martes, 22 de agosto de 2017

Sombras de sospecha (I-Team 4), Pamela Clare


El día en el que la periodista de origen Navajo Katherine James conoce a Gabriel Rossiter la tierra se sacudió, literalmente, bajo sus pies. Katherine casi había muerto en un desprendimiento de rocas cuando aquel alto guardabosques le salva la vida. Aunque no es capaz de olvidarlo cree que no volverá a verlo y se siente desolada cuando le reconoce entre los agentes de la ley que interrumpen una ceremonia y les arrojan a ella a y sus amigos de Mesa Butte, tierra que consideran sagrada.
Gabe juró hace mucho que jamás volvería a perder la cabeza por una mujer, ni siquiera por una de largo y negro cabello y ojos que parecen traspasarle el alma. Pero desde el primer momento en el que ve a Kat, la atracción que siente por ella es innegable. Horrorizado por aquello que le han ordenado llevar a cabo, está decidido a llegar al fondo de los sucesos acaecidos en Mesa Butte y a mantener a salvo a Kat.
Pero hacer preguntas puede ser casi tan peligro como arriesgar su corazón. Y la búsqueda de la verdad, así como la pasión que arde entre Kat y Gabe, no tardará en convertirlos en el blanco de aquellos dispuestos ha hacer cualquier cosa, incluso matar, para echar a los nativos americanos de su tierra sagrada.


Volvemos a ponernos el lápiz en la oreja y a coger la grabadora para sacar la intrépida reportera que llevamos dentro. Y si lo hacemos, significa que tenemos reseña del I-Team de Pamela Clare, el equipo de investigación más intrépido que tus ojos lectores puedan conocer. Reconozco que este libro me ha costado más cogerlo porque el libro anterior me dejó una resaca lectora importante (y es que la historia de Marc y Sophie es tan intensa...) y porque, sinceramente, Kat me daba un poco de perecita.

Pues no me da ninguna shame, chico

Ya, ya, sé que no se le debe coger manía a un personaje al que no conoces pero, de los miembros de I-Team, ella es la que menos me atraía y puede que eso me haya afectado en la lectura. Katherine James es una navaja de Albacete nativa americana, de los navajos de toda la vida. El hecho de ser entreverada (su padre era blanco) le ha granjeado las frías miradas de la parte más importante de su comunidad, su propia familia. Pero ella siempre se ha sentido muy unida a su pueblo y vela por sus derechos desde las páginas del Denver Independent. Para ella la tierra de su pueblo es sagrada y esa misma tierra es la que le brinda un hostión de proporciones considerables... y a Gabe Rossiter, un guardabosques de proporciones también muy considerables, IYKWIM.


Que Kat y Gabe se atraen desde un principio es innegable (una ya empieza a cansarse de ojos que te persiguen incluso aunque los hayas visto una vez #OjosQueStalkean) pero Gabe es de pasarse por la piedra a todo xixi viviente y Kat tiene muy claro que su flor no se la da al primero que pase así como así, con lo que la boa de Gabe se tendrá que conformar con mirar y no tocar (a no ser que se la toque él mismo ✋🐍💦💦💦). Pero cuando la vida del pueblo de Kat, sus tradiciones más ancestrales y ella misma se vean amenazadas de muerte, Kat y Gabe se verán obligados a pasar más tiempo juntos y, ya sabéis, el roce hace el refrote y...

Allá que van las convicciones de Kat

Sí, saltan por la ventana junto con sus bragas. Como ya os he dicho, Kat me daba perecita lectora. Ella no me interesaba especialmente y todo el rollo de los nativos americanos, tampoco. No me tiréis piedras pero qué le voy a hacer, tampoco me suelen gustar ni las historias del desierto ni las de adolescentes palotes pero por mi I-Team se hace lo que sea, hasta echarle mano a un libro que te da pereza. ¿Puede que ello haya influido en que no me haya encantado? Pues seguro que no porque una es muy profesional y siempre está deseosa de conocer un nuevo maromo de Pamela Clare, a la que le salen estupendos (éste también #MeCabe, faltaría más). Pues lo que os decía, que me daba pereza y, claro, el mundo navajo es básico en este libro, ya que es en torno al que gira el modo de ser de Kat y el intríngulis de suspense del libro, con lo que, debo reconocer tapándome la cara con vergüenza, me ha costado meterme en la historia.

Ay mira, chica, a mí es que lo navajo me sabe a ajo

Todo eso de las supersticiones, que si hacer una sauna sanadora, que si dejar no sé qué a un ciervo que te acecha, que si cantar un canto tribal incluso si vas a cometer una lechuga pues como que no. El libro empieza bien, en tó lo alto literalmente, ya que Kat se mete un hostión considerable en la montaña y le pasa lo que a todas nos gustaría: primero, que no nos dejemos los piños y segundo, que nos rescate un ranger buenorrazo (y soltero, claro #ComplicacionesNO). A partir de aquí los caminos de Gabe y Kat se van cruzando y mezclándose con una trama de saqueo de la tierra sagrada de los navajos y la investigación que Kat hace sobre ella, tanto por ser periodista como por afectarle directamente. No os voy a engañar, queridas, la parte central del libro a veces se me ha hecho pesada. No porque Pamela Clare no hile bien la trama sino porque me ha parecido algo floja (especialmente si la comparamos con la del libro anterior en la que perdemos años de vida con tanta emoción) y parece que no se llega a enganchar del todo, va todo un poco a trompicones y es lo típico que a ellos les parece importantísimo pero que a ti te deja un poco Calippo de fresa 😑. Y lo que a nosotras nos interesa, que es la historia de amor, es lo que interrumpe esa trama y acaba pareciendo algo repetitiva.

No, por favor, no me digas eso de la parte amorosa

A ver, la historia de amor es bonita, sobre todo me ha gustado ver cómo Gabe se acaba enamorando de Kat aunque no quiera hacerlo pero acaba pareciendo que el amor llega a través de la boa (lo que no tiene mucho mérito ya que esa parte de Gabe la conquistó Kat en el primer momento, metafóricamente hablando). No es éste un libro de follarse tras la puerta en las primeras páginas ya que, aunque el follarín de Gabe esté más que dispuesto, Kat tiene unas fuertes convicciones y tiene claro que no va a abandonarlas por él. Esto estaría genial si no fuera porque luego esas convicciones se abandonan con una facilidad que ni yo cambiando de maromo (ella no querrá catarlo pero luego lo cata bien y se nos cuenta demasiadas veces para lo que requiere este libro -y que conste que no son muchas-). Kat, chatina, te voy a decir una cosa en confianza, ahora que no nos escucha nadie: tener sexo no es únicamente darle al trocotró con fiereza y asiduidad, también es hacer otras cositas, justo ésas que haces tú y que mejor que no se entere tu abuela. 

De nada, querida

La verdad es que es un libro bastante previsible. No es que eso sea malo pero, claro, se ve venir casi todo y le resta emoción (y digo "casi" porque no sospechaba quién era el malo y no estaba preparada para ese final tan emocionante y cabronazo a la vez). Eso sí, el libro es como los anteriores, del género "me descuido y me lo meriendo". Pamela Clare no nos mete las parrafadas del siglo, es bastante ágil escribiendo (mucha secuencia breve y cambio de punto de vista), intercalando frases de la voz de la conciencia de los protagonistas (la de Gabe bastante malhablada, por cierto). He echado de menos más ambiente del periódico pero se compensa con las abundantes apariciones de Sophie, Marc y Julian (cómo sabe la jodía que son los que más nos gustan). Además ha logrado despertarme la curiosidad por Natalie, una de las periodistas que, estoy segura, esconde una historia de lo más interesante.

Por historia espero que te refieras a algo así, Kim

[Obviamente]

En definitica, Sombras de sospecha es un libro de lectura fácil, con una intriga sencilla y una historia de amor simple y bonita. Carece de la intensidad emocional del libro anterior y tiene más puntos mñe que brillantes pero aún así te intriga y se lee de una sentada.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...


3'5. Gabe, ven a escalarme las montañas rocosas


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miércoles, 16 de agosto de 2017

Llanto de pasión (Club de Hombres y Mujeres 2), Robin Schone


Rose Clarring sacrificó la pasión por el amor, pero ya no es una novia ingenua. Casada durante diez años con un hombre que no la desea, Rose recurre al célebre abogado Jack Lodoun para que desafíe al Parlamento inglés y le consiga el divorcio. Encuentro tras encuentro, roce tras roce, la pareja se embarca en un viaje de descubrimientos que lleva a intimidades que ninguno podría haber imaginado.


Como sabéis que procuro hacer las cosas más o menos en orden (aunque no siempre cumplo), he leído Llanto de pasión. Ya comenté que esta novela empieza directamente donde acaba Amantes del escándalo, pero tal cual. Nada de "ah, son personajes de la anterior", sino que es una continuación inmediata. Lo que pasa es que ahora los protagonistas son el enemigo de James Whitcox, Jack Lodoun, y una miembro del Club de Hombres y Mujeres. Lo curioso es que, en principio. estos dos no deberían ni hablarse, porque el uno ha provocado de alguna manera que ella vaya a caer en desgracia. Y si queréis saber por qué, pues a leer la otra novela, muajajajaja.


Soy más mala que la mismísima Evil Queen

La trama de la novela gira en torno a Rose Clarring, casada con un señor que ve en ella una especie de receptáculo para parir a sus hijos. Como estos no llegan debido a la esterilidad de él, pues deja de arrimarle la cebolleta porque, vamos a ver, en esa época una mujer valía por la cantidad de churumbeles que traía al mundo. 



Eso de que el sexo sea no sólo para reproducirse sino para darle alegría a los bajos femeninos, no se contemplaba. Por eso nuestra Rose quiere divorciarse, porque ya está bien. Y pide ayuda al abogado Jack Lodoun, que tiene un trauma por ahí que pa qué. Sabiendo que lo del divorcio está chungo, se presta a demostrarle que la pasión existe y ya tenemos todo el pescado vendido.


Se avecina despatarre

Pero para mí Robin Schone comete un error: todo da la sensación de déjà vu, porque es muy parecida a la anterior. A ver, que hemos leído novelas de otras autoras cuya estructura es siempre la misma, pero aquí canta mucho y más para ser de una bilogía. Otra vez me he visto sumergida en una relación que se basa al principio en el sexo, con escenas y más escenas y ciertos párrafos de dudoso gusto. Ejemplo 👇


#PoesíaEresTú

Pero vamos a ver: ¿qué coño es eso? ¿Alguien en la sala tiene esta novela en inglés para confirmar semejante despropósito? Y yo pensando que lo de los ordeñes de la otra eran para salir corriendo. Ay, Robin, ¿por qué nos haces esto? Tú que nos demostraste que la erótica no era sólo sexo y más sexo con esa joya que es El tutor, parece mentira...


¡Toma facepalm, Cassie!

Ahora bien, una cosa sí le reconozco a esta autora: la originalidad en el tema, como siempre. En este caso vemos a una mujer que no quiere ser madre, sino ser sólo mujer, y que esté basado en hechos reales (lo del divorcio fue real). Porque me reconoceréis, queridas haggards, que en la romántica de enaguas pocas veces vemos la cara oculta de la época. Robin se atreve a poner sobre la mesa la situación de las féminas y a alejarnos de la imagen algo edulcorada que solemos encontrarnos. En sus novelas las vemos sometidas al poder de los hombres, relegadas a ser madres y esposas, con maridos infieles y que las tratan poco menos que como meras reproductoras. Otro punto a su favor es el hecho de atreverse a hacer erótica enagüil, algo que no creo que sea tan fácil como hacerla contemporánea, donde ya no hay ciertos tabúes. Aquí, por ejemplo se practica el sexo anal y se habla de anticonceptivos. Sorprendentemente, resulta en ocasiones más creíble que en libros de la Kleypas y compañía. El único problema es que yo no soy muy de guarreridas sin parar. 


Soy más rancia que tú

Por todo esto, recibe en nuestro Gandymetro...

Jack, no me llenes con tu semen, sino con tu 🐍


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martes, 8 de agosto de 2017

On demon wings (Experiment in Terror 5), Karina Halle

[SPOILERS DE LYING SEASON]

[Libro no publicado en español]
Cuando la vida que anhelas se deshace bajo tus dedos, no hay nada que hacer salgo recoger las piezas y seguir hacia delante. Ya lo has hecho antes. ¿Pero qué pasa cuando no te reconoces a ti misma? Cuando algo comienza a arder espontáneamente alrededor de ti, cuando escuchas gritos bajo tu cama y no reconoces tu cara en el espejo. ¿Qué pasa entonces?La cazadora de fantasmas Perry Palomino no tiene demasiado tiempo para averiguarlo. Ahora, el mal que solía cazar está mucho más cerca de ella. Está dentro de ella, tomando posesión de su vida poco a poco y sólo hay una persona que puede ayudarla. Si esa parte de ella no lo mata antes...


Sí, queridas, he superado el cabreo que me produjo el final del libro anterior y me he puesto con On demon wings, el quinto libro de la serie Experiment in Terror. Y es que una es curiosa por naturaleza y tiene que saber qué pasa. Aunque a veces tanta curiosidad y tanto meter las narices en lo que no te importa te puede acabar salpicando, ¿verdad, Perry...?


Qué va, mira qué pancha voy yo por este libro

Intentaré ser escueta (¡palabra del día tachada!) y no llenar la reseña de spoilers pero puede saltar alguno cuando menos os lo esperéis, avisadas estáis, queridas. Y es que este libro no se parece en nada a los anteriores, ya que nuestra pareja protagonista queda extremadamente tocada por lo ocurrido en el libro anterior y aquí no hay programa de Experiment in Terror ni niño muerto. Bueno, niño muerto no pero, como estamos hablando de Perry, muertos sí que hay. Y otras cosas peores y más intrusivas...



¡Quieto parao, que tú a mí no me introduces nada que yo no quiera!

Y es que Perry está que no parece ella, tras un tiempo alejada de su rutina anterior y de su razón de tener maripositas en el estómago. Pero el hecho de no ir a cazar fantasmas no significa que los fenómenos paranormales la abandonen, ¡claro que no! ¡Si esta chica se va de viaje y paga sobrepeso por los mil fantasmas que van con ella! Así que Perry tiene juerga padre por las noches en su habitación, cuando se enciende su tele sola, cuando escucha gruñidos bajo su cama, cuando nota una presencia en la oscuridad...

¡No sigas que mira cómo se me ponen los pelos!

No os voy a engañar, yo leía esas cosas y me estaba *agando de miedito. Pero lo bueno dura poco, ves de qué va a ir el libro y el miedo se esfuma como lo hace el aroma del perfume comprado en una tienda de chinos (que no es que yo compre en ellas, ¡por Dior!). Y es que Karina Halle tenía en sus manos creado el misterio y el ambiente propicio para que leyéramos con los pelos como escarpias y, al desvelar todo tan pronto, se carga lo logrado. Creo que parte de lo que hace flojear este libro es el hecho de que se narre como siempre, es decir, que lo cuente Perry en primera persona. Si observáramos todo desde otro punto de vista mucho menos involucrado ciertas partes habrían sido muchísimo mejores. Además, se notan mucho las limitaciones de la Halle a la hora de mantener la tensión y acaba abusando de repetir el momento "ay que me viene el demonio", acabé cansada y leyendo rapidito. Así, en el sustómetro se lleva...


Y todos porque al principio me hice caquita

Además de por lo que ya os he contado, otra cosa ha hecho que leyera el libro con menos ganas: la ausencia de Dex (lo que no quiere decir que en este libro no haya encuentros guarreriles 😒). No os voy a desvelar nada pero, lógicamente, si Perry ya no está grabando la serie web, Dex no está ahí rozando cebolleta codo con codo con ella casi a diario y ya sabéis que yo estoy así cuando sale Dex...


¡Sí, sí, sí, sexy Dexy, ven a mí!

...y así cuando no sale.


Mmmmmmmm, qué interesantzzzzzzzz

Sin Dex todo es más aburrido pero eso no quiere decir que el libro no tenga partes que hayan hecho despertar como por arte de magia mi cuerpecito atención. Por motivos bien distintos, tanto el principio como el final me han tenido dando palmas con las orejas mientras leía (especialmente el último tercio). Es cierto que he pasado la parte central del libro con ganas de tirarme de los pelos pero la paciencia es la madre de las haggards y esperar ha tenido su recompensa (en forma de sorprendentes revelaciones sobre Perry y Dex). Si a esto unimos otro estupendo cliffhanger final...

¡Estoy hasta el xixi de que me dejes así, Halle!

En fin, que acabas olvidando un poco los momentos más aburridos del libro y pensando en las sorpresas que nos quedan por descubrir en la serie debido a esa parte final que te hace volver a emocionarte con la lectura y tener ganas de coger el siguiente libro. Eso sí, leyendo antes el relato Old blood y el que me tiene más ansiosa, The Dex Files, el punto de vista de Dex de algunas de las cosas que ya hemos leído. ¿¿Nos desvelará los misterios de su mente?? ¡No lo sé pero necesito saber ya!

Por todo esto le damos a On demon wings en nuestro (generoso) Gandymetro...


Dex, tu demonio es lo que yo quiero tener dentro, grrrrr


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martes, 1 de agosto de 2017

Enamorada del diablo (Serie Knight 5), Gaelen Foley


Tras el desengaño sufrido con lord Alec Knight, el hombre de quien siempre ha estado enamorada, Lizzie Carlisle se aleja de la que hasta ahora ha considerado su familia -el clan de los Knight- y acepta un empleo cerca de Bath como dama de compañía de una vizcondeza. Es una existencia tranquila, hasta que llega a la mansión el único heredero y sobrino de la vizcondesa, el rebelde, aventurero y libertino Devlin Kimball. Ambos huyen del compromiso y del amor, pero la atracción entre los dos es irresistible.


Dejadme que os diga una cosa: siento mucho cariño por Gaelen Foley. ¿Por qué? Pues no sé explicarlo, la verdad, pero cuando leí Seductora inocencia algo conectó conmigo. Su modo de escribir nunca me deja indiferente, al igual que sus historias. Incluso cuando leí la castaña pilonga de Corazón de fuego fui capaz de sacar cosas positivas (además del descanso que tuve cuando lo terminé, ejem). No os digo esto porque estemos ante otro truño como ese libro sino para que veáis desde qué tipo de objetividad con respecto a esta escritora parto yo, desde la nula. Gaelen Foley me gusta. Y este libro, no tanto.


Pues es true, es true

Venimos queriendo a Lizzie Carlisle desde hace un tiempo, es nuestra típica chica sencilla enamorada del sinvergüenza de la familia Knight, Alec *Kim arrastra el culo por el suelo*. Lleva años suspirando por él y, cuando ella le pone en bandeja su dinero y su corazón, Alec 👉😰😱🚶🚴🚲🚀🚁🚂🚣🚤 (vamos, que rechaza todo lo que ella le ofrece). Nuestra Lizzie recoge los pedazos de su corazón y sus bártulos y se marcha a trabajar para una viuda aristócrata. Y allí acaba conociendo a otro sinvergüenza palote equiparable a nuestro Alec, Devlin Kimball, al que no llaman Devil por casualidad...


Si te acercas te enseño mi tridente, chata

Devil tiene todos los vicios que podamos imaginar (que son muchos) y un terrible secreto que oculta a todo el mundo pero que mueve su vida desde años. Y Lizzie viene a ponerle la boa vida patas arriba. Y entonces nosotras pensamos que vamos a vivir aventuras sin fin con este sinvergüenza de pendiente en la oreja que ha surcado mares y hecho mil fechorías y que va a darle a Lizzie lo suyo y lo de su prima. Y VA A SER QUE NO.


Voy a ver si me 💩 en tó

Sí, dejadme que me indigne, queridas, venga. Es que yo soy mucho de indignarme cuando llevo varios libros haciéndome a la idea de una cosa y al final me dan en la cabeza con otraReconozco mi decepción suprema con la historia truncada de Alec y Lizzie. Me frotaba yo ya las manos ante los nuevos [inserte usted aquí el nombre de su noble disoluto y sinvergüenza favorito] y [ahora inserte usted aquí el nombre de su Plain Jane favorita] y he terminado con el rabo entre las piernas (y no de un modo guarrer precisamente...). Tampoco podemos llamarnos a engaño, tras lo ocurrido entre Lizzie y Alec en el libro anterior cualquier cosa podía pasar y Gaelen Foley ha escogido la menos esperada lo que, pasado mi cabreo/decepción, debo reconocer que es una buena jugada. Y también lo es que Alec asome su bella cara para que suframos un poquito más por lo que pudo haber sido y no fue...

Entre Devil y Alec se debaten mis enaguas

¡Ay, cómo me gustan en el fondo esos dramas culebronescos en todos los sitios menos en Mi nombre es Liberty 😒! Si el libro hubiera sido eso nada más... El problema es que éstas son unas enaguas de Gaelen Foley y, como decimos siempre con ella, ni son sencillas ni son agradables, son la cara b de los libros de Julia Quinn, con cero nadismo, mucho drama y mucho lado oscuro. Aquí la torta nos la llevamos ya en el primer capítulo, donde somos testigos de un terrible hecho y conocemos a unos personajes de lo más sórdido que nos van a revolver el estómago cada vez que aparecen (qué cariño tiene Gaelen Foley a enseñarnos poco a poco todos los recovecos de las cloacas de Londres). Y aquí te vuelves a frotar las manos porque vaya drama se prevee y, qué queréis que os diga, pues que mñe. Drama hay pero es que está contado de un modo tan raro... Con lo interesante que es todo no entiendo cómo se nos cuenta así, de un modo tan poco fluido, me costaba horrores engancharme a la lectura. ¿Será éste un nuevo caso de "perdona churri, no eres tú, soy yo"? Porque Gaelen Foley escribe bien, tanto la trama de amor como la trama de venganza son interesantes, los protagonistas me encantan y sin embargo...



Ya desde el principio he levantado la ceja porque me he encontrado desubicada con los dos protagonistas, ninguno de los dos estaban donde yo esperaba que estuvieran. Y cuando se conocen, la atracción surge casi de la nada y es muy repentina, cosa que no me gusta especialmente ya que no veo yo a Lizzie muy de ser una guarrilla a las primeras de cambio por mucho que no lo haya catado (además ya os digo que no os vais a poner las botas a leer guarrerismos, hay pocos y se van detallando cada vez menos según avanza el libro, lo que nos deja con una de las secuencias estrella en cualquier libro enagüil contada en unos parrafitos de nada... 😠). El libro guarda varias sorpresas tan evidentes como mis pezoncillos cuando veo a David Gandy y el final es una locura de situaciones precipitadas. Lógicamente se tenía que resolver todo y preferiblemente de un modo en el que no quisiéramos matar a nadie, así que parece que Gaelen mete todo en la coctelera, lo agita y nos lo vuelca en la cabeza. 


Tal que así

Enamorada del diablo ha supuesto una pequeña decepción para mí, en parte porque me imaginaba otra historia, en parte porque Gaelen Foley no desarrolla lo bien que sabe los estupendos elementos de los que parte. Ha sido un libro irregular, con muy buenas intenciones, partes bien desarrolladas y otras que han dejado bastante que desear (especialmente el final). No le pongo menos nota porque, a pesar de todo, gran parte del libro he estado entretenida (y porque no la puedo equiparar al churro de Corazón de fuego). Además, como ya os he dicho an, el inexpicable cariño que siento hacia esta escritora me hace levantar la mano. Eso sí, voy a coger la novela de Alec con más miedo que vergüenza.

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Devlin, a tu diablo meto yo en vereda... o en otro sitio 😏


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martes, 25 de julio de 2017

Texas Destiny (Leigh Brothers Texas Trilogy 1), Lorraine Heath

[Libro no publicado en español]
Llegando a Fort Worth en tren, Amelia Carson aún no conoce a Dallas Leigh, el hombre con el que ha prometido casarse y que conoce únicamente por carta. Pero el alto vaquero que la espera en la estación no es su futuro marido, es Houston, el hermano de Dallas, al que han enviado a buscarla y llevarla al rancho de Dallas en un viaje de tres semanas. Criada en la Georgia devastada por la guerra, Amelia piensa que la Texas de la que Dallas le habla en sus cartas es el paraíso, el lugar en el que lograr sus sueños al lado del hombre adecuado.
Fijándonos en las apariencias, Houston a duras penas puede ser considerado el hombre adecuado. La guerra a la que ha sobrevivido le ha dejado cicatrices interiores y exteriores y es un pobre competidor contra su atractivo hermano. Pero en el momento en el que Houston conoce a Amelia se da cuenta de que ésta posee el coraje que esta salvaje tierra requiere. Amelia sabe mirar más allá de su marcada cara y ver su alma. Y él lucharía contra cualquier hombre por ganar su corazón... salvo contra su propio hermano. Y así Houston y Amelia cabalgan por senderos peligrosos, duermen bajo las estrellas y, que Dios les perdone, se enamoran...


Tenía yo el cuerpo para un vaquero palote y para meterle mano a Lorraine Heath y al final se me cruzó por delante esta trilogía y dije "pues para mis adentros que va". Sí, queridas, una tiene una lista de lecturas pendientes más largas que el pelo de la prota de Enredados pero luego se le cruzan tres hermanos buenorros por delante y no es persona. Aunque aquí no podemos decir que a primera vista nos crucemos con Houston Leigh y corramos como unas locas a sus brazos. En todo caso tal vez correríamos en sentido opuesto porque belleza belleza bellezón va a ser que no es.


¡Pero si soy un bomboncito!

Ay, qué lastimica. Nuestro Houston es primo de una lija, duro y áspero por completo. Bueno, muchos motivos de alegría no puede tener cuando tuvo que irse a combatir en la Guerra de Secesión (en el bando perdedor, claro) siendo un niño y acabó perdiendo parte de la cara, un ojo y sus sueños #AlegríaAlegría. Así que, cuando su hermano Dallas le manda a recoger a su prometida -a la que aún no conoce-, él va con la misma ilusión con la que afrontaría que el depilasen los huevecillos con pinzas. Y si Houston tiene una vida divertida, Amelia Carson, la prometida de Dallas, también tiene lo suyo. Vamos, que cuando Dallas contesta a su anuncio pidiendo marido y ve que es un hombre íntegro no duda en comprometerse con él incluso sin saber si es un callo malayo o se sorbe los mocos. Ahora podréis pensar que Amelia ve a Houston y cree que es Dallas y se le muestra solícita y le arrima el culete para tener refrotes por el camino. Pues ya os vais quitando esa idea de la cabeza porque NO. Éste no es un libro de malentendidos y de calentones bajo el carromato. Aquí se siente y se sufre en silencio, como las hemorroides, y se sabe desde el principio lo que hay (que es un pisto importante cuando ves que te estás pillando como un adolescente por la prometida de tu marido...).


Sufres y te quitas los mocos a la vez, ¡2x1!

La novela tiene dos partes diferenciadas, el camino de Amelia y Houston hasta el rancho de Dallas y la estancia allí. En la primera parte obviamente estamos solitos con Houston y Amelia. A pesar de tener sus secretos ocultos (y que les lastran como a mí el peso de mis joyoncios) son dos personas sinceras y de buen corazón. Houston es muy arisco pero poco a poco va sintiéndose más cómodo con Amelia y confiando en ella. ¡Ay, lo que nos gustan a nosotros los traumados duros por fuera y rellenos de trufa por dentro! Una pena que el pobre esté tan marcado (aunque por supuesto eso lo hace mucho más interesante). Amelia es como una flor en un desierto lleno de pedruscos, la dama de buen corazón y ganas de vivir que lleva alegría a las vidas de todos los que la conocen. Vamos, que es mucho menos interesante que Houston pero aún así le haremos hueco en nuestro corazoncito. Y ya en el rancho podemos conocer a los hermanos de Houston, el famoso Dallas (guapísimo y que siempre consigue lo que quiere -aviso: no es un capullo, es únicamente un tío al que la vida ha hecho duro-) y Austinun pollofollable adorable con dotes artísticas del que estoy esperando saber si toca otras cosas igual de bien que el violín...

Te dejo que me toques los timbales

¡Lectoras rancias encabezadas por Cassie! ¡Aquí vais a hacer la croqueta! ¡El guarrerismo brilla por su ausencia! No totalmente, eso sí (que ya estaría yo con el modo indignado activo) pero es cierto que aquí no hay chorreos ni comidas de ptr ni tocamientos impuros ni palotismos irrefrenables. Ganas no faltan pero Houston sabe cuándo tiene que parar y lo hace (Amelia no sabe nada y cuando se comienza a enterar de lo que vale un peine la fuerza de voluntad de Houston se activa y con las ganas que te quedas). En este caso no estamos ante una novela de vaqueros palote sino ante una de "vaqueros traumados que adoran mucho y que quieren ser palote si se diera el caso -que no se va a dar- y hacen que Kim lea el libro con mucha pena".


Espera que lo escribo en un hashtag

Es lo primero que leo de Lorraine Heath pero he quedado enamorada de su modo de escribir, elegante, delicado y sutil. Estando en un secarral lleno de vaqueros rudos y sin una mujer alrededor me esperaba una novela más brusca y me he encontrado con una novela contenida, de poco sentimiento expresado y mucho sufrido (es más Maravilla que Un largo atardecer). Aunque Lorraine Heath en ningún momento nos oculta lo que los personajes sienten, no hay regodeo en ese amor imposible. Bueno, a veces me he cansado un poco de que repitieran determinadas cosas sobre los personajes (que si ella tiene unos ojos que tal, que si él es Pascual...) pero no es algo que me haya hecho estar 😒. ¡Ey, el amor imposible es una jodienda y a lo mejor ellos se contentan con repasar mentalmente lo maravilloso que es el otro ya que no pueden trincarse vivos a la sombra de una chumbera! En cualquier caso, aquí no hay moñismo y eso para mí es un requetebién.



Como todo en esta vida de Dior no ha sido una lectura perfecta. Reconozco que me he sorprendido al disfrutarla teniendo en cuenta que lo mío no son las cosas con poca acción y mucho sentimiento oculto, así que ya por eso Lorraine Heath se ha ganado mi admiración y mi firme compromiso de ir devorando más maromos libros suyos. Pero reconozco que esa inacción a la larga ha pasado factura y se me ha acabado haciendo algo lento. He disfrutado mucho del conflicto entre los hermanos pero me esperaba más, algo más explosivo, más dramático, más en plan cataclismo kleypasiano. Ha sido un poco timo del tocomocho en ese aspecto pero eso ya va en gustos (y sabéis que el mío va más encaminado a mucho palotismo guarreril con explosión final de cualquier clase, cosa que este libro no es). Y aún así me ha gustado bastante.



Texas Destiny ha sido una lectura sorprendente. Una novela de poca acción, mucho sentimiento y amor imposible narrada de un modo elegante y muy pausado que tenía todos los ingredientes para no gustarme y que, sin embargo, lo ha hecho. Me deja con muchas ganas de echarles el lazo al resto de los hermanos Leigh (que, espero, se corten menos a la hora de desenfundar el rifle...).

Por todo esto le damos en nuestro Gandymetro...

Houston, tienes un problema de adorabilidad suprema


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martes, 18 de julio de 2017

Amantes del escándalo (Club de Hombres y Mujeres 1), Robin Schone


Casada a los quince y viuda a los cuarenta y nueve, la pueblerina Frances Hart sólo ha conocido los deberes de una esposa y madre, y nunca las alegrías de una mujer. Decidida a ampliar sus horizontes, se atreve a irse sola a explorar Londres en toda su sensual gloria… Sobre todo cuando conoce a James Whitcox, un abogado decidido a poner en práctica ideas atrevidas sobre las necesidades de la mujer.


Aquí estoy, queridas haggards, leyendo aunque no lo parezca. El Reto Rita sigue sin darme ninguna alegría. Mi última lectura del mismo ha sido El señor de la guerra, una novela que ni fú ni fa, donde el tal señor es un mñé en cuanto te descuidas. Ni reseña tuve ganas de hacerle, así está la cosa. Espero que me lo perdonéis, sobre todo Kim, que mantiene esto a flote gracias a que comenta por aquí lo que le echen, sin miedo. ¡Olé tus ovarios, querida!


No puedo seguir tu ritmo, dear

Después de otro tropezón lector, pensé en una apuesta segura, Robin Schone. Comencé con Llanto de pasión, pero es el segundo de dos libros y decidí empezar por el principio. Al fin y al cabo, no era como tener que meterse entre lentejuela y cardado una saga de trece libros y la Schone no me daba pereza. 


Preparándome para lo que me espera

Amantes del escándalo es, como os decía, el primero de la biología El Club de Hombres y Mujeres (y viceversa). Este Club es bastante revolucionario teniendo en cuenta que estamos en época enagüil. Y lo es porque allí se habla de sexo, de las relaciones entre personas, de métodos anticonceptivos... aunque no terminan de lanzarse a abrirse (valga el término) totalmente. Digamos que todo queda más en la teoría que en la práctica



Por pura casualidad, una viuda se cuela por allí mientras buscaba el baño y va a poner todo patas arriba con sus preguntas y reflexiones, y a cierta boa tan dura como el cerrojo de un penal. Y aquí reside lo interesante del libro, como ya ocurrió con El tutor: la protagonista no es una jovencita virginal que se enamora del conde calavera de turno o de un marqués estirado. Es más, es que no hay ni un aristócrata de por medio, sino gente normal y corriente de la alta burguesía: una maestra, una doctora, un periodista en silla de ruedas, un abogado... y viene a añadirse una viuda pueblerina, Frances Hart, que tiene casi cincuenta años y no ha sido otra cosa desde los quince que hija, esposa, madre y abuela, pero nunca mujer. Que sea abuela ya es algo novedoso y más en erótica, porque ya lo decía Samantha Jones...



Un aplauso para Robin Schone, sí señora. Poner de protagonista a una mujer de esa época que quiere a cierta edad saber qué es el placer sexual me parece de una originalidad enorme. Por supuesto, va a encontrar con quién experimentar trocotró del bueno: James Whitcox, abogado que jamás pierde contra su máximo rival, el fiscal de la Corona, Jack Lodoun, con el que descubriremos que tiene una historia personal bastante complicada (no os emocionéis, no es nada de 🐍 con 🐍, que os veo venir). 



James no es tampoco un protagonista masculino al uso, no va de "te voy a dar gustirrinín porque soy lo más y a todas las dejo rendidas". Él también arrastra lo suyo y ve en Frances una manera de remediar la concepción errónea que él tenía de las relaciones íntimas hasta ese momento.



¿Cuál es la pega que le pongo a esta novela y que ha hecho que pierda Gandys? El exceso de sexo. Y me diréis, quizá con razón, que a ver qué esperaba si esto es una novela erótica. Y yo os contestaré que El tutor también lo es y el trocotró es escaso y muy esperado. Aquí la Schone se puso calentorra de más y llega a haber momentos en los que ya me resultaba hasta ridículo. Que me parece estupendo que la viuda Hart descubra las alegrías que puede darle su clítoris, que James tenga la punta del pirulo como una ciruela jugosa o que ella esté encantada con notar cómo le resbala el semen de él por el muslo, pero llegó un momento que ya estaba harta y la trama no avanzaba. Y venga aceite lubricante, que parecía aquello una ensalada, por Dios. Y no hablemos de los ordeñes (sí, habéis leído bien). Robin, querida, tú lo sabes hacer mejor, que te he leído antes.



También hay un tono demasiado triste y melancólico, incluso en las escenas de sexo, y hasta algo  moñas con tanto decir que el xixi de Frances es el hogar de ambos y cosas así. Menos mal que el argumento da una vuelta de tuerca y nos pone otra vez en situación: una viuda cercana a la cincuentena no tiene derecho a una vida fuera de su familia, y menos una vida sexual. El drama se masca en el ambiente, pero tendréis que leer la novela si queréis saber qué es. Yo me enteré antes, porque Llanto de pasión parte del final de Amantes del escándalo y cometí el error de empezarla. Pero eso no le quitó interés a la lectura, sólo lo hizo el dale que te pego (que tampoco es que sea lo más de lo más) y el empacho de ostras que llegué a pillar. 



Pero he de añadir otro punto a su favor: que una simple viuda venida del campo cambie para siempre las relaciones entre los londinenses y cultos miembros del Club de Hombres y Mujeres, que se atrevan a lanzarse por fin y que se quede una historia abierta para la siguiente novela. Leer a Robin nunca es perder el tiempo, aunque de vez en cuando le dé al porrete para ponerse a tono.

Por todo esto, recibe en nuestro Gandymetro...


James, ya me lubrico yo sola, no te preocupes 


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