lunes, 23 de noviembre de 2015

Jane juega y gana (Chinooks Hockey Team 2), Rachel Gibson


Cansada de acudir a citas a ciegas con hombres poco interesantes, Jane Alcott parece llevar la típica existencia de mujer soltera en una gran ciudad. Sin embargo, tiene una doble vida. Durante el día es periodista deportiva, encargada de seguir a un equipo de hockey, y especialmente al portero, Luc Martineau. Durante la noche es escritora, la creadora secreta de las escandalosas aventuras de una serie de la que todos hablan.Luc tiene clara su opinión acerca de esos parásitos llamados periodistas; incluida Jane. Además, desde que tiene uso de razón se ha visto a sí mismo como un hombre soltero. Lo último que necesita es una reportera entrometida que escarbe en su pasado y se interponga en su camino.


¡Que no se diga que juzgo a una autora por una de sus novelas nada más! (A ver, que sí que a veces lo hago pero que yo, si puedo, leo y leo y leo para luego criticar a gusto, jeje). Pues eso, que ya sabéis que tenía muchas ganas de leer esta novela pero al ser la segunda de una serie, pues me leí la primera. Y qué chasco. Pero vuestras recomendaciones y las del Universo pesan más y las ganas de leer la historia de Jane no se me pasaron. Y menos mal porque me habría perdido una historia absolutamente maravillosa.

Abso-fucking-lutely

Jane Alcott es una periodista todoterreno. Escribe una columna tipo Sexo en Nueva York y otra guarrer total bajo pseudónimo (¡por eso tengo que adorar a Jane!). Y ahora le ha caído el premio gordo: seguir al equipo de hockey de los Chinooks. Pero seguirles conviviendo con ellos, viajando en el mismo avión... Y entrevistándoles al final de los partidos en el vestuario, cuando eso parece un campo de nabos saludando al que pase.

¿¡¿Pero qué maravilla es ésa?!? ¿¿Dónde firmo??

El problema de Jane es que, básicamente, no tiene ni idea de hockey pero, hey, eso no va a frenar a una profesional que quiere que la tomen en serio. Lo que pasa es que ni los mismos Chinooks la toman en serio, en especial Luc Martineau, el portero canadiense del equipo. Luc nunca jamás da entrevistas (tiene un pasado que no quiere recordar y un presente complicado en el que prefiere no pensar) y eso de tener una periodista todos los días pegada a su culo, pues como que no. ¡Y encima fea! Bueno, a ver, fea no es, pero no es una Barbie tetona de piernas kilométricas. Jane es bajita y pechiplana, se pone pijamas cuestionables y lleva gafas de lesbiana (yo veía a una Sarah Jessica Parker en batamanta. Pero en guapo, claro). ¿Y quién iba a querer tener guarrerismos con ella? Ay, jomío, pues tú, Luc.

Tranquilo, que ya te lo repetirá tu boa

Y es que Jane no es para nada el tipo de Luc pero conocer a Jane es acabar enamorado de ella. Porque Jane es trabajadora, lista, divertida, te patea el culo jugando a los dardos e insiste hasta que consigue lo que quiere (que es inspeccionar el sublime tatuaje de Luc, jgadljfgsajdgfajasd). Claro que conocer a Luc es perder las bragas por el camino, porque... Madre mía, cómo es el chaval. Ya no es que esté tó buenorro (que, obviamente, lo está), es que, de repente, se presenta en tu casa con el mejor de los regalos o tiene la frase exacta para desmontar todo el tinglado que te montas para no enamorarte de él. Vamos, que Luc Martineau es adorafollable (con especial insistencia en la segunda parte de la palabra) desde la punta de su stick hasta el final de su herradura. Y si habéis leído esta novela ya sabéis a lo que me refiero.

Te voy a sacar brillo en esa parte, Luc

En Jane juega y gana encontramos una historia de amor de desarrollo lento pero de disfrute total, de ésas en las que te vas rebozando en lo que te están contando y te ca*as en tó porque se está terminando. ¡Y despichotada 100% garantizado! Jane y Luc son dos personajes a los que es imposible no adorar. Hay malentendidos entre ellos y malos momentos, claro, pero ninguno se pasa la vida dando por **** con pensamientos "que sí que no que caiga un chaparrón". Intentan no llegar a más pero no pueden negar lo que sienten y, qué co*o, no están dispuestos a que se les arrebate la felicidad aunque ello conlleve otras pérdidas. Y yo, como lectora, lanzo confeti y fuegos artificiales porque leer cómo pasan del odio al amor es una delicia lectora.


Kim y su danza de la alegría


Cómo me alegro de haber leído esta novela, queridas. ¿Realmente es ésta la misma escritora de Simplemente irresistible? ¿O la primera la escribió el mismo mono loco encabronado que escribió La antigua magia? Porque encuentro aquí poco de la Rachel Gibson que me hizo ladear el hocico al leer la historia de Kowalsky. Es complicado no compararla con SEP por eso de escribir sobre deportistas buenorros pero se parecen poquito (sin que eso sea malo). Yo no me he descojonado de la risa pero la sonrisa de lela y el buen rollo no se me han caído al suelo en ningún momento. Y el perraquismo, de otro modo pero alta calidad. En definitiva, que ha sido una lectura maravillosa que, sin yo saberlo, me ha atrapado, me ha encandilado y se me ha metido en las lentejuelas. Inolvidable.

Por todo esto, Jane juega y gana recibe en nuestro Gandymetro...

Luc, déjame vivir en tu Lucky zone


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jueves, 19 de noviembre de 2015

Corazón indómito (Familia Straton 1), Johanna Lindsey


Ella se llama Courtney. Su querido padre, presuntamente asesinado varios años atrás en una salvaje masacre de los comanches, aparece contra todo pronóstico en una fotografía de un periódico de Texas. Así pues, está vivo y ella decide hallarlo. Pero ¿en quién confiar para que la acompañe a través del peligroso territorio de los indios?Él se llama Chandos, un mestizo moreno y valiente. De sus ojos azules brotaba una dura e inquietante mirada. Su alma albergaba la dolorosa memoria de la muerte de los suyos y la imperiosa necesidad de vengarlos.A lo largo del inhóspito camino que hubieron de compartir bajo el ardiente sol del verano, sus corazones aprendieron a confiar, y el frenesí de la pasión y el deseo que surgió entre ambos les enseñó a buscar en el amor el cauce en el que dar rienda suelta a sus sentidos y apaciguar la desbordante cascada de sus emociones y sentimientos.

Leer a Johanna Lindsey es como abrir una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar. O en parte sí. Porque a esta mujer sabemos que no se le da especialmente bien hacer tramas demasiado complicadas, así que el punto de suspense lo pone el no saber si te vas a cabrear como una mona, partirte de la risa, salir con las enaguas ardiendo o quedarte con sensación de nadismo para pasar un rato.

Servidora a punto de leer "Corazón indómito"

En el fantástico blog de las Pecados Capitales había leído mucho y muy bueno del protagonista de esta novela: Chandos. Si encima me lo presentan con el aspecto de Justice Joslin, no necesitaba más razones para lanzarme de cabeza y sumergirme en la bragueta del payo historia.

Esa venorra se hace más gorda en mi boa, chata
Courtney no le teme a las víboras. Ni a las boas.

Pero no sólo de tío bueno protagonista vive una novela, sino que debe haber algo más. La chica que tendrá que enamorar o enamorarse de Chandos debe merecerlo y Courtney es su perfecta media naranja. Estamos ante una pareja que pega mucho: un hombre recto, fiel a su palabra y con un punto misterioso (y peligroso), y una joven valiente, decidida y que no se echa para atrás en sus decisiones. En definitiva, en este libro hay cero pichotismo, buenos personajes y hasta unas dosis de realismo bastante bien llevadas (YEAAAAH!). Sin embargo, es el ejemplo de que eso no basta: la historia me ha parecido flojísima, y mira que prometía. (EIIIIN??)

Mi yo interior lamentándose por el chasco 

Se nota que esta novela es ochentera, pero llama la atención que la Lindsey hiciera antes burradas como La novia cautiva y aquí tenga un aire casi monjil. Que no es que no se cate cacho, que se cata y antes de la mitad, pero a mí me ha faltado añdlkjafsñlkdfjasñlkdjfas. Teniendo a la pareja casi todo el tiempo sola en mitad del desierto, no he encontrado ese puntillo que me gusta y me tiene con los ojos fuera de las órbitas y un calentón que no lo apaga ni el cuerpo de bomberos de NYC. Con ese Chandos que destila buenorrismo, lavándose y paseándose por ahí todo despechugado, y cuyos diálogos con Courtney tienen a veces un airecillo irónico y hasta perraco, no me ha puesto con las enaguas en combustión. No sé qué es, pero algo falla. Y no es el hecho de que Chandos quiera venganza (hay otros protas vengativos que son para darles de hostias y no parar), porque también tiene tiempo para enamorarse, ni que ella sea una Pichote, porque no lo es en ningún momento como ya he comentado... Me es difícil de explicar. No me ha aburrido (gran acierto hacer capítulos cortos que invitan a seguir leyendo), pero no me ha tenido expectante ante lo que se avecinaba. Cuando ha ocurrido, pues ha ocurrido. Y ya. A esto se le llama tener buenos ingredientes como, por ejemplo, un jamón de Jabugo de primera, y hacer con él un montadito normal y corriente: un desperdicio.

¡Con la de hambre que hay en el mundo, Johanna!

Mas nosotras, las haggards lectoras, nos hemos echado peores platos al cuerpo, así que me he visto al final repelando la fuente, porque eso de dejarse comida está muy feo. Y este menú, aunque con mucho nombre rimbombante en plan Fantasía de níscalos en lecho de carne curada a la sal y virutas de pomme de terre, se queda en un revuelto de setas, jamón serrano y patatas paja. Yo me lo como tan ricamente, pero que no me pongan esos  títulos en los platos para luego servirme algo de menú diario. 

Exacto: las cosas, por su nombre

Creo que la razón de esta especie de "quiero y no puedo" tan correcta es que la terapia antiporros que empezó la Lindsey en los ochenta aún estaba por ajustar, los médicos no acababan de dar con la dosis exacta, así que aquí aún la atiborraban a pastillas de mñeísmo para contrarrestar los excesos de La novia cautiva, dejaron la historia como a medio camino de algo que pudo ser antológico. Unos años después, Johanna escribiría Ángel de Plata y mejoraría sustancialmente, al menos en lo que a perraquismo se refiere. Sé que Chandos es uno de los book boyfriends que hay que conocer sí o sí, pero esta historia se le queda pequeña no sólo a él, sino también a Courtney. Los pilla una Laura Kinsale en todo lo suyo y nos quedamos sin ovarios pa los restos...

...Y yo me como el libro al estilo Pepe

Por todo esto, recibe en nuestro Gandymetro...

Chandos, tengo que hacer un viaje y necesito escolta


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martes, 17 de noviembre de 2015

Calle Jamaica (Calle Dublín 3), Samantha Young


A pesar de su comportamiento extrovertido, Olivia se siente exasperantemente insegura con los hombres; por lo general, ni siquiera es capaz de encontrar valor necesario para acercarse a alguien que le gusta. Sin embargo, trasladarse a Edimburgo ha supuesto empezar de nuevo y, después de sentirse atraída por un sexy estudiante de posgrado, decide que ya es hora de dejar de lado sus miedos e ir en busca de lo que quiere.Nate Sawyer es un seductor guapísimo que nunca se compromete, pero con sus amigos íntimos es sumamente leal. Así pues, cuando Olivia acude a él para contarle sus penas, Nate se ofrece a ayudarla a mostrarse más segura en sus relaciones con el sexo opuesto.La educación en seducción pronto deja de ser un favor entre amigos para convertirse en un intenso y acalorado romance... 


Yo iba de peregrina paseando por Edimburgo, empecé en Calle Dublín, torcí en la esquina para acortar por Calle Londres y llegué a la Calle Jamaica y allí he decidido plantar el culo, el corazón y hacerme la mansión escocesa. Ya de aquí no me mueve ni Penry porque, queridas lectoras, me he enamorado y esta vez es para siempre

Y no sabes los que aún MeCaben...

Olivia Holloway es una chica americana que vino en Calle Londres a nuestro mundo de boas escocesas. Tras la muerte de su madre, su padre y ella necesitaban ese cambio de aires y con Jo descubrieron que el aire escocés era lo que mejor les venía (nos ha jodido, con esos maromos a mí también me convienen esos aires). Aquí ha encontrado una familia y unos amigos maravillosos. Entre todos hay uno especial para ella desde el principio, Nate Sawyer, el adorafollable supremo del mundo mundial que parece sacado de la portada de GQ y que es friki por los cuatro costados. Olivia y Nate se hacen amigos pronto, comparten gustos, secretos, se toman el pelo cosa mala, se encuentran tan ricamente juntos... pero nada más, ella no entra dentro del grupo de mujeres que Nate se zumba (que son casi todas). Y es que nuestra Olivia tiene ciertos problemillas a la hora de relacionarse con los chicos. Se queja de culamen y tripilla y a eso hay que añadir que a sus veintimuchos apenas tiene experiencia sexual (el vibrador no cuenta). Pues nada chica, esto hay que remediarlo, que para eso está tu mejor amigo.

El partido y el polvete, siempre mejor con un amiguete

Y así nos metemos en el pisto de cabeza, en una especie de My fair lady con las bragas bajadas y con un cante de otro tipo, el que le sale por la garganta a Olivia cada vez que Nate le da una nueva clase. Porque a ver si os pensáis que éstos se meten en el catre sin tener las cosas claras. ¡Eh, que aquí no se fo**a sin motivo! (...) A Olivia le gusta un zagal y no sabe cómo comportarse con él. Y si queda con él y quiere tema, ¿qué hace? ¿Eh? ¡¡A ver qué hace!! La pobre le tiene que pedir ayuda a Nate para que le diga cómo va a la cosa (lo normal) y Nate le deja bien claro que le da las clases pero que son amigos y nada más y así tiene que seguir siendo la cosa (jaaaaaaaaaaaaaajaaaaaaaaaaaa). Y dicho esto, a aprender a darle al tema como si no hubiera un mañana.

Amigos que se dan al wallbangerismo

No hace falta ser un lince para saber cómo va a ir la cosa, porque entre que lo de beneficiarte a tu mejor amigo para tener experiencia es una idea de bombero y que Nate arrastra un pedrusco del pasado que ni Obelix, tarde o temprano van a sonar las trompetas del Apocalipsis para estos dos y lo sabemos. Pero mientras tanto... Oh, mientras tanto. Qué co**nudo disfrute pasamos. Bueno, y cuando llega el Apocalipsis, también. Vayamos por partes, que dijo Jack el destripador. Nate y Olivia son simplemente maravillosos. Tal vez sea porque bajo mi cardado late una friki o porque tengo muchas cosas en común con Olivia (el tamaño del culo entre ellas), pero lo de #TodasSomosOlivia aquí lo tenía grabado en la frente. Ella es fantástica, nada pichote, graciosa, directa, inteligente, un pu*o encanto. Y si digo estas cosas de ella, para Nate ya ni sé lo que decir que no sean sonidos incoherentes o algo parecido a la berrea. Es ADORAFOLLABLE con especial énfasis en el ADORA y en el FOLLABLE. O sea, la pu*a perfección. Y ojo que no es nada perfecto pero madre mía, si hay un maromo que me ha tocado los bajos la tecla en esta serie es él. Vamos, nivel Braden o más. PERO CON HOYUELOS.


Ahí mismo, adorado Claflin #AdiósVida
Y en el culo seguro que tambiénkjhdakjhfaj

[Sí, el gif del Hunnam está totalmente justificado. Sip. Mucho.]

La relación entre ellos es genial, con diálogos ágiles y graciosos, y guarracos y directos en los momentos hot, justo como me gusta a mí. Uno de los graaaaandes aciertos de este libro es que el punto de vista desde el que se nos cuenta la historia (Olivia) no es el del personaje traumatizado. Los dos anteriores los narraban las chicas y ambas estaban fatal de lo suyo, lo que podía *oder la lectura. Aquí el que está fatal de los suyo es Nate pero 1. él apenas lo demuestra y 2. como nos lo cuenta Olivia no tenemos que escuchar las posibles comeduras de tarro maromiales. Y ESO ES BIEN. La verdad es que Samantha Young aquí se ha sacado de la manga un libro perfecto (dentro de su nadismo). Esta mujer no destaca por su escritura impactante así que, si la historia flojea, se le ve el cartón rápidamente (igual que a la cabeza de Sam Heughan). Pero en este caso hila la historia de un modo maravilloso (siempre partiendo de la base de que la premisa de follar con un amigo para aprender a mí me parece una tontería suprema), uniendo momentos de risa tontaca y de dolor de corazoncito con lenguaje pornoguarrer y momentos megahot que, ay por Dior, estoy empezando a hervir únicamente al recordarlos.

El efecto Nate en nuestros bajos

Y siguiendo con las cositas de esta serie, seguimos disfrutando de la evolución de nuestros anteriores personajes (Bradenakhsfkjashfkjsdfhahgdjafd y todos los demás). Ah, una cosa os digo, entre la lectura de Calle Londres y ésta tenéis que leer Castle Hill, que es una relato corto sobre unas cositas que les pasan a Bradenjdhfakjhf y a Joss y que transcurre en parte paralela a Calle Jamaica. Poneos las bragas de goma apretá #FreeHaggardAdvice. 

Queridas mías, he adorado por completo Calle Jamaica. Es la historia de dos amigos que por sí mismos te encantan pero que, cuando están juntos, te hacen reír, te hacen disfrutar y te hacen ser feliz leyendo (y no querer nunca jamás que se termine su historia). Es un libro sencillo magníficamente desarrollado y cuya única pretensión es enamorarte y dejarte con las enaguas ardiendo. Y desde luego que lo consigue.

Por todo esto tenemos que darle a Calle Jamaica en nuestro Gandymetro...


Nate, tú eres mi forever

                     
Tras el comentario de nuestra querida Darcy, actualizo esta reseña para comentar una cosa sobre este libro que me parece importante. Esta serie la estoy leyendo en inglés a pesar de que está publicada en castellano. Puede que sea rarunismo mío pero algo en la traducción de Calle Dublín me pareció extraño y preferí pasarme al inglés, algo de lo que no me arrepiento. No sé cómo es la de Calle Londres pero sí he visto cómo es la de este libro y, sencillamente, es espantosa. Me da vergüenza ver eso publicado y estoy segura de que hay traducciones de fans por ahí mejor hechas, a ese nivel de despropósito llega. Por supuesto no os digo que leáis algo amateur cuando tenemos la suerte de poder leer traducciones maravillosas pero, chicas, Ediciones B ha hecho una traducción que ni un mono loco. Tenía que decíroslo.


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lunes, 9 de noviembre de 2015

The Prince (The Original Sinners 3), Tiffany Reisz

[Libro no publicado en español]
Dos mundos de riqueza y pasión llaman a Nora Sutherlin y, sea cual sea el que escoja, será la decisión más dura que jamás tenga que tomar. Salvo si alguien elije por ella...Wes Railey es el objetivo de las más sosegadas y, sin embargo, enloquecedoras fantasías de Nora, y el único hombre que no puede olvidar. Él es joven. Es maravilloso. También es de la realeza purasangre y, al reunirse con él en Kentucky, ella está en su mundo. Pero esta infame dominatrix de Nueva York no es una tonta belleza sureña y el sueño de Nora de encajar en el mundo de Wesley está constantemente en desacuerdo con la implacable y seductora llamada de Søren -su dueño, su amante, el "para siempre" que no puede tener. Al menos, no completamente.Mientras tanto, el socio de Nora, Kingsley Edge, está más que feliz de ocupar su lugar durante ese tiempo a los pies de Søren. Su oscura y compartida historia ha forjado un vínculo que ni los años -ni el amor de Soren por Nora- pueden romper. Pero una nueva amenaza de un viejo rival obliga a Kingsley a enfrentar el pasado, recordándole que debe tener cerca a sus amigos y más cerca a sus enemigos.


Vuelvo con mi dosis de drogaína, mi Søren Nora y sus cositas. Me dijo el otro día mi doctora, que es un encanto y me trata como nadie la locura transitoria sin llamarme loca a la cara, que esta drogaína es tan pura que me la tengo que tomar en pequeñas dosis y alternando con otras cosas más flojitas, porque mi cuerpecito puede sufrir daños permanentes si me zampo estos libros uno tras otro. Y es que, por si no os ha quedado claro, soy una adicta a Søren esta historia.
 
Kim antes de empezar esta lectura

Bueno, ya sabéis que en estos libros no soy nada fan de contaros lo que pasa (bastante destripa ya la sinopsis, menos mal que nunca las leo, jeje), pero algo tengo que decir, así que ahí va. Tras lo vivido en The Siren y en The Angel, Nora se nos va a vivir otra vida, que no se diga que no lo intenta. El amor lo puede todo, ¿no? Pues ya ha probado el HardLove, así que ahora va a probar el MñeLove (esto es un resumen mío, nadie dijo que fuera a ser objetivo...). Pues eso, el MñeLove es bonico, tranquilo, caen flores de cerezo y los rayos del sol iluminan la sonrisa y la vida. ¿Podrá esto durar eternamente? ¿Será todo lo que ella necesita?

Tranquila, Kim, no te pongas como una fiera

Pues mientras que ella está en esas cosas, HardLove(r) está con el mundo medio revolucionado. No tiene ya bastante con haber renunciado a ella sino que, además, toda su estabilidad se ve amenazada. Ese archivo de Nora desaparecido no se ha esfumado por arte de magia y lo tiene alguien que conoce a nuestro triángulo mágico, Søren, Kingsley y Nora. Nadie amenaza a Kingsley Edge, todo el mundo lo sabe, pero este enemigo se pasa eso por el forro. Así que Søren y Kingsey tienen que regresar al pasado para poder ver si pueden seguir con sus vidas tal y como están ahora. Y eso nos brinda la oportunidad de conocer qué es lo que une a Kingsley y a Søren...

Cuidao no te los cruces entre viajes al pasado, que zas zas

Y es que de dos personas como Søren y Kingsley no te puedes esperar un pasado normal y justo eso es lo que les pasa a ellos, que menos normalidad han tenido de todo. DE TODO. Espera, que no os queda claro. DE TODO. Ahora. Pero su pasado es emocionante, vibrante, perverso, humillante, lleno de amor... En fin, justo lo que os podéis imaginar y cosas que ni os imagináis. Y sobre todo es doloroso, muy doloroso.


Tranquila, que ya viene la parte de Wes y te deja frita

Y es que este libro vuelve a ser una vuelta de tuerca con respecto a los demás y está estructurado de otro modo. Tres partes diferenciadas, una con Wes y Nora y las otras dos con Kingsley y Søren, una de ellas en el pasado y otra en el presente, para acabar confluyendo en un cliffhanger de engancharte a la lámpara. Yo, que soy pro-Nora de toda la vida de Søren Dios, aún la estoy buscando en este libro. Se ven ligeros destellos de ella pero queda totalmente mñeizada por Wes y su mundo (¡Wes, un poco más de vidilla, chaval!). Entiendo que Nora intente una vida normal pero es que no se puede decir que, después de todo lo que hemos vivido con ella en los libros anteriores, algo normal y tranquilo nos satisfaga. Y como se ve que no hay mucho que rascar aquí, Tiffany Reisz se saca de la manga una historia de misterio que básicamente te la pela Columela y que te fastidia leer porque te roba tiempo de lo que realmente interesa, la parte de las boas supremas.


El festín de boas deshidrata a Kim

Y es que es en la parte de las boas supremas donde está lo interesante, conociendo a Kingsley y descubriendo más cosas aún de Søren (cien cosas por las que querer a Søren, aaaaaaaaaaiiiiiiiiiiiisssssssss -ya voy a por mis medicinas, ya-). ¿Quién iba a pensar que nos íbamos a encontrar con todo esto? Aunque, bueno, en esta serie ya te esperas cualquier cosa, pero os tengo que decir que el pistaco que se inventa la Reisz es digno del mejor culebrón brilli brilli. Por supuesto ella lo maneja como la fucking master de las palabras que es pero también es verdad que, en comparación con los dos libros anteriores, éste te llena menos *inserte usted aquí el correspondiente chiste sobre rellenos*.

Eso, Søren, ven y fill my... cup

En definitiva, queridas y sabias lectoras, The Prince es una lectura a ratos emocionante, a ratos aburrida y lenta. Sustituye la alegría que siempre nos da Nora por una fábrica de bostezos, pero nos brinda una historia inesperada y nueva que nos deja el cerebro y los sentimientos revolucionados y el cuerpo con unas ganas locas de coger el siguiente libro.

Por todo esto, recibe en nuestro Gandymetro...

3'5 para la aburrida adorabilidad de Wes


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miércoles, 4 de noviembre de 2015

El seductor (Cocktail 1), Alice Clayton


Caroline se acaba de mudar a San Francisco. Ha alquilado un piso donde vive con su gato Clive, y ha empezado a trabajar como diseñadora de interiores. Su nueva y excitante vida también incluye a Simon, un vecino algo peculiar, y unas paredes que parecen papel de fumar. Noche tras noche, el mujeriego, como Caroline suele llamarle, la despierta con ruidos escandalosos... No oye únicamente su cama golpeando rítmicamente la pared que separa las dos habitaciones sino también los gritos de éxtasis de sus acompañantes. Pero lo peor de todo es que esta situación no hace más que recordarle que está en dique seco. Una noche, después de una sesión particularmente ruidosa, Caroline decide tomar cartas en el asunto y quejarse. Pero no esperaba sentirse atraída por Simon. Cuando abre la puerta y ve que sólo lleva una sábana blanca alrededor de su cintura, lo encuentra delicioso e irresistible. Pronto las fantasías protagonizadas por este misterioso semental es lo que la mantendrán en vilo. Caroline y Simon volverán a encontrarse en una fiesta donde, por fin, podrán hablar en una situación normal. Él resulta ser bastante encantador, y nada tiene que ver con el gigoló que Caroline se había imaginado. Incluso podrían llegar a ser buenos amigos... O quizás algo más.


Queridas y sabias lectoras, antes de empezar esta reseña debo daros una noticia: ¡¡he terminado mi RetoSABC!!

¡¡Vivaaaaaaa!! ¡¡Ole tu x*x*, Kim!!

¡¡Sí!! ¡Estoy emocionada! Como ya sabéis, las chicas de Sweet Addiction Book Club me hicieron una lista de cinco libros para leer (y en el orden que ellas me dijeron) con el único fin de ver si me petaba el cerebro. Petarme no sé (algunas neuronas han muerto, seguro) pero leerlos todos sí que lo he hecho, así que ahora ellas tendrán que lucir un distintivo de su amor por David Gandy y yo me dispondré a hacer la croqueta porque, además, he sufrido y disfrutado de las lecturas cosa mala.

Amor por Grey, THAT'S NOT GONNA HAPPEN

Pero que la alegría de haber superado el reto no nos desvíe de lo que nos traemos entre manos, que no es ni más ni menos que cómo ligarte a un follarín y descojonarte de la risa por el camino (a.k.a. "Wallbanger", porque así lo llaman en inglés y es como lo he leído. No tengo nada en contra de las traducciones, eh, pero en éste en concreto me parece que, por muy buen trabajo que se haga, se pierden muchas gracias por el camino al intentar traducir tanta coña).

Caroline Reynolds es diseñadora de interiores y está enamorada de su nuevo piso en San Francisco. Su gato Clive tampoco parece disgustado con su nueva ubicación y, cuando a Caroline sus amigas le regalan una Kitchen-Aid, la vida no podría ser mejor. Bueno, eso es lo que ella piensa hasta que tiene el placer de conocer a su vecino, y no en persona, sino a través de los golpes, gemidos y gritos que sufre cada noche. Y es que Simon Parker tiene cierta cosa en común con Caroline: la pared del dormitorio. ¡Y lo que puede haber visto esa pared! Visto y sufrido, porque está Simon ahí todas las noches con una churri con el hammer dale que te pego y la pared sufre las consecuencias.

Todas las noches clavando ñiqui ñiquis

Con este despertador gratuito de Simon a Caroline lo más normal del mundo es que ella lo odie antes de conocerlo pero claro, luego se conocen y se siguen odiando pero del odio a los calores internos la amistad hay un paso que ni Simon ni Caroline tienen problemas en dar. Y ahí es cuando el disfrute lector comienza porque esa amistad con derecho a roce tonteo es lo más gracioso que he leído, me he descojonado cosa mala con los tres protagonistas, Caroline, Simon y Clive, el gato (el bicho de mis sueños, si yo tuviera uno, sería así sin duda).


Te adoramos, fucking Catster

La historia la vemos básicamente a través de Caroline, que está un poco como una cabra. ¡Lo que me he podido reír con ella, con las tonterías que dice y con las que se le pasan por la cabeza! Pero es que Simon no se queda corto y, si ella es graciosa, él la iguala (pero con el aliciente de estar buenorro y sin problemas para estar still hard, IYKWIM). Las conversaciones entre estos dos cuando pasan de ponerse cara de perro a la friend zone son muy divertidas, plagadas de segundas intenciones y van cargando el ambiente de tanto perraquismo que lo lees entre calores y sonrisa de pava. 


Kim haciendo la croqueta vertical de la felicidad

Wallbanger tiene una estructura tradicional: chico conoce a chica y blablabla. El blablabla tú piensas que va a ser de un modo de los que nos gustan, con ajhfdkafh y que sí que no que caiga un chaparrón y, sin embargo, Alice Clayton te la cuela (¡yo quiero que me la cuele Simon!) y nos mete una historia de amor de lo más tradicional (y no por ello peor). No de ajkdhfkajhfjdf y de instafuck, aquí eso no (aunque ganas no faltan, eh, que esos bajos de los cuerpos tienen vida propia). Es algo lento y seguro, que se cocina como los panes que hace Caroline (que qué hambre leyendo, me comía un Simon pan de calabaza ahora mismo). ¡Y es muy bonito de leer! Yo no me esperaba esto, yo me esperaba polvos por doquier y... Bueno, los hay pero no donde yo pensaba que iban a estar (pero los hay, eh, y madredelamorhermosoSimoncómoseempleayseempleayseemplea).

Caroline al final del libro

Wallbanger es un disfrute nadista por completo, una mezcla entre El diario de Bridget Jones y Tangled, con personajes adorables (no pichotismo allowed), diálogos graciosísimos y de desarrollo lento pero no pesado, al contrario, es de esos libros que vas saboreando según pasan las páginas porque, aunque sepamos lo que va a pasar, Alice Clayton quiere que disfrutemos el camino lo máximo posible. Yo, desde luego, he disfrutado tanto que me he quedado como Caroline en el gif anterior, a ver si viene Simon con su hammer un hacemos algo. Poner unos clavitos si eso. De verdad. Bricolage puro y nada más. ¡Eh! De verdad.

Palabrita de haggard

Por todo esto y mucho más que descubriréis si le echáis un ojillo al libro (cosa que os recomiendo si queréis pasar un buen rato), le damos a Wallbanger en nuestro Gandymetro...

Simon, yo te hago pan si tú me lo amasas. El pan.

                              
Y, como os he dicho antes, éste era mi último libro dentro del RetoSABC, cinco libros escogidos por nuestras sweeties de los que cuatro eran para hacer que me planteara muchas cosas (entre ellas, matarlas) y este último como recompensa por tanto sufrimiento lector. Si os apetece, hacedlo vosotras (¡y en ese mismo orden!), a ver si os pasa lo mismo que a mí.
Os tengo que dar las gracias, chicas, porque me habéis hecho pasar unas emociones lectoras maravillosas y he descubierto algunas historias que me han calado y jamás olvidaré. ¡Y la de book boyfriends que me llevo! ¡Ya casi ni MeCaben en la cama! Como soy tan maja, os cedo a mi maromo supremo durante un mes, que sé que lo adoráis, jijijijiji... Repetiremos, ¿no?


Os voy a dar candela de la buena, chatas


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