veía que echaba a arder. ¡Y ellos ni se estaban tocando!).
Y asi terminé de leer esa parte

En definitiva, The Deal es una absoluta maravilla. Un New Adult nadista que pretende hacerte pasar un tiempo de lectura maravilloso y divertidísimo, disfrutando con una verdadera historia de amor, de ésas con las que todas soñamos aunque tengamos ya más años que la polca.

Por todo esto y mucho más le damos en nuestro Gandymetro...


Garrett, marry meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee


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martes, 3 de mayo de 2016

Blackmoore, Julianne Donaldson


En la Inglaterra de 1820 la única carrera para la mujer es casarse. Pero Kate Worthington conoce su corazón y sabe bien que nunca lo hará. Su plan es viajar a la India, aunque solo sea para encontrar la paz que le pide su espíritu inquieto y para escapar de una familia a la que aborrece. Sin embargo, su entrometida madre tiene otros planes para ella, así que le plantea un trato: podrá ir a la India, sí, pero solo tras haber conseguido —y rechazado— tres propuestas de matrimonio.Decidida a cumplir su parte del trato, Kate parte hacia la mansión de Blackmoore, para pedir ayuda a su amigo de la infancia, Henry Delafield. ¿Será capaz de rechazar una propuesta que, en realidad, es lo único que puede dar alas a su corazón?
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Tras un atracón de novelas de época con momentos perraquiles (Bridgertons y Floreros, entre otras cosas), me apetecía volver a ese género que a mí me gusta: el de las enaguas que no se desenaguan, lo rancio sin asomo de guarreridas. ¿Y quién mejor que Julianne Donaldson para eso? Blackmoore estaba haciéndome ojitos y yo encantada: no sólo había de lo que me gusta, sino que a todo ello se añadían... ¡los páramos!

Croqueta rancio-enagüil-paramera

Aunque mientras leía, mi croqueta se ha convertido en algo así, y ya diré por qué:
Croqueta ay-que-me-la-pego

Kate Worthington tiene una familia que hace buena a la de Elizabeth Bennet: su madre es un pendón que flirtea con todo lo que lleve pantalones y la quiere casar con un señor mayor y enfermo; el padre pasa de todo; su hermana mayor se casó gracias a un escándalo que montó; por último, su hermana menor es una interesada sólo en buscar marido. El único que se salva es el pequeño Oliver, aunque lo mismo cuando crezca es un petardo, vaya usted a saber.


La señora Worthington también come mucho, pero otras cosas

La jovencita se siente agobiada en esa casa y su único deseo es salir de allí pitando rumbo a La India, soltera y entera, ya que desde hace año y medio no quiere saber nada de matrimonio. Además, sus amigos Henry y Sylvia Delafield son también parte de su vía de escape (sobre todo Henrydfjasdfjañsklfdjsklañdkjs), pero todos los años se van de vacaciones a Blackmoore, la residencia veraniega de la familia ¡y a ella no la invitan, con las ganas que tiene! ¿Pero qué pasa aquí?


Kate va de fría y pone esta cara
Pero en el fondo está así

De esa forma, Kate idealiza Blackmoore hasta el punto de obsesionarse. Cuando por fin puede ir por mediación de Henry (es que es para comérselo, de verdad), se encuentra con que aquello es el camarote de los hermanos Marx: nada menos que cuarenta invitados, entre los que se encuentra la perfecta y repelente señorita Saint Claire, candidata a convertirse en esposa de Henry. Por parte de la señora Delafield no es que sea muy bien recibida Kate en la mansión. Y es que aquí hay un tomate que tenemos que ir descubriendo a través de una serie de flashbacks que nos irán aclarando ciertas cosas.



Hemos dicho que Kate jura y perjura que no se va a casar (las razones las descubriremos poco a poco a través de los citados flashbacks), mientras que Henry le suelta cada directa que, como en el caso de Philip (el protagonista de Edenbrooke) me tenía con las enaguas a tope de temperatura. Y ella venga decir que no (pero sí), que se siente como un pájaro enjaulado y desea buscar su destino y blablablá. En serio que a veces me daba ganas de ahogar a Kate por sus rollos patateros y a Julianne Donaldson por coñazo y repetitiva. Que sí, que nos ha quedado claro que Kate quiere echar a volar (el símil del pájaro y la jaula una y mil veces, sin la maestría con que ello se usa en Jane Eyre), que Henry tiene los ojos grises y mil cosas más que nos repite hasta la saciedad. Juro que a punto he estado de quitarle un Gandy por esto, pero Henry lo compensa todo. 


Es salir Henry y empezar con la croqueta especial arco iris

Y es que este chico vale un Potosí. No sólo es adorafollable con Kate a pesar de que a veces está rozando peligrosamente el pichotismo, sino que hasta trata bien a la despendolada de la madre para evitar males mayores. A la Donaldson hay que reconocerle que sabe hacer unos maromos de los que enamoran sin tener que tocar más allá de lo socialmente aceptado en la época. 



Siendo una novela con un argumento más complejo que Edenbrooke, creo que tiene más defectos que la anterior. A veces la sencillez es una virtud y creo que Julianne Donaldson no ha sabido en ocasiones canalizar las neuras de la protagonista, lo que hace que nos saque de quicio al principio. Cuando las cosas se van aclarando, medio nos convence, pero aún así Kate tiene un punto ahostiable que supongo que es por su falta de madurez. Henry, sin embargo, siempre está ahí, con su buen carácter y sus ideas claras. Y su adorafollibilidad, que es lo más importante, seamos sinceras. 

Por todo ello (sobre todo por Henry) obtiene en nuestro Gandymetro...


Henry, llévame a Blackmoore

(Nota: ¿Alguien sabe el porqué de esa manía de la autora de hacernos un test de lectura comprensiva al final? Me parece una chorrada como la copa de un pino)


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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