viernes, 11 de julio de 2014

Una dulce enemistad, Johanna Lindsey

Ni ella pelirroja y ni él rubio.
Sacadme los ojos ya mismo.

Así me gusta, cervicales a prueba 
de bombas y tío en bolas
Entre los clanes Fergusson y MacKinnion existe un enfrentamiento desde hace tanto tiempo que se ha olvidado la causa. Un día James es capturado en las tierras de los Fergusson y encerrado en las mazmorras con la condición de ser liberado cuando consienta en casarse con una de las hijas del jefe del clan para acabar con el enfrentamiento. James decide elegir a la Joya de Tower Esk, la hija mayor comprometida con su mejor amigo, pero Niall, el hermano de Sheena cree que para salvarla la mejor forma es dejar escapar al MacKinnion. Cuando se descubre la fuga, todos creen que la culpable ha sido Sheena, quien es desterrada a un convento con su tía y rechazada por su prometido. El hermano de James secuestra a Sheena al quedar enamorado de ella a primera vista y la lleva a su casa, pero esa noche ella tiene una pesadilla y al despertar es James MacKinnion quién está consolándola. Su peor pesadilla se ha hecho realidad, ¿Cómo podrá salir Sheena del Castillo MacKinnion sin revelar su identidad?


Me considero una principiante en esto de la novela romántica. Digamos que me he puesto recientemente a ello porque me apetece y es una manera de encontrar buenas historias de amor con su toque picante y un final feliz, que para desgracias ya tenemos bastante con la vida real. Reconozco que soy de las que va por la sección de novela romántica de El Corte Inglés y mira de reojillo esas portadas cursis e imposbiles. No sé, será cosa de la atracción del abismo, de lo hortera, de lo facilón. Sin embargo, Una dulce enemistad fue muy desfloramiento (valga el término) en este tipo de literatura hace muchos años, unos veintitantos. Cayó en mis manos no sé ni cómo y ahí estaba yo, en plena adolescencia, devorando este libro con las orejas rojas como tomates al leer lo que leía. Y eso que no hay mucho sexo. Creo que entré en este mundo por la puerta grande. ¿Por qué digo esto? Pues porque lo tiene todo: autora de prestigio, highlanders, conflictos familiares, pasión, amores imposibles, calorreo, prota masculino buenorro, prota femenina no demasiado Pichote... Hace pocos años decidí releerlo, a ver si tenía la gracia que le encontré en su momento. Lo devoré, lo confieso. Y hace dos días se lo propuse a Kim y volví a leerlo. Otra vez lo he devorado, porque no es complicado y se lee en dos sentadas. Tampoco vamos a exigirle más, pero al menos entretiene. Es típico y tópico, una historia a lo Romeo y Julieta un tanto especial, porque los protagonistas son tan cabezones que están en pelea continua, se atraen pero no ceden. Sería una mezcla entre los desdichados amantes de Verona y La fierecilla domada. Lo gracioso es que la trama general la recuerdo, pero se me olvidan muchísimas cosas y eso que la he leído tres veces. Y hay un momento añdhgañsdhgañsdhgñashdgas y otro un tanto WTF? que seguía recordando veinte años después de haberla leído por primera vez. Eso es buena señal para una novela de estas características, aunque supongo que tiene que ver con que fue lo primero que leí en plan calorrete... como también recuerdo el primer beso de Jack y Aliena en el molino de abatanar y no es una novela de las calificadas como "románticas" (hablo de Los pilares de la tierra). Y dicho todo este rollo-confesión, me centro en la novela ya.


Ojiplática y encantada estaba yo leyendo esta calorrada en la edad del pavo

Aquí tenemos un cóctel perfecto: chica guapísima de pelo magenta de un clan de las Tierras Bajas, señor joven y rubio (hay que joderse, que Jamie tiene veinticinco años) de un clan de las Tierras Altas, rivalidad entre ambos clanes por un suceso trágico ocurrido hace tiempo y que no está demasiado claro, ataques de unos contra otros que hacen imposible una deseada reconciliación... Y el consabido malentendido de identidades que hará la trama bastante interesante. Veamos los personajes...
Sheena Fergusson es la mayor del clan Fergusson, una beldad de cuento, niña mimada de su padre, odiada por sus hermanas porque no hay forma de casarla y entonces ellas tampoco pueden casarse, e idolatrada por su hermano pequeño Niall, su gran aliado. Es una cabezota de cuidado, orgullosa y peleona hasta decir basta, aunque no llega al grado de pichotismo de otras heroínas del estilo. Teme que su padre la case con Lord MacKinnion para sellar una paz entre los clanes.


¿Mérida? No, Sheena Fergusson

Lord Jamie MacKinnion es un joven que también tiene su orgullo, su genio y su amor propio, pero le persigue un trauma que, convenientemente retorcido por sus enemigos, se ha convertido en la comidilla de toda la región: es tan bruto que su mujer se suicidió la noche de bodas después de consumar el matrimonio. Entre el clan Fergusson tiene fama de violador, asesino y hombre despiadado.


Cuando vi a Sawyer me dije: "He aquí a Jamie MacKinnion"

Con semejante pareja, el choque está servido... Pero, como siempre, la atracción física será tan poderosa que los llevará a superar barreras, sobre todo a él, que tiene que ir conquistando niveles como en un videojuego, hasta que ya no puede más y decide que tiene que casarse con ella, pero ojo, le propone un matrimonio de prueba porque tiene que catarla antes, no vaya a ser que se le suicide como la otra. Menuda desfachatez, ¿no? Ya tenemos otro conflicto porque Sheena es muy digna y dice que de eso nanai, que la puede abandonar tras un año y a ver qué hace ella desvirgada y sin marido. Además, que son enemigos aunque él no lo sepa. Hay que reconocer que la chavala los tiene bien puestos en ocasiones, la verdad sea dicha. ¿Cederá? Mejor lo descubren, queridas lectoras. 
Leo por ahí que no es típico de la Lindsey hacer que los protas tengan lío del gordo (aka polvazo) después del bodorrio, sino antes. Aquí la excepción está bastante jusfiticada y hasta se agradece. Tenemos que avanzar hasta que venga mi momento adjalsdñghasñkdghasdg (no consumación, ojo) y eso mola, porque te deja así como con la miel en los labios y más caliente que negra en baile. Hay un tira y afloja continuo entre los dos. Que sí, que está más visto que el tebeo, pero bien llevado. Mira que nos gusta que haya conflicto, ¿eh? Se pasa un rato agradable leyendo y punto. No hay exceso de calorreo, el justo para agradar y ponernos perraquillas, y por añadidura tenemos intriga y momentos de esos de a ver cómo salen del enredo y que al menos no se resuelven al volver la página como en el Grey.
Sabemos que estas novelas son un poco lo de siempre: pareja destinada a estar junta y que al principio se odia, pero se atrae. ¿No les suena? A mí mucho. Vale. Bueno. Aceptamos boa como animal de compañía. La pega que le pongo a Una dulce enemistad y que habría que ponérsela al 99% de este tipo de literatura es que siempre es el hombre el experto amante que sabe como complacer a una mujer y hasta dónde está el "botón secreto", IYKWIM. Alguna rara excepción de protagonista femenina no virgen hay (léase Claire de Forastera, Phoebe de Tenías que ser tú o Lily de Cuando tú llegaste, aunque la única medio normal es Claire). En cuanto a hombres que no hayan conocido hembra, son más difíciles de encontrar que la sangre de unicornio. ¿Cuántos hay? De momento sólo uno que yo sepa: Jamie Fraser. Y ése sí sabe lo que es besar. Desde aquí pido un prota masculino que no haya siquiera besado a nadie y que una haggard le enseñe lo que es bueno. Kim, ya sabes lo que toca...

En nuestro Gandymetro obtiene...


Nos gusta Jamie MacKinnion, pero más nos gusta Jamie Fraser

1 comentario:

  1. Pues oye, es un gran debut en esto del género romántico, con la Lindsey ni más ni menos!
    Me ha gustado, la verdad. La comparación entre Jamies es odiosa porque nadie es mejor que Jamie Fraser pero éste también merece la pena, sobre todo por ciertas artes que practica divinamente sin perdir permiso a nadie...
    Gracias por descubrírmela!!!
    Besotes!

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