martes, 17 de octubre de 2017

Del odio al amor, Connie Brockway


Cuando Horatio Algernon Thorne dictó testamento, lo hizo a sabiendas de que enfrentaría a dos de sus sobrinos. Avery Thorne, que suspiraba por hacerse con la finca de Mill House, se queda pasmado cuando ve que su prima Lillian Bede es quien se lleva el gato al agua. Y por si fuera poco, la última broma del tío Horatio fue una apuesta: Lillian se quedaría definitivamente con la propiedad si al cabo de cinco años podía gobernar Mill House como cualquier hombre. Avery, disgustado, parte a ver mundo. Pero un día recibe una carta que lo hace volver a Mill House. ¿Ayudará a Lillian a conservar la propiedad? ¿O boicoteará todas sus acciones para que pierda la herencia...? 


Vamos tachando libros del #RetoRita y el cardado nos da vueltas de la emoción, queridas. ¡Cuántas cosas estamos descubriendo gracias a él! Y no todas dejan en buen lugar a estos premios... Pero eso lo vamos a dejar para cuando lo terminemos y os contemos nuestra impresión. De momento vamos a darle caña a unas enaguas de enemigos que se quieren f*llar vivos, una de nuestras temáticas favoritas. Como ya cuenta la sinopsis, un testamento cambia las vidas de Lily Bede y de Avery Thorne, encadenando los destinos de ambos en una competición por Mill House, que es más un símbolo que una casa. 

Por supuesto que lo soy, nena

Mientras Lily, sufragista con dos ovarios, afronta su misión de cinco años al frente de la casa con la determinación de la que sabe que puede hacer las cosas igual que un hombre, Avery, blandurrio y enfermizo, huye y se convierte en explorador, imposibilitando su contacto con Lily más allá de las cartas que se intercambian... 😍😍😍 Ay queridas, ¡qué estupendísimo punto de partida! Dos personas inteligentes y de firmes opiniones enfrentadas por lo mismo, con lo que podemos suponer cómo son esas cartas, llenas no de frases sino de pullas constantes. Pero no hay odisea que cien años dure y Avery regresa a Milhouse Mill House con el objetivo de lograr que la casa sea finalmente suya y Lily la pierda. Eso sí, sin jugarretas, que para eso él es todo un caballero inglés, de ésos de abrirte las puertas y reventar las costuras de las camisas. ¿Que no os lo he contado? Pues Avery regresa de sus exploraciones más crecido y desarrollado en todos los aspectos corporales que os podáis imaginar...

Es la transformación del Capitán América pero con cravat

Hacéis la croqueta ante la perspectiva que se plantea, ¿verdad? Pues ponedle freno si buscáis follamientos en los bailes porque aquí se adora a Santa María de la Ranciedad Suprema y no hay páginas de guarrerismos largas como la cola de Avery, aquí se siente más de lo que se actúa. Hay tema pero poco y muy avanzado el libro. No quiero andarme por las ramas cual monito de En busca del arca perdida: este libro ha pasado por mi kindelito sin pena ni gloria.

Los libros sufren al escuchar esto

Y no ha sido por falta de ganas porque me encandilaron algunas de vuestras reseñas. Sin embargo Del odio al amor ha sido una lectura que no me ha llegado a enganchar. El punto de partida es buenísimo y las cartas, muy divertidas. Las cartas terminan pronto y tú te esperas una relación de cordial follaenemistad, esto es, estamos enfrentados pero nuestros bajos se atraen como los clips y los imanes. Y no. Avery es un caballero (sugerencia: chupito de tequila cada vez que lo mencione, a ver quién llega al final sin estar bolinga) que mantiene la minga dominga escondidita (y aquí tengo una queja sobre el uso que a tan magno apéndice le da Avery y que voy a poner bajo la maravillosa señal de SPOILER: ¿¡¿tantos años sin catar mujer y pierde la virginidad con una que se cruza por ahí?!? ¡WTF SUPREMO! O bien vienes con la boa resabiada o con la boa a estrenar pero no con una experiencia metesaquil sin pena ni gloria. FIN DEL SPOILER) y sus sentimientos controlados. Bueno, venga, tampoco me voy a quejar mucho porque también molan los sentimientos ocultos, los deseos reprimidos... Pero es que este libro ha sido para mí un constante "ay venga venga que ahora engancha esto, ay que sí que sí que s... Que no". Cada vez que veía que me estaba gustando se me cortaba el rollo por algún sitio. Lily y Avery no pueden confraternizar pero tampoco pueden negar lo que sienten, con lo que su relación es un círculo vicioso sin vicio. Los personajes secundarios son interesantes pero sus historias personales no se desarrollan, con lo que lo único que acaban haciendo es entorpecer la trama principal (para dejarte con la miel en los labios, mejor que no te cuenten nada). Y algo tan importante como las convicciones feministas de Lily acaban tan olvidadas como el recuerdo de mi virginidad. Debo reconocer que no he conectado con el estilo de Connie Brockway. Las situaciones de humor las borda (muy fan de las criadas y sus constantes desmayos 😂), no escribe mal y usa un vocabulario más complicado de lo que yo me suelo encontrar en unas enaguas (lo he leído en inglés) pero no logra que el libro sea fluido, a veces se entretiene en contarnos cosas que no nos interesan y en personajes que luego no hacen nada para acabar faltando secuencias entre Lily y Avery. Y no me refiero a akdjfgaksjfhjaslf (que también) sino a conversaciones, discusiones, cualquier interacción entre ambos que te deje con la sonrisa de pavisosa. Porque, queridas, eso es lo mejor del libro, las partes entre Avery y Lily.

Estoy por cantarles Always

Cada vez que están juntos (o que hablan a través de las cartas) se eleva mi falda el tono del libro. Sus encuentros están llenos de ingenio, mala leche, tensión sexual no tan oculta... Vamos, de todo lo que yo busco en los follaenemigos. Y cuando hablamos de sentimientos se desbordan los corazoncitos que me salen por las orejas. Avery hablando de lo que siente por Lily me ha destrozado las enaguas, cada palabra que dice en la parte final te va despojando de una prenda de ropa hasta quedarte con el muslamen y lo que le rodea al aire. ¿Problema? Pues que esto dura poco y el precipitado final vuelve a cortarte el ritmo. Terminas con la sensación de que todo se queda un poco a medio camino y ese epílogo que pretende cerrar todo te termina de rematar.

Sí, Liam, nosotras tampoco nos lo explicamos

En definitiva, queridas, Del amor al odio es un libro con mejores intenciones que resultados. Partiendo de una estupenda premisa y con dos protagonistas fuertes y atrayentes acaba siendo una lectura que se mueve entre lo ameno y lo aburrido, con momentos fantásticos y otros mñes. Y sin momentazos megahot que llevarte a la cama en un fría noche de invierno... Aún así se lee bien y echas el ratillo aunque luego pase al olvido.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Avery, ven a explorarme el Mato Grosso


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martes, 10 de octubre de 2017

Esposa por la mañana (Los Hathaway 4), Lisa Kleypas


Durante dos años, Catherine Marks ha trabajado como dama de compañía de las hermanas Hathaway, un empleo agradable con una única pega: Leo Hathaway, el hermano mayor, es realmente exasperante. Cat no puede creer que sus constantes discusiones puedan enmascarar una atracción mutua pero, cuando una de sus peleas termina con un beso, se queda sorprendida con su poderosa respuesta… y más aún cuando Leo le propone una peligrosa relación.
Leo debe casarse y engendrar un heredero en el plazo de un año para salvar el hogar de su familia. Pero la conducta intachable de Catherine oculta un secreto que podría destruirla. Sin embargo, para Leo ella es fascinante y realmente tentadora, aun siendo un hombre resuelto a no volver a amar. El peligro que Cat intenta vencer está apunto de separarlos para siempre a menos que estos dos amantes escarmentados puedan hallar un modo de disipar las sombras y sucumbir a sus deseos


Yo con este libro no estoy para andarme con rodeos ni con mierdas varias: ¡¡he adorado a Leo por encima de todas las cosas y necesito gritar mi amor por él al mundo entero!!

LeoTeQuieroooooooooooooooooooooooooooooTrincar

Leo Hathaway ha recorrido un camino largo y complicado hasta plantarse en este libro. Le conocimos siendo un desperdicio humano incapaz de superar la muerte de su amada Laura, un petardo sideral al que jamás pensé tener ningún tipo de aprecio. Pero, oh, maravillas kleypasianas, bien pronto mutó de capullo a maromazo y desde Seducción al amanecer es el melofó de nuestros desvelos, el robacorazones y birlasecuencias de esta serie. Y parte de esa nueva alegría que Leo demuestra es gracias a Catherine Marks, la institutriz de Poppy y Beatrix que odia a todos los hombres y, especialmente, a Harry y a Leo. Ya sabemos qué es lo que pasa con Harry pero la tirria que siente hacia Leo es desproporcionada, si bien Leo no se queda corto y la odia con la misma pasión. Pues debe que entre odio y odio, lechuga algo pasó porque el final del libro anterior nos dejó con las patas vueltas y con la ansiedad disparada por saber qué había pasado. Así, nos metemos de cabeza en esta lectura sin que perdamos tiempo en conocer ni personajes ni circunstancias, lo que hace que todo lo que ocurra nos parezca natural y nada precipitado. Ese gusto de Lisa Kleypas por crear libros que parecen puzzles tiene su máxima expresión en esta serie, ¡qué barbaridad de encadenamientos! Yo, por supuestísimo, os recomiendo que leáis la serie desde el principio, y así disfrutáis de la evolución de los personajes. Primero, las Wallflowers y luego, ésta.


Estupendo todo. ¿Piensas reseñar en algún momento?

[Ay, perdón, que me pongo a divagar y la casa sin barrer]

¡Pues que algo pasa con Leo y Marks y tenemos que saber qué es! Es toda una fantástica experiencia ver el progreso de la relación entre ambos, dos personas que parecen destinadas a odiarse desde el primer momento y que no se molestan en ocultarlo, lanzando pullas a diestro y siniestro. Tanto le dan al odio que poco a poco se va convirtiendo en uno de los momentos imprescindibles de su día (especialmente para Leo, que es un tocahuevos profesional y siempre saca un rato para tocarle los winis a Marks). Y eso poco a poco va desencadenando otra serie de necesidades en él, que comienza a mirar a la institutriz con otros ojos y a convertirla en un reto no únicamente en el sentido guarreril sino en todos los demás. Catherine Marks es un misterio al que Leo quiere ir despojando de sus capas hasta ver qué esconde. Interna y externamente, claro, que no es Leo un pichabrava sin motivo...


Es que les hago el molinillo y no recuerdan ni su nombre

Este libro me ha parecido una perfecta mezcla de todo... hasta que Lisa Kleypas ha decidido alterar las proporciones de la fórmula mágica y añadir algo más de un ingrediente, lo que ha hecho que el resultado no haya sido tan perfecto como estaba destinado a ser. Y es que ya sabemos que la situación de Marks es complicada pero ser tan cansina... En fin, entiendo que no jugar al teto juego que le propone Leo es algo sorprendente pero si se abusa de algo, acaba cansando. Y una servidora ha tenido que sacar la cara de sota 😒 porque esa cabezonería de Marks ha roto el hechizo del que yo estaba presa. A pesar de todo, me han encantado los protagonistas. Catherine Marks es una heroína distinta, una institutriz miope y estirada, que reniega de los hombres, tiene una extrañísima relación con Harry Rutledge y un escalofriante motivo para esconderse de la sociedad. Me he sentido intrigada con ella en los libros previos y en éste me ha gustado y convencido hasta lo que os he comentado más arriba. En cambio, Leo...


Come to mama, come to mama, que nos vamos a la cama

Leo me ha conquistado desde la punta del cardado hasta mi perfectísima pedicura, es un maromo literario perfecto. Eso sí, hay que leer la serie entera para ver su evolución. ¡Si ahora mismo ni me creo lo que dije de él en Tuya a medianoche! Ciertamente, Leo a partir del segundo libro no tiene nada que ver con el petardo del primero. Es un hombre perfecto para mí, con un maravilloso sentido del humor que inunda toda su vida, con el comentario mordaz e inteligente siempre dispuesto, sin miedo a hablar claramente de cualquier cosa, incluidos sus sentimientos, cosa que yo he agradecido hasta el infinito y más allá. Con él no hay malentendidos ni desesperaciones de tirarte de los pelos. Hay risas, hay ganas de acucharle, hay ganas de darle lo suyo y lo de su prima repetidas veces y con entusiasmo. Además es un hombre leal y es abrir él la boca y subírseme las enaguas a las orejas.


O perderlas directamente

Como es habitual por aquí, podemos seguir viendo al resto de los Hathaways (aquí especialmente al último fichaje de la familia, Harry Rutledge, debido a su relación con Catherine). Una cosa que aprecio y disfruto muchísimo de esta serie es la relación que los maromos tienen entre sí. Cada vez que se juntan Cam, Leo, Merry y/o Harry, ya podéis tener bien claro que va a haber una secuencia con un alto componente cómico, con verdades, insultos en romaní e ironías lanzadas con tanta rapidez como yo me despojo de mis bragas cada vez que veo a David Gandy. ¡Imaginad si me gusta la dinámica de esta familia que hasta sale un animalito que me encanta! ¡A mí!


😱😱😱😱😱😱😱😱😱
¿Quién eres tú y qué has hecho con Kim?

El libro está escrito de un modo impecable. No es pesado ni excesivamente descriptivo, las secuencias no son muy largas pero tampoco un suspiro... Disfruto mucho de los detalles sociales que la Kleypas nos cuela en sus libros para situarnos en la época. No estamos ante unas enaguas crudas tipo Gaelen Foley pero poco a poco va tratando problemas como el racismo (hacia los gitanos), el auge de los hombres de negocios, que van adquiriendo un lugar privilegiado en la sociedad en detrimento de la aristocracia que se va quedando canina, los vicios de la clase alta... Aquí, además, da detalles de la evolución de la moda, algo que me ha encantado. Y sí, es importante saber si los corsés se vuelven más o menos flexibles o si los botones son de adorno porque así sabemos lo que Leo tiene que sufrir para dejar en pelota picada a Marks... Y es que si os gustan los guarrerismos de la Kleypas, aquí vais a quedar bien contentas porque hay bastantes y bien contados. Que Marks será muy estirada pero se le acerca Leo y parece salida del Circo del Sol.

Leo, te espero ya preparada

En fin, queridas, que he croqueteado de lo lindo con Esposa por la mañana. Es un libro muy entretenido, divertido, con su punto de intriga y su pelín de sentimentalismo. Si no llega a estancarse en un determinado momento habría sido una lectura casi perfecta. Sí, reconozco que mi imparcialidad por Leo nubla mi juicio y afecta a esta reseña pero, si he disfrutado como una enana leyendo, no hay nada mejor que compartirlo con vosotras, ¿no creéis? 😉 

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


Leo, la perfección masculina tiene nombre y es el tuyo


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martes, 3 de octubre de 2017

Un lugar para Conor, Laura Lee Guhrke


Tras ver morir a toda su familia en Irlanda, Conor Branigan juró que nunca volvería a amar a nadie. Emigra a los Estados Unidos donde sobrevive luchando en combates de boxeo por los pueblos. Pero cuando la hermosa y valiente Olivia Maitland lo recoge tras una paliza especialmente fuerte y lo lleva a su casa, Conor se dará cuenta de que no es la única persona en el mundo que ha sufrido, y que merece la pena seguir luchando por un gran amor.



Queridas haggards lectoras, aquí sigo, al pie del coñón cañón con el Reto Rita y, oh milagro, he llegado a un libro que ha estado bastante bien. No doy crédito, en serio. Lo mismo ese año el jurado se apuntó a las sesiones de desintoxicación que les recomendó la Lindsey y funcionaron.




Cuando una empieza esta historia, le puede sonar un poco a Maravilla, que ya reseñamos aquí. Una novela amable sobre viuda con hijos que se casa por necesidad con uno que pasaba con allí y que tiene un pasado a cuestas. Pero ojo con Un lugar para Connor. Aquí hay más, mucho más (aparte de que no hay propuesta rara de matrimonio de por medio). 




Lo que en Maravilla termina siendo algo en plan peli de sobremesa, aquí no. Conor, protagonista masculino, tiene una mochila más cargada que la de un sherpa. La acción se sitúa en Estados Unidos, en el sur recién derrotado en la guerra de Secesión, pero él viene de Irlanda, un país pobre y sometido a los ingleses, cuyas tropelías ha sufrido en sus carnes. Así que el pobre va de Guatemala a Guatepeor, aunque para él es preferible salir de su país y buscarse la vida en la tierra de los sueños, sin compromisos ni nadie a quien dar explicaciones. 




El pasado de Conor lo vamos conociendo a través de flashbacks que nos hacen entender por qué está resabiado del mundo, de vuelta de todo. Pasa de ataduras y de sentimentalismos. Eso podría haberlo convertido en uno de eso protas masculinos mierdas que tan poco me gustan, pero para nada. Es un tipo duro, pero no cae mal. ¡Aleluya!


El jurado dando la última calada a un porro, menos mal

En cuanto a Olivia, es un poco Escarlata O'Hara debido al apego que tiene a su propiedad, aunque ni ésta ni ella misma sean lo que eran antes del conflicto. Es pragmática y tiene valor, pero no deja de ser una mujer sola en un mundo de hombres. Ha encarado la desgracia con valentía, sin pichotismos. Porque protagonistas femeninas fuertes sin ser insoportables son posibles. Como también lo es que salgan tres niñas adoptadas por Olivia y no te den ganas de llamar a Herodes. De hecho, conquistan a un hombre tan serio como Conor gracias a son normales: una adolescente que ya está interesada en los chicos, una cría que se siente fascinada con el recién llegado y una niñita pequeña que es encantadora. 

Somos cuquis

¿Cómo llegan a conocerse estas dos personas tan diferentes en principio? Una niña bien sureña venida a menos y un campesino irlandés, dedicado al boxeo y malhablado, no parece que tengan mucho en común. Pues todo ocurre porque ella necesita una mano masculina para que la ayude en los trabajos de su plantación y ahí que rescata a Conor de un "accidente" y ve en él la persona que necesita. Nada más lejos, porque él no quiere líos y mucho menos quedarse en un lugar fijo. Pero todo se confabulará para que no abandone a Olivia a la primera de cambio.


No te me vas a escapar, chato

El amor entre ellos se cuece a fuego lento. Ella deja sus prejuicios de señorita educada y se lanza a experimentar lo que desea, un amor que había dejado de lado al igual que su juventud por las circunstancias que le ha tocado vivir. Él es más reticente, pero termina por expulsar sus demonios interiores, su idea de que no merece un hogar, una familia y menos aún el amor. Una bonita historia de redención en la que los protagonistas, tan distintos en principio, terminan por encontrar la felicidad. Porque en realidad ambos son muy similares: perdedores en un mundo cambiante.  



La autora, además, no deja de lado un buen contexto histórico, pues de fondo tenemos la lucha de los irlandeses por su libertad, la cruel realidad de la emigración, las consecuencias de la Guerra de Secesión para los perdedores y la ambición de los nuevos ricos. Una buena novela romántica con un amor que se desarrolla poco a poco y con unas escenas de sexo muy bien narradas y bastante acertadas. Y no necesita epílogo, cierra de manera redonda. ¡Por fin un RITA en condiciones!



Por todo esto, obtiene en nuestro Gandymetro...


Conor, tu lugar está en mi cama


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martes, 26 de septiembre de 2017

El señor de la guerra (Montagues 1), Elizabeth Elliott


Lady Tess anhelaba volver a su hogar, el Castillo de Remmington, del que fue desterrada por su cruel padrastro. Lo que no podía prever es que el precio sería casarse con el más temible guerrero de toda Inglaterra. Fingiendo aceptar los planes de su tío y del propio rey, accede al matrimonio, pero su verdadero plan es escaparse e ingresar en un convento. De esa manera, intenta conseguir la paz. Sin embargo, sus planes se ven frustrados por algo que nunca hubiera imaginado: Se ha enamorado irremisiblemente de su esposo.
Kenric de Montague es un poderoso guerrero marcado por la guerra y el oscuro secreto de su nacimiento. No desea casarse con nadie, pero cuando se ve unido para siempre con Tess de Remmington, descubre que su duro corazón no es tan impenetrable como él creía. Cuando las circunstancias amenazan con separarlos, arriesgará su vida para salvar a la única mujer capaz de capturar su alma.


Cuando hicimos la selección de los libros que iban a componer el Reto Rita, aproveché para incluir éste porque llevaba años queriendo leerlo por la misma historia de siempre, que los comentarios de los demás te ponen los dientes largos y tú tienes que leer ese libro sí o sí. Vale, pues ya lo he leído. Y, queridas mías, ésta será una opinión impopular porque no me ha gustado nada.


¿¿Por qué se me destrozan las ilusiones lectoras??

Como muchas otras decepciones que me he llevado, comienza de una premisa interesante. Lady Tess quiere recuperar Remmington, el castillo y las tierras que, por derecho, pertenecen a su familia y que su padrastro posee tras haberlas logrado con perversos ardides. Para recuperarlas (y, de paso, que deje de maltratarla) Tess huye y acaba casada con el temible guerrero Kenric de Montague, el Carnicero de Gales. Teniendo como marido a alguien con un sobrenombre tan tranquilizador, Tess se da cuenta de que es imposible recuperar su castillo sin derramamiento de sangre y decide escapar en cuanto pueda para irse a un convento, a pesar de que siente cositas por Kenric y de que éste la mira con ojos golosones y blablabla, me freno porque veo que os cuento en un párrafo todo lo que pasa en el libro y ni me doy cuenta. Sí, así de fácil se resume lo que pasa en el libro, en un párrafo. Elizabeth Elliott, sin embargo, decide soltarnos cuatrocientas páginas de rollo para contarnos lo mismo.


Vivan los libros ligeritos...

"Algo más pasará, Kim". Sí, claro, algo pasa, otra cosa es que tú lo vivas con ellos ya que gran parte de las cosas que ocurren las conoces porque te las cuentan a toro pasado ("anda, mira, fíjate lo que ha pasado en esta semana que no me ha salido del xixi narrarte en tiempo real, ahora te voy a contar que pasó esto: blablablabla"). ¿Qué necesidad había? Pues chicas, ni fruta idea, porque para acabar diciéndome igualmente lo que hace Tess en Montague, ¿por qué no me lo cuentas en su momento? La vida en el castillo, lo duro que debe ser para Tess estar allí, cómo intenta que la traten como la señora que ahora es, la relación con su cuñada, ¡cuéntame eso cuando pasa, no después! Yo creo que es que ni a la escritora le interesa lo que rodea a los personajes salvo una cosa: que le den al trocotróY le dan a trocotró con fruición y abundantemente, aunque Elizabeth Elliott nos evita las descripciones innecesarias y se queda todo como bonito y con aire viejuno. Una pena que tres cuartas partes de estas secuencias no sirvan para nada salvo para rellenar páginas. Y, bueno, libros con rollo llevamos unos cuantos entre pechotes y espalda (menudos tochos nos suelta la Gabaldon y nos los metemos doblados) pero si al menos conectas con los personajes, tú te lees hasta la Biblia. Pero, en este caso, NO.

Esto no mejora ni leyendo borracha

Los personajes son planos por completo y tienen la misma química como pareja que dos tapones de corcho. No sé cuál de los dos me ha parecido más tonto. Entiendo que te casas con un desconocido y te tienes que agarrar los machos ante lo que se te puede venir encima (que en el caso de Tess es un buenorrazo, grrrrr). Entiendo más que si te pican los bajos pero te da miedito le des vueltas a la cabeza pero esa lucha interna de sentimientos, tan típica de los "enemigos que se fo**an vivos" y que es una absoluta delicia en libros como Un reino de ensueño, aquí está tan mal lograda que los personajes parecen bipolares. Iba a deciros que especialmente esto se ve en Kenric (que bebe los vientos por ella cree que es una bruja pero madre mía hay que ver qué guapa es pero te encierro en una habitación) pero es que Tess también tiene lo suyo (que si "ay cómo me derrito con ese hombre que me dice que me va a proteger pero es que luego él se da la vuelta y a ver si va a ser todo mentira y además por mi culpa va a haber una masacre pero ay qué bien estoy entre sus varoniles brazos"). Y así toooooooooooooodo el tiempo, qué cansinidad de personajes, me daban tantas vueltas los ojos que parecían una peonza.


Como Blair pero con humo saliendo de las orejas

Creo que se nota bastante que no he logrado conectar nada con el libro. No es que me haya parecido digno de un Gandy por ser insufrible (ya se llevan ese honor otros) sino porque me ha parecido un coñazo de tomo y lomo y lo que me contaba ha acabado por no interesarme nada. Pero vamos a ver, ¡si la protagonista tiene sueños premonitorios! Claro, por eso nada más conocer a Kenric se le desbloquean los bajos, porque ya lo había visto. Yo no me puedo tomar en serio esto. Lo hace la Moning y me lo zampo porque casi todo lo que escribe es como de cuchufleta pero, si vas de serio, o metes el elemento paranormal muy bien o te da la risa floja. Además, el gran motivo porculista de Tess es escapar de su marido (ése que le pone las copas del sujetador por las orejas con su mera presencia y con el que está más a gusto que un arbusto) para evitar una guerra que se va a dar de todos modos porque, ¡jelou!, estamos en la Edad Media y, si a ti te birlan a la novia, tú vas con cien cañones por banda tu ejército a tirarle al ladrón flechas, piedras y cabras, si es necesario. Ojo que Tess es hija de un barón y se supone que, aunque es la Edad Media y las mujeres pintan nada y menos, al menos sí sabrá cómo funciona el cotarro medieval, ¿no? Pero, oh, wait, que aquí los malos tampoco mueven mucho el culo por recuperar lo que supuestamente es de ellos...


Si lo resuelven jugando al mus me lo creo más

En fin, que El señor de la guerra es un libro simplón, pueril y aburrido, una historia que, partiendo de una premisa interesante, se desarrolla mal y sin interés alguno. Te dejan el libro preparado para continuar leyendo la serie pero, querida señora Elliott, espéreme usted sentada que a mí no me vuelve a engañar. 

[Con el jurado de los Rita voy a tener que hablar yo...]

Por todo esto le damos en el Gandymetro...

Kenric, aleja de mí tu mandoble


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martes, 19 de septiembre de 2017

Into the hollow (Experiment in Terror 6), Karina Halle

[Libro no publicado en español]
Perry Palomino ha peleado contra sus demonios -ganando- pero la batalla está lejos de terminar. Ahora se encuentra rota y sola y ha dejado atrás su vida y a su familia en Portland para darles a Dex y a la serie Experiment in Terror una segunda oportunidad. Pero sus errores pasados siguen poniendo a prueba su relación, al igual que la salvaje y desolada tierra de las Montañas Rocosas de Canadá. Las nevadas cumbres y los voraces bosques esconden una leyenda urbana demasiado aterradora e increíble como para ser verdad y el único modo que nuestra pareja tiene para sobrevivir es que Perry deje entrar al hombre que la mandó al infierno... y de vuelta de él. 


¡Regresamos al miedito palote de Experiment in Terror! Bueno, lo de miedito lo decimos con mucha reticencia, visto lo poco que nos hemos acojonado. Y lo del palotismo... Bueno, en una serie tan larga en la que la relación se va forjando tan lentamente no se puede decir que nos rebocemos en él aunque desde luego aquí más guarrerismo que miedo. ¡Vamos a ver qué nos encontramos en esta entrega!

[Uf, ahora que nos ponemos a escribir sospechamos que cada vez nos van a salir las reseñas más breves y menos graciosas, queridas, ¡a ver qué os contamos si ya lo sabéis todo!]


Kim celebra no haber reseñado toda la serie junta

Perry y Dex unen fuerzas para irse de nuevo a Canadá a buscar lo más absurdo que se os ocurra y nosotras damos palmas con las orejas porque en ese país a nuestros protas se les ponen las hormonas a bailar una sardana. Claro que ahora Perry no tiene el cuerpo para muchas alegrías, debido al odio/resentimiento/tirria que siente hacia Dex (total y absolutamente merecidos, por cierto, aunque al menos hemos sabido gracias a The Dex Files lo que le pasó al muchacho por la cabeza en el final de Lying Season). En fin, que Karina Halle ha decidido que Perry y Dex vuelvan a compartir programa y viaje, esta vez buscando algo tan sumamente de ca*arte por la pata abajo como al Bigfoot.


Perdona, bonita pero WTF?!?

Efectivamente, más o menos como si te mandan a Eurodisney a buscar al fantasma de las bragas rotas, de miedo ausente total. Pero lógicamente yendo estos dos va a haber susto y va a haber bicho y tensión sexual y roce y reproches y momentos ajgfdjslsgadfjasjl.


¡Un bote, dos botes, vivan los refrotes!

Como prácticamente todos los libros de esta serie, hay dos partes que focalizan nuestro interés y lo hacen de modo desigual. Por un lado tenemos la parte relacionada con el misterio que persiguen, que a ellos les interesa una barbaridad y a nosotras, pues según el libro. En este libro ha estado la cosa tan tan pero tan interesante que en el sustómetro le damos...


Mira qué miedooooooooo...

Ha sido miedo nivel "el otro día vi una calabaza más grande que mi cabeza y eso sí me acojonó". Es que, de verdad, ¿a quién se le ocurre mandarlos a buscar al dichoso bicho? Anda que no habrá leyendas urbanas para escoger que nos meten una de lo más coñazo. Pues eso es lo que pasa, que no te interesa lo más mínimo. ¡Y encima no te llevas ni un triste susto ni nada! Un bluf total. Pero bueno, me ha dado igual porque si algo tengo claro en esta serie es que la leo por Dex y su relación con Perry. Y aquí de eso hemos tenido una buena dosis...


Drama y cama es lo que le gusta a esta dama

En este libro no necesitamos calentamiento (vamos, lo que siempre nos pasa con Dex...) y conectamos directamente con el final de On demon wings y de la novela corta The Dex Files (que os recomiendo leer), lo que nos permite sumergirnos de lleno en la historia de la pareja. A partir de ahí vamos recorriendo un camino lleno de altibajos al lado de Dex, que trata de reconquistar a Perry con su peculiar encanto y con una sinceridad aplastante, y de Perry, que trata de esquivar las ondas vitales de adorafollabilidad que Dex le lanza mientras intenta contrarrestar su creciente perraquismo hacia el maromo con eternas disquisiciones sobre la conveniencia o no de dejarse llevar. Os lo traduzco. Dex se pasa el libro siendo adorable y así 👇... 



...y Perry siendo algo pichote y así 👇.



Dex decide sacar su arsenal de adorafollabilidad para derretir a Perry (y a nosotras un poco más) y Perry nos muestra su lado más pichote. Efectivamente entendemos todo lo que le pasa por la cabeza con respecto a Dex (entendemos más aún lo que le pasa por el cuerpo...) pero, chica, si tan claro lo tienes, ¡no te dejes guiar por el xixi, que ya sabemos que lo carga el diablo! Reconozco que soy muy fan de este tipo de tensiones pero lo malo es extender ese tira y afloja demasiado, justo lo que pasa aquí. Me parece que hay otros recursos para mostrar la tensión de la pareja y la atracción que sienten pero volvemos a lo limitadita que me parece Karina Halle como escritora, es que me deja fría. Le alabo que me haya enganchado totalmente con un personaje como Dex (y con todo el pisto que se ha inventado entre él y Perry) pero en todo lo demás me parece una escritora del montón.


Así de claro te lo digo ahora que no me escuchas

Into the hollow me ha parecido un libro muy irregular, que ha mantenido mi interés en la relación Dex-Perry pero me ha aburrido en todo lo demás. Menos mal que con ese estupendo final y con el pequeño adelanto paranormal que la Halle nos ha colado entre las páginas del coñazo canadiense (y que sí nos interesa) estoy que no me aguanto las ganas de pillar el siguiente. Y eso tiene mucho mérito teniendo en cuenta el nivel general del libro.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

3'5. Dex, I'm ready for your very Big🐍foot...


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martes, 12 de septiembre de 2017

Y entonces él la besó (Solteronas 1), Laura Lee Guhrke


Desde que Emmaline Dove comenzó a trabajar como secretaria para el editor más importante de la ciudad, el vizconde de Marlowe, ha intentado que éste publique sus artículos. Pero descubre que Marlowe jamás ha leído sus escritos, y decide renunciar al puesto. Con su marcha, Emma deja el negocio sumido en el caos. Se merece una lección y Harry está dispuesto a dársela. Sin embargo, un solo beso de ella le desvela el fuego que arde tras la aparente frialdad de su secretaria.


Ay, queridas, a veces pierdo la fe en la lectura #MomentoConfesiones. Sí, soy así, me rebozo en la felicidad de tener tantas novelas que leer pero luego encadeno unas lecturas flojas y me dan ganas de refugiarme en las maravillosidades conocidas y no perder el tiempo en las demás. ¡Gracias a Dior que me pueden las ansias lectoras y no dejo de leer! Imaginad qué triste hubiera sido mi vida sin conocer los 5 Gandys que Harry tiene entre las piernas este libro tiene entre sus páginas...


¡No puedo perderme un 5Gandys, NO!

Emmaline Dove es solterona, treinteañera y la secretaria perfecta y Harry, Vizconde de Marlowe, lo sabe. A pesar de ser mujer, ha resultado ser extremadamente eficiente en su tarea, organizando el trabajo del periódico de Marlowe, su agenda e incluso a sus airadas ex-amantes. Y todo sin una mirada reprobatoria, sin levantamiento cejil y sin un suspiro de enamorada silenciosa. Y es que lo único que espera Emma de Harry es que lea sus escritos sobre normas de etiqueta y los publique. Pero cuando Harry le da la enésima negativa y demuestra que no ha mirado los textos de Emma ni para prenderles fuego, algo se apodera de Emma, algo desconocido para una chica tan recta y modosita como ella, algo que su tía Lydia desaprobaría fervientemente: la ira. Y con la ira llega un nuevo sentimiento: las ganas de mandar a tomar por *ulo librarse de la esclavitud de su trabajo. Qué alegría sentimos nosotras ante esa liberación y qué alegría siente Harry cuando ve que su mundo laboral y parte del personal van a la deriva...

Te mereces este regalito, Harry

Jur jur jur, ¡vivan las mujeres que demuestran a los hombres que pueden vivir sin ellos! (no olvidemos la época en la que se desarrolla este libro, la enagüil). Aquí es Harry el que tiene complicado vivir sin Emma, que poco a poco se ha convertido en la organizadora de su vida. Pero, ojo, eso no significa que de repente Harry se dé cuenta de que está enamorado de ella porque NO, aquí no hay un amor letárgico que de repente despierta a la vida. Emma ha visto cómo trata Harry a las mujeres y su interés por él es puramente laboral, al igual que el de Harry por Emma. De hecho, Harry ha pasado por un divorcio que ha afectado severamente a su imagen y a su familia, con lo que el máximo contacto que quiere tener con las mujeres es a través de su xixi. Y en ese mundo xixil no entran los bajos de Emma ni todo su entorno, al que Harry no ha dedicado más de medio segundo. Pero, ay, queridas, las solteronas de nuestros libros enagüiles siempre tienen joyitas bajo los corsés-que-no-han-catado-varón y, cuando Harry comience a echar un vistazo, nosotras empezaremos a ejercitar la endless croqueta porque el descubrimiento que hace Harry de la Emma oculta viene acompañado del despertar de Emma a los placeres de la vida, entre los que se incluyen que te coman el bombón con resultado 🔥🔥🔥.


Me pregunto si pasará lo mismo comiendo calabacines...

No las tenía todas conmigo tras mi primera experiencia algo mñe con Laura Lee y tal vez por eso haya disfrutado más de este libro, que me ha tenido con cara de pava y echando corazoncitos por las orejas casi desde que lo abrí hasta que lo cerré. Cuando ves que Emma es la secretaria de Harry automáticamente piensas que está enamorada de él y blablabla pero NO. La verdadera gracia del libro viene cuando Harry se ve más solo que la una en el trabajo y a la deriva sin ella, con lo que decide hacer lo que sea para que vuelva a trabajar con él. Y entonces ya piensas que "lo que sea" es hacer que se enamore a toda costa para poder manejarla y blablabla. PUES TAMPOCO. [Ay, que hago la croqueta recordándolo]. Harry es muy listo pero Emma también así que dos mentes privilegiadas saben que no merece la pena perder el tiempo en jueguecitos estúpidos y van con la verdad por delante, con lo que nos encontramos con una historia de amor que va surgiendo del respeto y descubrimiento mutuos, de la sinceridad y del humor. Emma sabe mucho de etiqueta pero nada de la vida y Harry encuentra un gran placer en descubrirle todo lo que se está perdiendo. Aquí la tensión sexual y el amor van surgiendo poco a poco, el palotismo se va incrementado y, sin apenas secuencias guarreriles, te encuentras dándole al abanico dentro de una tienda de bombones y no precisamente para evitar que éstos se derritan...


Kim leyendo este libro

Qué le vamos a hacer, dame amor, humor y un maromo que me ponga palote usando su lengua (y no precisamente en mis bajos) y te entrego mi cajón de las ligas. Este libro es únicamente una historia de amor, sin historia secundaria, sin malvados, sin raptos ni traumados. Es el perfecto libro "nadista pero poco", donde lo único importante es el amor entre Emma y Harry pero sin dejar de lado la sociedad en la que viven, que afecta directamente a sus acciones y de la que se nos dan muchísimos detalles (vemos mujeres trabajadoras, aristocracia venida a menos, hombres que ascienden a través de su trabajo, divorcios, preservativos de caucho..).


¡Mucho mejor que usarme a mí!

Es una justa mezcla entre Julia Quinn y Lisa Kleypas con toques de Gaelen Foley. Y escrito de un modo tan sencillo, perfectamente encadenado y fácil de leer que o te refrenas o te lo finiquitas en un día. Cada capítulo comienza con una cita, casi siempre escrita por uno de los protagonistas, que nos indica por dónde va a ir el capítulo que vamos a leer, cuya longitud es... Pues ni idea, a mí se me hicieron cortísimos pero probablemente no lo sean, who cares? ¡A mí me daba igual porque me faltaba libro de todo lo que estaba disfrutando! Emma es la verdadera protagonista, con la que compartimos más tiempo y con la que nos sentimos identificadas. De Harry conocemos lo justo y, aunque es mucho menos interesante que Emma, es el típico maromo que me vuelve la faja del revés, con su palotismo, su humor y su lengua conquistadora. He disfrutado muchísimo de todos sus momentos juntos (que son casi todo el libro, muajajajaja), con sus diálogos inteligentes y llenos de humor, con esa tensión sexual tan bien lograda y que culmina tarde pero de un modo soberbio. Eso sí, me han faltado algunas paginillas para poner el broche de oro a su amor.


¿La antiepílogos diciendo que necesita uno? ¡Me dejas loca, chica!

[De mi boca no han salido esas palabras]

En definitiva, queridas, Y entonces él la besó es un libro de enaguas nadistas prácticamente perfecto, con unos personajes inteligentes que actúan como tales, amor, humor y tensión sexual, guarrerismos de buen gusto y bien puestos y todo bien contado. ¿Qué más se le puede pedir? ¡Pues que no terminara!

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Harry, yo también quiero que me comas el chocolate negro


COMPARTIR ES EL MEJOR CAMINO PARA QUE UN MAROMAZO LLAME A TU PUERTA
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